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26 de Jan de 2021

Cine

Kuryakin y Solo, con más clase y estilo

La versión libre de Guy Ritchie sobre ‘El Agente de C.I.P.O.L.' transcurre antes de la creación de esta organización internacional de espías

Kuryakin y Solo, con más clase y estilo
Kuryakin y Solo, con más clase y estilo

La historia original de El agente de C.I.P.O.L. era simple. Estos dos agentes secretos, uno estadounidense y otro ruso, trabajaban resolviendo casos para una institución llamada Comisión Internacional Para la Observancia de la Ley. De ahí vienen las siglas C.I.P.O.L. Aunque se trata de una traducción literal de U.N.C.L.E., que en inglés hace un juego de palabras con ‘tío' (uncle), y ese dato es lo que da sentido a una de las bromas finales de la película que se estrena esta semana.

La versión libre de Ritchie, sin embargo, transcurre antes de la creación de esta organización internacional de espionaje. En ese sentido, es una suerte de precuela en la que veremos cómo esos dos agentes, que en un primer momento parecen no tener nada en común, uno de la CIA y otro de la KGB, terminan formando un equipo inseparable.

Pero más interesante que la adaptación libre de la serie que hace el director es que en sus dos horas de duración la película no se limita en casi ningún momento a seguir los estándares del cine de espionaje y acción; y aún así logra darle al espectador menos avezado todos aquellos lugares comunes del género. Desde el nazismo, la Guerra Fría y las armas nucleares a referencias de la moda.

Que no se malentienda. En la película hay acción, pero cada escena tiene su particularidad y todas ellas están de alguna manera intervenidas con movimientos paralelos más relajados que las hacen especiales. Hay humor también, del que siempre sorprende y la mayoría de las veces logra ser efectivo, y hay espionaje y giros originales que entretienen hasta el final.

Es cierto que por momentos la película se hace un poco lenta. En gran parte debido a la preocupación constante de mostrar clase y estilo en los personajes y mantener una propuesta estética cuidada hasta el detalle. Pero esa es también parte de la gracia del film.

Si hay una crítica negativa para hacer es el abuso de los flashbacks explicativos y de la pantalla partida al estilo cómic; y lo difícil que es disociar la imagen de Henry Cavill (¡sí, es el nuevo Superman del cine!) de ese otro que vuela con capa roja para salvar al planeta.

La incorporación del personaje de Alicia Vikander como la tercera del grupo, por otro lado, es un gran cierto. La actriz llega después de los protagónicos de Testament of Youth y de la excelente Ex machina (de Alex Garland) y, al igual que en ellas, en este nuevo estreno vuelve a levantar el nivel general del proyecto.

Esto se nota desde el primer momento. La secuencia con la que arranca la película, lejos de las presentaciones espectaculares de los films de Bond, se toma su tiempo y da la oportunidad de introducir a los tres personajes a partir de una persecución automovilística que transcurre con inteligencia y humor soberbio. Gracias a ella, en pocos minutos se consigue conquistar al espectador.

Probablemente no sea la película del año. Pero sí es un blockbuster con identidad, y tiene un trío protagónico bastante sólido, un guión interesante que reformula muchos lugares comunes del género, una banda sonora de los sesenta impecable y una originalidad difícil de lograr en cada una de sus escenas. Guy Ritchie vuelve renovado y se nota que sabe lo que hace.

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PRODUCCIONES

Un año de espías

A pocas semanas del estreno de ‘Misión: Imposible' y a muy poco de la nueva de Bond, llega ‘El agente de C.I.P.O.L'., otra película de espías respaldada por una franquicia popular. En este caso, de la serie que emitió la cadena NBC entre 1964 y 1968 con el mismo nombre.

Pero más interesante aún que la relación con esas franquicias de espías es ubicar a esta nueva película de Guy Ritchie del lado de las comedias ‘Spy' y ‘Kingsman'. Ambas estrenadas este año —la primera dirigida por Paul Feig y la segunda por Matthew Vaughn— y surgidas como un homenaje a las primeras películas del agente 007, en las que acción y humor se hacían una única cosa.

En ese sentido, ‘El agente de C.I.P.O.L.' demuestra con más seriedad que ‘Spy' y ‘Kingsman' lo que el más clásico de los superagentes británicos perdió en el camino: que es posible asesinar mientras se hace una broma con un Martini agitado y no revuelto en la mano.

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‘Aunque la película no se limita a seguir los estándares del cine de espionaje y acción, logra darle al espectador menos avezado todos aquellos lugares comunes del género