Para Juan Camilo Nariño, presidente de la Asociación Colombiana de Minería (ACM), “una de las mayores restricciones que hoy hay para cumplir los acuerdos...
- 05/04/2012 02:00
PANAMÁ. ¿Quién no ha escuchado a los abuelos decir que en Semana Santa no se puede trepar a los árboles porque se corre el riesgo de convertirse en mono, o en pescado si se baña en un río? Es probable que muchos de los hombres y mujeres de esta generación hayan sido testigos de esta advertencia. Pero... ¿es un mito o una realidad lo que puede ocurrir si no se toman en cuenta los consejos de los ancestros?
Aristides Bustamante, especialista en folclore del Instituto Nacional de Cultura, piensa que sólo se trata de creencias populares muy arraigadas que han sido transmitidas de generación en generación hasta el punto de que muchos creen que son reales. Y es que, según el folclorista, ‘la creencia es más fuerte que la realidad’.
Él no miente. Hoy en día son muchos los panameños, sobre todo en el interior del país, que escogen privarse de ir al río y de subir a un árbol en estos días en que se celebra la muerte y crucifixión de Cristo por temor a que la naturaleza cobre su cuota.
Y qué hay de los cielos nublados. Rosa Elia De León, una interiorana de 67 años, lo tiene claro. ‘El cielo llora la muerte de Cristo’. Pero Berta Olmedo, especialista en Meteorología de la Empresa de Transmisión Eléctrica, S.A., no coincide con ella. Las lluvias ‘son cambios que se registran como parte de la transición de la estación seca a la lluviosa, que comúnmente coincide con los días de Semana Santa’.
Pero para Bustamante no todo es falso. ‘Cada año en Jueves Santo el árbol de coquillo brota sangre’, dice. La leche del árbol, que regularmente es blanca, se torna roja en esta fecha, aseguró. El folclorista ha sido testigo de este hecho en su pueblo interiorano en Los Santos.
FE Y CIENCIA
Pero la ciencia no acepta este razonamiento. Stanley Heckadon, científico del Smithsonian de Panamá, dice que todas estas creencias han sido inspiradas en las supersticiones españolas e indígenas.
Cuenta Heckadon que ambas culturas consideraban a la naturaleza como un ‘ser vivo lleno de espíritus, que se escondían en los ríos, montañas y árboles’.
DOS MUNDOS OPUESTOS
Pero desde el punto de vista científico, Heckadon no acepto esto. Esto no se ha podido probar para la ciencia, por lo que no existe, aseguró el científico del Smithsonian.
Bustamente, por su parte, considera que este tipo de creencia no ha sido bien estudiada en el país. Sin embargo, han trascendido al punto de llegar a los libros. La obra de Dora Pérez de Zárate La saga panameña narra una serie de tradiciones y leyendas relacionadas con la naturaleza. Pero esto no prueba que sea cierto.
Lo único cierto es que el universo entre la ciencia y la fe es muy distinto, dice Heckadon. Si no se puede probar una cosa en términos científicos, ‘no existe’, cerró Heckadon.