17 de Ago de 2022

Ciencia

Biomarcadores: una herramienta contra el alzhéimer

Los trastornos neurodegenerativos, como la enfermedad de Alzheimer, representan un desafío creciente para la salud pública. Los biomarcadores ayudan a su detección

Biomarcadores: una herramienta contra el alzhéimer
Los marcadores genéticos ayudan a identificar a las personas en riesgo de demencia.Alcibíades Villarreal

Los biomarcadores son sustancias presentes en el cuerpo y se utilizan para detectar enfermedades.  Actualmente se pueden usar para ayudar en el diagnóstico de personas con síntomas de la enfermedad de Alzheimer u otra demencia, mediante técnicas como análisis de sangre, líquido cefalorraquídeo, tecnologías de resonancia magnética, tomografías por emisión de positrones (PET), y otras.

Los avances científicos han permitido detectar los cambios cerebrales, evaluar los riesgos y mejorar el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer, a través de los biomarcadores o marcadores biológicos, que desempeñan un papel cada vez más importante en la investigación, los ensayos y estudios clínicos de los pacientes.

El Centro de Neurociencias y Unidad de Investigación Clínica del Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología (Indicasat-AIP) lidera el proyecto de Investigación sobre el Envejecimiento en Panamá (PARI, por sus siglas en inglés).

Este es el primer programa nacional que busca estudiar los factores de riesgo para la salud asociados con el envejecimiento y las enfermedades relacionadas con los trastornos neurodegenerativos.

Biomarcadores: una herramienta contra el alzhéimer
Dr. Alcibíades Villarreal, investigador del Centro de Neurociencias y Unidad de Investigación Clínica de Indicasat-AIP.Alcibíades Villarreal.

Hasta la fecha, el PARI ha desarrollado una base de datos con factores demográficos y clínicos asociados con el riesgo de fragilidad, deterioro cognitivo y la progresión de la enfermedad de Alzheimer.

La enfermedad de Alzheimer es un trastorno neurodegenerativo progresivo, en que los síntomas empeoran con el tiempo a medida que avanza la degeneración neurológica.  Estos cambios en el cerebro pueden empezar desde un periodo temprano y se han identificado varios factores de riesgo, como los antecedentes familiares, la edad, el estilo de vida y el entorno.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia. Se estima que representa entre un 60% y 70% de los casos.

El Dr. Alcibíades Villarreal, actual investigador del Centro de Neurociencias y Unidad de Investigación Clínica, señala que la utilización de marcadores biológicos o biomarcadores en la detección del deterioro cognitivo y los trastornos neurodegenerativos, como la enfermedad de Alzheimer, busca el desarrollo de enfoques costo-eficientes en fases preclínicas.

“Este es un paso esencial hacia el descubrimiento de nuevas terapias farmacológicas y no farmacológicas. Actualmente una de las barreras para el diagnóstico temprano y tratamiento de la mayoría de las enfermedades del cerebro es la falta de biomarcadores precisos y los métodos de fácil detección e implementación”, detalló Villarreal, quien realizó un doctorado en biotecnología y neurociencia de la Universidad Acharya Nagarjuna de India, título obtenido como exbecario de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt).

Diagnóstico

La importancia de encontrar biomarcadores efectivos es detectar de forma temprana los síntomas clínicos del cerebro que se manifiestan en fases avanzadas de la enfermedad cuando los efectos son irreversibles.

El diagnóstico definitivo de la enfermedad de Alzheimer es confirmado mediante autopsia con la acumulación de dos proteínas, la amiloide-ß (Aß) en las placas seniles y la tau hiperfosforilada (P-tau) que forma los ovillos neurofibrilares intracelulares (son fibras insolubles que se encuentran en las células del cerebro). La evidencia que se genera por la utilización de biomarcadores aumenta la información sobre el proceso neuropatológico.

Actualmente la información está siendo utilizada para las investigaciones y ensayos clínicos, debido a que los métodos son de acceso limitado y aún son necesarios más estudios de estandarización de los diferentes biomarcadores, indica el Dr. Villarreal.

La evidencia médica ha mostrado que utilizar varios exámenes o biomarcadores aumenta la eficacia para detectar de forma temprana los signos de las enfermedades del cerebro.

De acuerdo con el Dr. Villarreal, una herramienta de mucha importancia para detectar cambios leves, moderados y severos del funcionamiento cognitivo, es la evaluación neuropsicológica, que presenta ventajas significativas y no requiere inversiones tecnológicas costosas.

“La búsqueda de exámenes es efectiva porque apoya los esfuerzos clínicos para predecir la progresión de las enfermedades del cerebro. Por ejemplo, es posible detectar pacientes con un deterioro cognitivo leve que pueden desarrollar más adelante algún tipo de demencia”.

Resultados  

El primer estudio del grupo PARI fue realizado entre los años 2012-2014 y generó los datos acerca de la salud de la población de personas mayores en Panamá.

Se examinó la función cognitiva, el estado de ánimo y las limitaciones en la vida diaria en personas mayores de 64 años atendidos en la consulta externa del servicio de geriatría en el Complejo Hospitalario Dr. Arnulfo Arias Madrid de la Caja de Seguro Social. La proporción de individuos con deterioro cognitivo fue 32,6%.

Los factores asociados al deterioro cognitivo fueron la edad (mayores de 80 años), nivel de educación (no haber culminado la primaria), y limitaciones en las actividades de la vida diaria. En el estudio posterior se evaluaron participantes diagnosticados con la enfermedad de Alzheimer, demencia vascular, deterioro cognitivo leve, o sin deterioro cognitivo. Destaca el investigador Villarreal.

Los resultados de estos análisis muestran que los factores asociados al deterioro cognitivo leve y la enfermedad de Alzheimer fueron: una edad avanzada, un nivel bajo de educación y la expresión de por lo menos una copia del gen apolipoproteína E (alelo APOE ε4).

Otro resultado importante fue que la demencia vascular estuvo asociada a la edad y un nivel bajo de educación, pero no a la expresión del gen APOE ε4. Estos efectos destacan que la utilidad de usar marcadores genéticos en Panamá es importante para la identificación de las personas en riesgo de demencia.

A través de esta investigación, el grupo PARI ha logrado identificar factores asociados al deterioro cognitivo y funcional en personas mayores, estandarizando técnicas para detectar y cuantificar los biomarcadores de la enfermedad de Alzheimer en diferentes tipos de muestras clínicas.

Un apunte importante del estudio es que se ha determinado un perfil de proteínas en suero que se asocia con el deterioro cognitivo leve y la enfermedad de Alzheimer.

También se desarrolló una batería de pruebas neuropsicológicas con más resolución, que permite evaluar los cambios en la función cognitiva de las personas mayores con el tiempo, lo cual facilita diferenciar los tipos de demencia.