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23 de Sep de 2020

Cultura

Estimulación temprana

T ener un hijo es el mayor de los regalos, pero también la más grande responsabilidad. Desde la gestación hasta que abren sus alas para ...

T ener un hijo es el mayor de los regalos, pero también la más grande responsabilidad. Desde la gestación hasta que abren sus alas para volar fuera del nido, la genética y el entorno juegan un papel relevante. Lo que toca a los padres, responsables y amorosos, es que esos factores puedan ser potenciados desde la formación en el vientre materno. ¿Cómo? Mediante los cuidados físicos y emocionales, pasando por la alimentación adecuada, hasta que una vez en los brazos, reciba la atención, cuidado, estímulos, y, sobre todo el amor a raudales, para crecer sano.

Desde las primeras etapas de su desarrollo, los padres deben procurar un ambiente armonioso y la atención que en función de su tiempo y la edad del niño se requieran. Un niño amado y estimulado destaca sobre el montón.

Para compartir con nuestros lectores las ventajas de una estimulación temprana, entrevistamos a la psicóloga Gloria de Gracia. ¿De qué se trata todo esto? “Todo lo que tenemos en la vida es estimulación, todo lo que vemos, oímos, saboreamos, tocamos y sentimos es un estímulo que produce una respuesta en el organismo”, explica.

La estimulación es el acercamiento directo, simple y satisfactorio que orienta al niño a un óptimo desarrollo en cada una de sus etapas. Todos los estudios mencionan que se empieza temprano, siendo los seis primeros años claves para logros mayúsculos.

“Desde el nacimiento hasta aproximadamente los tres años de edad, es el período más significativo en la formación del individuo y donde se estructuran las bases fundamentales de las particularidades físicas y formaciones psicológicas de la personalidad”, afirma la especialista. Cuando el niño nace, su cerebro es como una hoja en blanco sobre la cual escribir y marcar lo definitivo e invaluable. Esto le permite asimilar toda la experiencia social acumulada. Si estas experiencias no son favorecidas en el hogar pueden repercutir en muchas áreas del desarrollo tales como su nutrición, salud, habilidades de atención y capacidad intelectual, ennumera.

Las áreas en que se enfocan los programas de estimulación temprana son el lenguaje, la capacidad motriz, la cognitiva y la emocional.

En el primer caso es necesario procurar el desarrollo del control y la coordinación para evitar problemas en el futuro. La falta de apoyo en el gateo, coordinación de las manos y otros hace difícil al niño una soltura en la escritura, por ejemplo, en esos primeros ejercicios de recortar, pegar, rasgar, del jardín de infancia.

El niño debe ser educado para expresar su creatividad sin límites, estimulando su capacidad de razonamiento, comprensión y reacción frente a diversas situaciones. La sobre protección es un amor mal entendido. El niño debe caerse, dejarse con cierta libertad, vigilada, para estimular esta área. Evite hablarles “chiquito” y aliéntelo en la lectura, eso resulta muy positivo.

En lo emocional, no sabemos los padres, cuánto bien o mal podemos hacer con nuestras expresiones y con el ejemplo. De manera que proporcionar una educación coherente, lejos del “haz lo que te digo y no lo que yo hago”, proporciona al niño valores, además de la sensación de orgullo, seguridad e independencia. Dejarles solos en tareas como comer y vestirse fortalece su independencia y madurez. Esas cualidades le ayudan a socializar y relacionarse de manera efectiva y afectiva con los demás.

El interés de todo padre es ver a unos hijos sanos, realizados y felices. Para ello el apoyo de una amplia literatura sobre el tema, la guia profesional, la intuición y el interés, conjugado con el tiempo dedicado a realizar actividades y juegos, es un buen comienzo para potenciar la capacidad de aprender de los niños. ¡El cielo es el límite! como digo a mis hijos.