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- 28/09/2026 16:05
El cabello humano reciclado se utiliza en Xochimilco, la emblemática zona agrícola del sur de Ciudad de México catalogada como Patrimonio Mundial, para ayudar a mitigar la contaminación de los canales y proteger los suelos de las chinampas.
Mediante la instalación de barras absorbentes, conocidas como ‘booms’, elaboradas con cabello reciclado y el uso de este material como cobertura orgánica sobre la tierra, Cox México participa, con el acompañamiento técnico de Matter of Trust Latam, en un proyecto que busca reducir el impacto de la contaminación en los canales y contribuir a la conservación de los cultivos chinamperos.
“El cabello nos permite recuperar no solo hidrocarburos y aceites, sino también grasas, coliformes fecales y metales pesados. Es una remediación pasiva para espacios críticos como Xochimilco”, explicó a EFE uno de los socios fundadores de Matter of Trust Latam, Mattia Carenini.
La técnica, aplicada en colaboración con la organización Santuario Ajolote, aprovecha las propiedades del cabello para retener determinados contaminantes en el agua y, en la tierra, funcionar como un ‘mulch’ o cubierta protectora que ayuda a reducir la evaporación y conservar la humedad.
De acuerdo con especialistas de Matter of Trust Latam, el material también puede aportar materia orgánica al suelo, ayudar a regular su pH y favorecer la presencia de micorrizas, hongos beneficiosos que contribuyen a la absorción de nutrientes por las plantas.
Para los agricultores de la zona, golpeados por la escasez y la mala calidad del agua que llega a través del drenaje urbano, la innovación representa un recurso de supervivencia para el cultivo tradicional.
“Nosotros producimos entre 40 y 70 toneladas diarias de hortalizas que abastecen a la Ciudad de México. En dos cosechas hemos visto la diferencia: el pelo retiene el agua y eleva la calidad del producto”, afirmó Agustín Galicia, campesino de cuarta generación de San Gregorio Atlapulco.
El maestro chinampero urgió a las autoridades y a la sociedad a no olvidar la labor de las chinampas - unas islas artificiales creadas en zonas poco profundas para la agricultura intensiva-, al señalar que la condición de Patrimonio Mundial otorgada por la Unesco en 1987 se debió a la capacidad productiva del campo y no solo al valor turístico de las embarcaciones.
Voluntariado centrado en economía circular
La intervención en los canales contó con la participación de colaboradores de Cox México, quienes por una jornada se sumaron a las labores de campo dentro de sus programas de responsabilidad social.
Esta actividad en Xochimilco formó parte de la Semana de Voluntariado Cox 2026, que durante varios días reunió a su plantilla y familias en actividades relacionadas con medio ambiente, diversidad e inclusión.
El programa comenzó el 19 de septiembre con una visita a la Casa de Reposo Marillac, donde los voluntarios realizaron actividades con mujeres mayores, y continuó con sesiones virtuales de una hora a través de Teams.
Entre los talleres en línea estuvieron ‘El secreto del chocolate’, sobre la importancia de los polinizadores en la producción de cacao; ‘Océanos bajo ataque’, dedicado a la acidificación y contaminación de los mares; ‘Biblioteca táctil’, en el que se elaboraron cuentos con ilustraciones en relieve y escritura braille para niños y niñas con discapacidad visual, y ‘Miradas que incluyen: el caleidoscopio de la inclusión’, enfocado en discapacidad psicosocial.
También se abordaron la importancia del ecosistema chinampero y los desafíos ambientales de Xochimilco, además de contar con la participación de organizaciones como Debra México, dedicada a personas con epidermólisis bullosa.
“Buscamos que los colaboradores vivan este compromiso de forma directa, generando un vínculo real con las comunidades y contribuyendo al desarrollo comunitario”, señaló en entrevista la coordinadora de Responsabilidad Social de Cox México, Karina Gómez.
Aunque Cox desarrolla actividades de voluntariado durante todo el año, esta iniciativa busca ampliar la participación de sus empleados y fortalecer las alianzas con organizaciones y comunidades. Según datos de Cox, en 2025 el voluntariado reunió a 238 personas y alcanzó a 2.693 beneficiarios directos.
Para los trabajadores del corporativo de Cox, la jornada representó un cambio de perspectiva sobre el impacto del reciclaje y el valor de la agricultura local.
“Es una forma de dar nuestro aporte (...) No sabía que el cabello reciclado se convertía en una herramienta para limpiar el agua y nutrir la tierra”, comentó Adriana Coronado, especialista del área de Compras.
La actividad también tuvo un componente de aprendizaje sobre el territorio: después de conocer el funcionamiento de las chinampas y participar en la elaboración e instalación de los dispositivos absorbentes, los voluntarios realizaron un paseo en canoa para acercarse a los canales y a la biodiversidad de la zona.
La iniciativa prevé evitar aproximadamente 200 kilogramos de CO₂ equivalente y capturar entre 35 y 89 kilogramos de contaminantes superficiales, de acuerdo a los organizadores.
A mediano y largo plazo, la meta es transferir el conocimiento a las propias comunidades para que elaboren y mantengan de forma autónoma sus sistemas de filtración, un modelo que Matter of Trust busca replicar en otras entidades mexicanas como Tlaxcala, Nuevo León y Chiapas.