Las cifras forman parte de las proyecciones de la cartera agropecuaria del Banco Nacional de Panamá, donde existen unos 5,400 productores activos. El banco...
- 04/12/2010 01:00
Considerado el mejor rapero de todos los tiempos, ha vendido 50 millones de álbumes, recibido 10 premios Grammy, y muchos ya comparan ‘Empire State of Mind’, su himno a la Gran Manzana, con la famosísima New York, New York que inmortalizó Frank Sinatra. Jay-Z no solo fue presidente de la disquera de hip-hop más exitosa de Estados Unidos, también es dueño de la cadena de bares deportivos 40/40, frecuentada por estrellas de la NBA. Tiene además una empresa de manejo de artistas y participación en el equipo de baloncesto New Jersey Nets, en los productos de belleza Carol’s Daughter y en la marca de ropa Rocawear. Fue el primer no deportista en tener una línea de tenis Reebok y ha firmado alianzas comerciales con Microsoft, Coca-Cola, Budweiser... Como si fuera poco, él y su esposa, la cantante Beyoncé, ganan más de 120 millones de dólares al año, lo que los convierte en la pareja más rica del mundo del entretenimiento, por encima de Brad Pitt y Angelina Jolie.
UNA VIDA MUY ‘RAP’
Shawn Carter nació hace 40 años en Bedford-Stuyvesant, un barrio extremadamente hostil de Brooklyn. Como él mismo lo ha dicho en canciones, entrevistas y en su reciente autobiografía, Decoded (en español, Descodificado), su papá se fue de la casa cuando era apenas un niño y dejó a Gloria, su madre, a cargo de él y sus hermanos. Para sobrevivir en una zona donde reinaban las pandillas, el pequeño se hizo de una pistola y empezó a traficar con drogas. ‘El crack era una plaga’, dijo en una entrevista para el programa 60 minutes de la cadena CBS. ‘Estaba en todas partes. Lo podías oler en los pasillos. En esa época o lo estabas usando o lo estabas moviendo’, dijo. Jay-Z cuenta que le dispararon tres veces, pero las balas nunca lo alcanzaron. Él también tiró del gatillo en más de una ocasión. Tenía 12 años cuando le pegó un balazo en el hombro a su hermano mayor, entonces entregado al crack, porque intentó robarle unas joyas.
Pero en vez de presentar cargos, este le pidió disculpas por su adicción. En ese entonces Jay-Z ya rapeaba. A los 9 años descubrió su pasión por el hip-hop: vio a un chico entrar en trance mientras improvisaba unas estrofas, corrió a su casa, apuntó unos líneas improvisadas en un cuaderno y abrió por primera vez el diccionario para buscar palabras que rimaran. Como pasó gran parte de su adolescencia entre jíbaros y balaceras, no podía darse el lujo de escribir en cualquier esquina apenas le llegaba la inspiración. Entonces repetía y repetía sus nuevas canciones para luego anotarlas en bolsas de papel que le regalaban en un mercado. Con el tiempo dejó de escribir y simplemente las memorizaba.
EL MAGNATE
Vendió su música de puerta en puerta o en el baúl de su carro, pero nadie creía en él. Buscó apoyo de las disqueras, pero todas le cerraron las puertas. Entonces montó una precaria casa discográfica que, con el tiempo, se convirtió en un monstruo del rap, una industria que, según cálculos de algunos expertos, mueve unos 10 mil millones de dólares cada año en Estados Unidos. El hoy magnate tuvo su último lío con la ley en 2001, cuando fue condenado a tres años de libertad condicional por apuñalar en 1999 a un ejecutivo de la industria a quien acusaba de piratear su música. Ahora reconoce que en ese momento tocó fondo y que pasó de los gramos a los Grammy. Cada uno de sus discos ha sido igual o más exitoso que el anterior, y es, después de The Beatles, el artista en la historia con más discos en el número uno. © Publicaciones Semana