El 'Sonido de la libertad' llega a Panamá

El filme dirigido por Alejandro Monteverde, retrata cómo los proxenetas capturan a menores de edad para venderlos a pedófilos
Sound of Freedom (“El sonido de la libertad”) estrenó este jueves 31 de agosto en las salas de cine de Panamá.

Giselle, una exreina de belleza presenta una oportunidad laboral a dos niños en Tegucigalpa, capital de Honduras. Roberto, el padre de los menores, confía en Giselle y los lleva al casting. En el lugar donde sería la sesión de fotos, según Giselle, no pueden entrar los adultos, por lo que Roberto los deja allí, sin pensar que a su regreso no encontraría a sus hijos.

Sound of Freedom (El sonido de la libertad), el filme dirigido por Alejandro Monteverde, retrata cómo los proxenetas, como Giselle, capturan a menores de edad para venderlos a pedófilos. Este jueves se estrenó en Panamá el filme que fue producido por el mexicano Eduardo Verástegui.

El largometraje se centra en la vida de Timothy Ballard, un agente, que tras renunciar al Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, emprende una nueva misión: rescatar la vida de niños traficados en Colombia.

Inspirada en hechos reales
Soraya Valdivieso gerente de proyecto de OUR en Panamá y Rubén González director de OUR para Panamá y Centroamérica.

En El sonido de la libertad la mayoría de los datos son ciertos, como el de Giselle, un personaje inspirado en Kelly Johana Suarez, una concursante del certamen Miss Cartagena, que se dedicaba a traficar niños para el comercio sexual.

Suarez junto a su pareja, Samuel Olva Martínez, contactaba a menores de edad para ofrecerlas sexualmente a extranjeros a través de la agencia de modelaje Stage Models. De acuerdo con reportes internacionales, en el 2014, la proxeneta fue detenida junto a otros delincuentes en Cartagena en una fiesta que se realizaba en las Islas del Rosario. Las autoridades encontraron a 60 jóvenes (incluidos 25 menores), que iban a ser entregados a colombianos y extranjeros.

La reputación de Suárez en su casa de Obrero, un barrio pobre en el sur de Cartagena, la convirtió en una eficaz reclutadora de niñas y niños para el tráfico sexual. Su papel confiable como líder en su comunidad empobrecida lo obtuvo a través de su experiencia anterior en concursos de belleza y sus estudios de trabajo social.

Kelly Johana Suarez usó su reputación y credibilidad para alejar a los niños de sus familias con promesas de convertirlos en modelos exitosos, pero en lugar de eso, los vendía al comercio sexual. Un claro ejemplo de que no se debe confiar a una persona a sus hijos, solo por el hecho de ostentar una buena reputación frente a la sociedad.

Tim Ballard, como se proyecta en el filme, pasó mucho tiempo buscando sospechosos de consumir material de explotación infantil como contenido pornográfico. En una entrevista con The Daily Signal, Ballard comentó que: “Pasé 12 años como agente especial, operador encubierto, para el Departamento de Seguridad Nacional trabajando en delitos contra niños, tráfico de niños, y fue una especie de evolución, los primeros años fue en su mayoría solo usuario final, coleccionista, casos de personas que poseen, distribuyen material de explotación infantil”.

En 2006, la jurisdicción cambió, lo cual le permitía a los agentes buscar a ciudadanos estadounidenses culpables de cometer delitos sobre la trata de niños o que consumían contenido infantil pornográfico fuera del territorio. “Por primera vez, los agentes estadounidenses podían ir al extranjero y enjuiciar a los estadounidenses por tener relaciones sexuales con niños en el extranjero, y enjuiciarlos como si hubieran cometido el delito en suelo estadounidense. Eso abrió mis horizontes y comencé a encontrar a los niños”, detalló al mismo medio.

En 2013, Tim Ballard fundó la organización Operation Underground Railroad (O.U.R), organización sin fines de lucro que lucha contra el tráfico sexual infantil y la explotación sexual en todo el mundo.

El equipo de operaciones de O.U.R. responde directamente a las solicitudes de los gobiernos internacionales para desarrollar inteligencia y ayudar a llevar a cabo los esfuerzos de rescate. A través de un extenso trabajo encubierto y recopilación de inteligencia, los operadores de O.U.R. trabajan para identificar a tantas víctimas de la trata de personas como sea posible, todo mientras trabaja en estrecha colaboración con Cuidado Posterior de O.U.R. para anticipar las necesidades de los sobrevivientes, detalla el portal digital de la organización.

En Panamá O.U.R trabaja con el Ministerio de Seguridad Pública y las instituciones dependientes. Entre los proyectos que desarrollan se encuentra la construcción de salas de entrevistas (Cuarto Gissel) en Colón, la cual es administrada por el Ministerio Público.

Además del apoyo técnico y financiero la división del Crimen Organizado de la Dirección de Investigación Judicial (DIJ).

Rubén González, director de OUR Panamá y subdirector de Centroamérica señaló que con el filme se busca presentar al pueblo panameño un delito que existe. “Desde el 2013 que inició la fundación nosotros rescatamos 6,500 niños alrededor del mundo, hemos ayudado a las autoridades en unas 5,000 operaciones. La organización está en 30 países, Sudamérica, Asia, Europa, Medio Oriente. Estamos tratando de expandir”, destacó.

“Eliminar en su totalidad [la problemática] es difícil porque mientras existan organizaciones dispuestas a obtener ganancias sobre esto, va a existir. Lo que estamos haciendo es esto: sensibilizar al pueblo y a los niños sobre el tema de prevención, para que disminuya el delito”, dijo a La Estrella de Panamá.

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