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21 de Apr de 2021

Cine

'Ella': inteligencia artificial que enamora

Un filme que habla de un futuro cercano. Soledad, amor y tecnología fusionados en una cinta conmovedora.

'Ella': inteligencia artificial que enamora
Escrita y dirigida por Spike Jones, la cinta relata una fantasía futurista.

Al igual que su título, Ella es en apariencia una película simple. Pero sólo en apariencia. Con sólo observar durante unos segundos su cartel de promoción podremos darnos cuenta de que todo está pensado hasta el mínimo detalle y que detrás de cada primera línea siempre hay una segunda. 


El mismo título lleva una aclaración. Justo debajo y con letra mucho más pequeña dice: ‘Una historia de amor de Spike Jonze’. 


Spike Jonze, que se llevó hace unas semanas un muy merecido Oscar a mejor guión original por esta película, es uno de esos directores a los que le gusta encontrar una vuelta de tuerca en sus películas para enloquecer la simplicidad de lo cotidiano. 


Lo hizo en sus tres films previos - ¿Quieres ser John Malkovich? (1999), El ladrón de orquídeas (2002) y Donde viven los monstruos (2009)- y lo vuelve a hacer en Ella. 


Y eso es lo que nos aclara su cartel: esta es una historia de amor, pero con una vuelta de tuerca. 


Esa vuelta de tuerca, además, la muestra (o permite deducir) también el cartel. La película se llama Ella , pero sólo vemos a un hombre. 


Y eso es porque esta es una historia de amor entre un hombre y un sistema operativo inteligente, un software con voz femenina pero sin cuerpo de carne y hueso para mostrar en ese cartel. Esa es Ella. 


Ella, entonces, no cuenta la historia de una mujer, sino de Theodore Twombly (Joaquin Phoenix), un hombre deprimido que acaba de divorciarse de su mujer de toda la vida (Rooney Mara) y que en algún momento fue una promesa como escritor, pero ahora se dedica a redactar cartas por encargo en un sitio web llamado bellascartasescritasamano.com. 


Su vida es completamente normal, con la excepción de que la acción transcurre en un futuro incierto pero cercano al nuestro. Se mueve entre el trabajo y su casa. De vez en cuando se junta con amigos, juega con su consola de videojuegos futurista, conoce a chicas por chat.

Al menos es así hasta que descubre un nuevo sistema operativo, el OS1, el primero en la historia que cuenta con inteligencia artificial y aprende de las experiencias con el usuario.

Una historia de amor de Spike Jonze

Es una mujer, a fin de cuentas, que puede leer en 2 centésimas de segundos un libro sobre nombres para elegir autollamarse Samantha, una mujer que parece sufrir, amar y disfrutar de las cosas como cualquier humano.


Samantha pasará de ser la secretaria perfecta, de clasificar correo, organizar citas y responder mensajes, a permitirse la contradicción, la duda, el arrepentimiento, las discusiones, a gozar del sexo y de la compañía de las personas. Aprenderá a ser un humano tan rápido que se hace difícil imaginarse que no lo sea o nunca lo haya sido.


Ella no se trata sólo de un loco que se enamora de su computadora en un futuro cercano. Es también una historia actual sobre lo que sucede con las relaciones humanas y la tecnología. Sobre el tiempo que pasamos frente a nuestra computadora o revisando incansablemente el smartphone.


Por eso, su objetivo es menos remarcar una fantasía futurista que mostrar nuestro presente.


Todo eso sucede en un mundo en el que el diseño se filtra en todos los órdenes de la vida. La paleta de colores pastel, el vestuario a la moda, una Los Angeles de edificios de largas líneas rectas, con mucho vidrio y grandes espacios en la vía pública. Todo pareciera ser pensado como una constante fotografía de Instagram.


La música indie que acompaña la parte visual, compuesta en su mayoría por Arcade Fire, con participaciones de Karen O (Yeah Yeah Yeahs), cierra el círculo para hacer de esta una película impecable.


LA PRESENCIA DE SCARLETT


Las mujeres envidian sus curvas, los hombres se sienten atraídos por ella y todos afirman que Scarlett Johansson es una de las mujeres más atractivas de Hollywood.


Sin embargo, en esta película no vemos ni una curva de su cuerpo. Scarlett enamora perdidamente sólo con su voz rasposa y su sonrisa desinteresada.


Ella es la responsable de que cuando el personaje de Joaquin Phoenix se enamora de su computadora, de esa voz humana con cuerpo de máquina o simplemente de audífono, o quizás de nada, nosotros también lo hagamos.


Su voz ronroneante y sexy es la que nos hace no cuestionar, al menos mientras no hay inconvenientes, esa extraña relación que de otra forma sería poco interesante.


Los estatutos de los premios más importantes, sin embargo, no contemplan la elección de actuaciones vocales para los premios interpretativos.


Por eso no fue nominada en ninguno de los premios de cine de este año. ¿Acaso eso no es actuar también? Este es un voto para Scarlett.