Residentes preocupados por invasión de animales

LA CHORRERA. Encontrarte con una ardilla jugueteando en los alrededores de tu residencia no es motivo de escándalo, lo es cuando esos mi...

LA CHORRERA. Encontrarte con una ardilla jugueteando en los alrededores de tu residencia no es motivo de escándalo, lo es cuando esos mismos animalitos revuelven tu basura o muerden tus cables, entonces este visitante sí se convierte en un dolor de cabeza. Y que decir cuando los visitantes son serpientes o alacranes.

Esta es la realidad que enfrentan muchos residentes en el sector Oeste de la provincia de Panamá, especialmente en el centro de La Chorrera, donde el crecimiento inmobiliario ha dejado sin un espacio donde vivir a estos animales, obligándolos a trasladarse hasta las ciudades en busca de refugio y alimento, mientras grandes maquinarias van talando los árboles donde antes vivían.

Los residentes han expresado su preocupación, pues en los últimos meses es común ver a monos perezosos colgando de los cables eléctricos, o los cuerpos de los gatos sólo arrollados en las carreteras. De igual manera han aumentado los reportes de la presencia de reptiles, como serpientes dentro de las casas, así como también un aumento en la población de alacranes y sapos.

En otros casos son los sembradíos los que se ven afectados por la llegada de ardillas, monos y mapaches, que se alimentan de los frutos y granos de estas cosechas.

Gloria de Ortega, ambientalista de la fundación para el desarrollo de La Chorrera, considera que las personas son las responsables de esta situación. ‘Es el resultado de la tala desenfrenada, que hace que los animales salgan en busca de un refugio’.

La ambientalista señala que no significa que estén opuestos al desarrollo, sino que el mismo se realice de una manera ‘más consciente sin dañar tanto el medio ambiente’. Una meta que está segura se puede realizar pues existen proyectos donde se construyen viviendas, sin causar afectaciones al medio ambiente.

Indica que la llegada de animales como culebras, sapos, alacranes, ardillas, iguanas y muchos más, a la ciudades, algo que no se veía hace muchos años atrás, se debe a que estas especies tratan de buscar alimento en la ciudad o buscar dónde refugiarse de las grandes maquinarias que se abren paso para la creación de los proyectos habitacionales, tanto en Arraiján como en La Chorrera.

‘Es común ver en La Chorrera invasión de gaviotas o aves, en horas de la mañana o al atardecer se posan sobre árboles del centro de la ciudad, causando en muchas ocasiones incomodidad en los que dejan sus vehículos estacionados, pues hacen sus necesidades sobre ellos’, dijo la ambientalista.

En el caso de las ardillas, señala, ‘andan en busca de alimento y al no encontrar un fruto dañan todos los nuevos brotes de las plantas pues se encuentran buscan do con desesperación’.

La experta recuerda que es deber de las promotoras cumplir con la reforestación, pero no sembrando cualquier tipo de árbol, lo recomendable es que sean árboles frutales, para que los animales encuentren en ese hábitat el alimento y refugio que les hace falta.

Una de las maneras de controlar la invasión de animales en la ciudad es que cada proyecto residencial, construya pequeños parques donde todas estas especies aprendan a vivir sin nece sidad de hacer daño ni buscar otros sitios donde no estén expuestos.

INTERVENCIÓN DE LA ANAM

Germán Jaén, jefe del área de gestión integrada de cuencas hidrográficas (AGICH) de la Autoridad Nacional del Ambiente en Panamá Oeste, indicó que cada proyecto debe presentar un Estudio de Impacto Ambiental ya sea categoría 1, 2 o 3; según el grado de afectación, que además implica la presentación de un plan de arborización, revegeta ción o de reforestación.

Jaén comenta que uno de los problemas que afrontan es que estos planes de reforestación deben llevarse a cabo en otras áreas debido a que en el sector, casi todas las tierras son privadas y no hay espacio estatal para sembrar; es por esto que se ha destinado al área protegida de la bahía de Chame, que es puro manglar, para los planes de reforestación.

El funcionario indica que en total son 8 mil 899 hectáreas donde se reforestan diferentes tipos de especies, pero el más representativo es el mangle rojo. Pero recuerda que una vez se reforeste un área debe dársele seguimiento de cinco años, ya que se pide un porcentaje de sobrevivencia del 70%.

Además del plan de reforestación, se hace una inspección en el área en conjunto con el personal de área protegida y si se detectan distintas especies de animales, las promotoras deben realizar una adenda al Estudio de Impacto Ambiental, presentando un plan de rescate de fauna.

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