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- 09/10/2010 02:00
PANAMÁ. El divorcio está disparado en todo el mundo y se espera que la ola siga creciendo, pues de acuerdo con especialistas en relaciones de pareja, en el inmediato futuro lo normal serán los enlaces de corta o mediana duración, pues aquello de que ‘hasta que la muerte los separe’ ya no figura en el nuevo ideario de los esposos.
La gente no sabe cómo manejar su vida sexual tras una ruptura, y ello le trae a menudo más problemas.
En Estados Unidos ya existen no sólo terapeutas especializados en el asunto, sino además best-sellers, páginas web y hasta centros de atención. Tal es el caso de la doctora Laura Berman, quien tiene en Chicago una clínica dedicada a ayudar a las mujeres a retomar su erotismo. Lo primero que hace esta experta cuando sus pacientes llegan allí es explicarles cómo su libido puede verse trastornada por el trance que atraviesan. ‘Las heridas sin sanar o la rabia pueden afectar la habilidad para involucrarse en una relación satisfactoria’, dice Berman.
Ella y otros expertos coinciden en afirmar que si una persona divorciada no asume el proceso de curarse de los traumas que le dejó su fracaso matrimonial, el sexo después de la separación puede hacerla sentir peor.
El divorcio, recuerda Berman, también influye sobre la sexualidad, porque muchas veces conlleva la pérdida de la fe, el idealismo y la confianza en sí mismo. La mujer, en especial, cuando ha sido rechazada por su ex o cambiada por otra, puede experimentar el bloqueo de sus deseos, pues siente que ya no es sexy.
Otro especialista en este tema, el doctor Ian Kerner, expone que también es muy frecuente el caso de las divorciadas que buscan las relaciones íntimas como una manera de retomar el control de sus vidas.
Y es ahí cuando se hace propicio hablar de un tema casi inherente a la vida amorosa de tantos divorciados: el sexo casual. El doctor Kener, autor de She Comes First, un best-seller que les enseña a los hombres a complacer a las mujeres, señala que tras un periodo de ausencia total de sexo, no son pocos los que incursionan en las relaciones de una noche o esporádicas, con personas que apenas conocen. Se trata, dice, de una etapa de transición, de la cual pueden salir con una perspectiva más razonable de su sexualidad. Pero Kerner les recuerda a las mujeres que esta experiencia no es lo mismo para ellas.
Y no es que este especialista sea machista, sino que sabe que la biología de ellas les hace más difícil ir tras ‘sólo sexo’. Ello, afirma, porque el orgasmo genera la producción de oxitocina, una hormona que estimula los sentimientos de apego o de cariño especialmente en las mujeres. ‘Ser amigos con derechos no es tan sencillo. Es fácil caer en la trampa de intentar algo casual que a la final no resulta serlo. Por eso, en general, es mejor no tener sexo con quien no se está seguro de querer una relación’, advierte. © Publicaciones Semana