Pinball o ajedrez

La moda de hoy es “todo” es urgente, créame amigo lector, cuando le dicen eso, realmente, nada es urgente ya que esa reactividad no concreta, no detalla, no analiza, no estudia ni disfruta del arte de vivir y, ello hace que coexistamos en la incertidumbre, en el estrés sin pensar en las consecuencias a nuestra salud física o mental y en la muy engañosa idea de creernos indispensables

Si usted jugó ambos pasatiempos disfrutará este artículo porque, como decía mi gran amigo Pacífico “Cappy” Plata, “o somos moluscos o somos mariscos”. ¡¿Cómo?!

Antes de entrar en la materia del juego y, para hacerle un pequeño homenaje a Cappy quien era una persona muy pragmática y su forma de ser te retaba a pensar... su frase “o somos moluscos o somos mariscos” aunque le parezca mentira, tiene muchísima relación con el título de este artículo pues, aunque a primeras le suene como una expresión coloquial, metafórica y con tono humorístico (como era él) de hecho, juega con nuestra inteligencia analítica para transmitir una idea sobre identidad, carácter o actitud ante la vida.

Los moluscos (como los caracoles o mejillones) suelen representar algo blando, pasivo o sin mucha reacción. Los mariscos, aunque también son moluscos en sentido biológico, se asocian popularmente con algo más valioso, apetitoso o “de calidad”.

Entonces, la frase: “o somos moluscos, o somos mariscos.” invita a pensar en el hecho de que, en esta vida, usted decide si lo comen o lo saborean, o sea, se pone firme y toma una postura integra ante las circunstancias o, se queda blando, indefinido y sin sabor.

¿Todavía no le encuentra la relación con el pinball y el ajedrez? ¡vamos al meollo!... con la vorágine del día a día, los bombardeos tecnológicos y con los problemas que parecen interminables, podemos pasar meses, años y décadas en la que trabajamos, pensamos y vivimos de modo reactivo cual molusco o, como el pinball, donde todo de resume a atajar lo que venga en la marea.

La moda de hoy es “todo” es urgente, créame amigo lector, cuando le dicen eso, realmente, nada es urgente ya que esa reactividad no concreta, no detalla, no analiza, no estudia ni disfruta del arte de vivir y, ello hace que coexistamos en la incertidumbre, en el estrés sin pensar en las consecuencias a nuestra salud física o mental y en la muy engañosa idea de creernos indispensables.

Le garantizo algo que ya se ha probado hasta la saciedad, el mundo sigue girando, las empresas ya tienen en la gaveta de recursos humanos su reemplazo, ellas no van a cerrar porque usted falte (ni siquiera porque sea el dueño) pues siempre hay un socio más, un profesional dispuesto y listo para hacer lo que hacía igual o mejor... otro molusco más al que, el entorno, se come con o sin limón.

Como el pinball la bola no para hasta que se pierde en un hueco, ante el estrés constante, surgen miles de ruidos que son, tanto destructivos como adictivos, creemos que vamos ganando puntos al ver la sumatoria rápida de activos pero, al final, ¿lo disfrutamos?, ¿nos tomamos el tiempo de jugar con plena satisfacción de los resultados?, ¿entendimos que fue una ilusión pasajera de éxito, luces, vítores y adrenalina?

Cuando se juega al pinball, nuestro foco solo está en que no caiga la pelotita e invertimos mucha energía pegándole de manera frenética a los botones que dan una vida cíclica. Mágicamente y sin darnos cuenta, caímos en la inconciencia de solo buscar las metas inmediatas, las que son pasajeras sin plantearnos la vida a mediano y largo plazo porque solo jugamos el momento.

En cambio, cuando practicamos el ajedrez, fíjese que no dije jugar, primero nos tomamos el tiempo de observar y acomodar nuestras fichas y, si usted es como yo, no solo las acomodamos, sino que nos tomamos un rato para observar los detalles de su acabado y hasta solemos olerlas si son de madera legítima.

Una vez colocadas, hay un ritual casi universal de darle unas palmaditas en la cabeza, como una forma de animarlas y, luego, respiramos para dar el primer movimiento.

Conforme los movimientos evolucionan, vamos analizando cada paso, solemos buscar el cómo meternos en la cabeza del contrincante para predecir su siguiente acción. En este punto, descubrí algo valioso con mi entrenador del FBI Christopher Voss, “El adversario no es la persona que está al otro lado de la mesa; el adversario es la situación”.

Cada paso es calculado, el riesgo está medido, las amenazas suelen estar relativamente controladas y, lo mejor, solo tenemos dos desafíos: el presente y el que construiremos a futuro con cada movimiento. Aquí no se acumulan puntos del pasado.

Es más, tal cual lo hacemos con los mariscos, solemos saborear cada paso porque estamos seguros de que tarde o temprano, si hicimos todo bien, daremos jaque mate.

Ahora pregunto, ¿vive su empresa en modo pinball o ajedrez?, ¿es molusco o marisco? Estudios de la Universidad de Oxford determinan que, el 85% de las empresas viven en modo pinball, dando movimientos erráticos, gastando mucho dinero y siendo imprevisibles solo para mantener la bolita dentro del juego.

Créame, de vez en cuando hay que vivir la vida estilo ajedrez, donde es necesario levantar la cabeza del tablero, recostarse y dejar que el cerebro trabaje y analice con calma el paisaje pues con ello cuida su enfoque, vela por sus piezas claves y, en la mejor de las circunstancias, tiene tiempo para predecir su próxima movida.

Cuando jugamos ajedrez, solemos construir más de un escenario, proyectamos un sinfín de futuros posibles, analizamos los grados de impacto y, aunque perdamos la partida, siempre podemos volver a colocar nuestras fichas y aprender de los errores. ¡Sí! podemos perder por más controlado que todo esté, pero lo haremos dentro de la calma y no dentro de la vorágine del pinball.

Entonces ¿qué prefiere, pinball o ajedrez?, ¿ser molusco o ser marisco?... se lo dejo de tarea.

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