24 de Feb de 2020

Cultura

Sembrar odio para cosechar votos

El portavoz del fondo Clarion, Gregory Ross, se apresuró a aclarar que la intención de su organización no era influir en la decisión de ...

El portavoz del fondo Clarion, Gregory Ross, se apresuró a aclarar que la intención de su organización no era influir en la decisión de los votantes, algo que por ley las organizaciones sin fines de lucro tienen prohibido hacer. Sin embargo, el Fondo Clarion fue fundado por el creador y productor ejecutivo del documental, Raphael Shore, que también administra el website Radicalislam.org. Hasta que la prensa comenzó a investigar y lo descubrió, en el sitio figuraba un artículo que proclamaba su apoyo a la campaña presidencial de John McCain.

El documental, que fue estrenado en 2006, ha recibido feroces críticas que lo han acusado de “incitar a la islamofobia y estar lleno de mentiras y errores”. Entre ellos, cabe señalar que en el documental se afirma que los libros que se usan en las escuelas egipcias exhortan a los niños a asesinar a los no musulmanes. Los productores parecen no haberse percatado de que en Egipto cerca del 20% de la población la forman los cristianos coptos. En el filme también aparecen repetidamente escenas de la televisión iraní en las que líderes religiosos exhortan a las masas a destruir al occidente e islamizar el planeta. Precisamente en estas imágenes encontramos el error más explícito de todos: las voces no corresponden a las imágenes, sino que están superpuestas. Pero el error es indignante también, pues demuestra que los autores nos toman por ignorantes: las voces hablan en árabe, cuando el idioma que se habla en Irán es el farsi, o persa.

Más allá de que el documental sea un fraude, resulta preocupante que se esté enviando a millones de hogares norteamericanos por una organización que apoya a John McCain. El que alguien se atreva a utilizarlo como arma política y, más aún, que periódicos tan prestigiosos como el New York Times acepten entregarlo junto con sus ediciones diarias a cambio de dinero es escalofriante.

Los musulmanes constituyen casi un cuarto de la población mundial. Acciones como ésta, que incitan al odio, la desconfianza, el miedo y los estereotipos deben ser denunciadas y combatidas si queremos empezar a construir un mundo mejor. El Islam no está en guerra contra el Occidente y nunca lo ha estado. Diría yo que, con el “apartheid” israelí en los territorios ocupados, las guerras de ocupación en Irak y Afganistán y las constantes amenazas a Irán, es el mundo occidental el que parece estar en guerra contra ellos.