José Javier Rivera, vicepresidente del centro de conciliación y arbitraje de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, habló en exclusiva...
- 21/03/2026 00:00
Si alguna vez amigo lector se hizo esta pregunta, no es el único, es más, hay quienes ni tienen redes sociales para evitar un sinnúmero de problemas.
En un mundo donde existe una necesidad casi adictiva de compartir todo en las redes y, cuando me refiero todo, es todo, desde las alegrías, tristezas, penas, desgracias, viajes, eventos, momentos, peleas, glorias, pérdidas o éxitos, deberíamos reconsiderar qué es la comunicación inteligente y asertiva; es más, hay quienes incluso suben videos llorando o, peor aún, sus momentos más íntimos, lucrando con ello.
¿Es bueno o es malo? Se lo dejo a su criterio, sin embargo, muchos especialistas de la salud están prestando y estudiando con sumo cuidado este nuevo comportamiento humano que, como consecuencia trae más problemas que beneficios. Quienes no trabajan en su autoestima suelen ser las mayores víctimas. También, ya se han presentado comportamientos narcisistas, mitómanos, megalómanos, psicopáticos y hasta suicidios por no haber recibido la retroalimentación que se esperaba de sus posts.
Le comparto solo algunas estadísticas que le dejan pensando: 1. El 58% de los internautas afirma que el discurso de odio se está extendiendo más en las redes (Ipsos), 2. El 67% de los usuarios de Internet se han encontrado con comentarios de odio, racismo, xenofobia, discriminación y acoso en línea, 3. el 74% de los menores de 35 años se deprimen, por cómo se ve su imagen. (Ipsos), 4. Alrededor del 30% de los adolescentes reportan haber sido víctimas de ciberacoso en algún momento de su vida. (Centro de Investigación sobre el Ciberacoso).
Entonces, ¿dejamos que el mundo nos lapide a su gusto? De hecho, no subir fotos a redes sociales es más común de lo que cree, aunque muchas personas lo asocian a timidez, desinterés o desapego. Desde la psicología, esta elección puede estar relacionada con la forma en que gestionamos la autoimagen, la necesidad de validación externa, los límites personales y la relación que tenemos con la exposición social.
Según la psicóloga Tchiki Davis, especialista en bienestar digital y colaboradora de Psychology Today, evitar compartir imágenes o momentos personales puede ser una forma de autocuidado y equilibrio emocional. “No publicar todo lo que hacemos nos permite disfrutar las experiencias de manera más auténtica, sin sentir la presión de mostrarlas o validarlas públicamente”, explica. En muchos casos, se trata de una decisión consciente de mantener el control sobre lo que se expone y lo que se preserva como propio.
A nivel emocional, no publicar fotos puede estar asociado con una búsqueda de privacidad o de libertad frente al juicio ajeno. Además, según un análisis publicado por el sitio LiveMint, “las personas que no publican selfies para demostrar su valor es porque ya se sienten completas”.
También puede existir un componente de protección emocional: las redes sociales suelen amplificar la comparación y la crítica. Al evitar subir fotos, algunas personas reducen esa exposición y preservan su bienestar psicológico. No siempre se trata de falta de interés por compartir, sino de priorizar la tranquilidad sobre la validación.
En definitiva, no subir fotos a redes sociales no implica aislamiento ni desapego. Puede ser una forma de cuidar la salud mental, reducir el estrés o sostener una identidad más genuina. La clave está en entender que cada persona regula de manera distinta su relación con la exposición digital.
En lo personal insisto, prefiero millones de veces un café entre mi persona y a quien valoro, admiro o respeto que una pantalla... esa interacción es más rica que las redes.
Para muchos, el silencio visual en redes se traduce en presencia real. Es una manera de habitar los momentos sin la presión de registrarlos. Esta elección puede ser especialmente positiva cuando se busca autenticidad.
Curiosamente, en esta era, también hay quienes no saben separar la vida pública de la vida privada. Al restringir las fotos, la persona conserva roles distintos: trabajo, familia, amigos. reducen el ruido entre contextos y mantienen un control más propio.
Ahora, ¿las redes quieren este comportamiento de nosotros? Pues no, está más que claro que todas las compañías de comunicación y entretenimiento social y digital lucran con nuestra vida, ese es el costo que aceptamos ante el hecho de que son “gratuitas” desde su génesis.
De hecho, las unidades de ciberdelitos de las policías de todo el mundo solicitan no subir fotos de niños, bebés, adolescentes o, no subir su ubicación actual con una foto de usted pues incita a secuestros o robos de identidad (más ahora con la aparición y uso de la Inteligencia Artificial).
¿Se ha preguntado el por qué en nuestro feed aparecen anuncios o videos que van muy relacionado con el contenido que posteamos? Pues porque hay empresas que literalmente espían su contenido para engancharlo con el de ellos; así funciona la ciber publicidad y existen empresas como Google Analitics que, probablemente, tengan su vida entera y sus secretos más íntimos en un servidor para saber cómo abordarlo. Vuelvo y le pregunto ¿cómo cree usted que las redes sociales viven y, sus dueños son multimillonarios, ofreciendo cuentas “gratuitas”?
Siglos atrás, el filósofo Aristóteles nos planteó el cómo se define un carácter: el pensamiento condiciona la acción, la acción determina el comportamiento, el comportamiento repetido crea hábitos, el hábito estructura nuestro carácter, la manera de pensar, ser y actuar y, el carácter, marca nuestro destino. Entonces amigo lector ¿qué hábitos inculcamos al exponernos? Se lo dejo de tarea.
Haga lo que haga, hágalo a conciencia así que le dejo esta reflexión: solemos gastar la plata que no tenemos para comprar lo que no necesitamos para así, aparentar lo que no somos, ante gente a la que no le importamos.