- 16/01/2024 00:00
Más de un centenar de alteraciones genéticas causadas por enfermedades hereditarias también tienen relación con alteraciones que pueden predisponer al padecimiento de cáncer, es lo que se descubrió en un nuevo estudio del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) de España, realizado en colaboración con científicos de Corea del sur.
En el trabajo realizado por el equipo de investigación surcoreano se encontró que algunos tipos específicos de cáncer. como el carcinoma de células renales, el linfoma de Hodgkin de células B, el adenocarcinoma de mama y meduloblastoma, entre otros, pueden ser producidos por las modificaciones genéticas de una enfermedad hereditaria. Mientras que el resto de estas alteraciones ligadas al cáncer solo se asocian por la propensión a la enfermedad en general.
Según Solip Park, jefa del Grupo de Genómica Computacional del CNIO, las enfermedades hereditarias que aumentan las posibilidades de padecer cáncer también son monogénicas, es decir, afectan un solo gen. Existe un perfil genético “fácilmente identificable”: personas portadoras de genes que cuando están alterados, dan lugar a enfermedades hereditarias.
El estudio, publicado el 15 de enero en la revista científica Genome Medicine, ahonda en las variantes defectuosas de los genes que provocan la progresión de tumores o son causantes de otras enfermedades.
Los científicos surcoreanos también apuntaron a mecanismos de acción, como las distorsiones del metabolismo celular o la respuesta inmune, entre otros, que aún no han sido contemplados por la medicina actual, dentro de la investigación.
El gen PAH, también conocido por causar fenilcetonuria, una enfermedad hereditaria rara que ocasiona dificultad en la asimilación de las proteínas y el aspartamo, también fue uno de los focos de concentración en el estudio del CNIO.
Este fue seleccionado por presentar la mayor cantidad de variantes susceptibles que dan lugar a diferentes tipos de cáncer. En la investigación se descubrió la relación del gen con el carcinoma de células escamosas de pulmón, los tumores del tejido hepático, el retraso en el crecimiento y otros padecimientos.
Este gen también es causante de enfermedades como la hiperfenilalaninemia no fenilcetonúrica, caracterizada por niveles elevados de Phe en la sangre a pesar de que el individuo presenta una dieta normal. A diferencia de otras enfermedades causadas por la alteración del gen PAH, esta presenta un menor riesgo de desgaste cognitivo incluso en la ausencia de tratamiento.
La fenilcetonuria variante también es otra enfermedad por defectos en el gen PAH. Este padecimiento se caracteriza por la deficiencia o ausencia de la fenilalanina hidroxilasa, enzima que cataliza la conversión del aminoácido fenilalanina en tirosina.
A pesar de lo encontrado en la investigación, la jefa del Grupo de Genómica Computacional del CNIO mencionó que los más de 100 genes encontrados solo explican un 10% de los casos de cáncer. “La gran mayoría de los demás casos pueden estar relacionados con mutaciones que desconocemos”, dice Park.
Los genes de predisposición al cáncer (CPGs, por sus siglas en inglés) son aquellos que representan una mayor probabilidad de desarrollar cáncer a partir de determinadas variantes alteradas en genes hereditarios.
Según el hospital Vall d’Hebron de Barcelona, de un 5% a 10% de casos de cáncer tienen orígenes en genes hereditarios, es por esto que la investigación de este ámbito es tan importante para la prevención y detección temprana de la enfermedad, incluso pudiendo acceder a medidas de detección precoz o tratamientos dirigidos específicamente a combatir el cáncer.
“Tener una alteración genética de susceptibilidad al cáncer confiere un riesgo mayor de desarrollar la enfermedad, no la certeza. Esta predisposición genética se puede transmitir de padres a hijos, normalmente siguiendo un patrón de herencia autosómica dominante, lo que quiere decir que hay un 50% de posibilidades de transmitir el gen alterado a la descendencia”, explica la organización. En otros casos, la susceptibilidad genética puede ser producto de la combinación de múltiples diferencias genéticas como es el caso de la combinación de variantes de bajo riesgo.
El Instituto Nacional del Cáncer (NIH, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos especifica que el cambio en el ADN por un error aleatorio o por un carcinógeno puede aparecer en cualquier momento de la vida, incluso antes del nacimiento.
A pesar de que gran parte de estos cambios genéticos no son dañinos por sí solos, es la acumulación de los mismos a lo largo del tiempo lo que podría ocasionar que células sanas se vuelvan cancerosas. Así, la mayoría de los cánceres surgen como resultado de este proceso después de un largo tiempo.
Hay diferentes genes que están asociados al aumento del riesgo de padecer cáncer, algunos de los más frecuentes son BRCA1, BRCA2 y PALB2 para el cáncer de mama; BRCA1, BRCA2, BRIP1, RAD51C/D y genes reparadores como MLH1, MSH2, MSH6, PMS2 y EPCAM para el cáncer de ovario, estos últimos también pueden ser causantes de cáncer de endometrio y cáncer de colon y los genes APC y MUTYH para la poliposis adenomatosa familiar, es decir, la aparición de un gran número de tumores no malignos en el colon así como el cáncer de colon.