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01 de Mar de 2021

Cultura

Técnicas para dar pecho

E l aprendizaje de la lactancia empieza en la primera hora tras el parto, momento en el que tu bebé y tú necesitan estar en contacto pie...

E l aprendizaje de la lactancia empieza en la primera hora tras el parto, momento en el que tu bebé y tú necesitan estar en contacto piel con piel.

El bebé, porque así fomenta el instinto de succión, muy poderoso en las primeras horas de vida. Tú, porque generarás oxitocina, que contribuye a la salida de la leche, y prolactina, que produce leche para la siguiente toma.

Tras este contacto, requirirás de tiempo y tranquilidad para aprender a dar y a tomar el pecho. A esto ayuda la cohabitación, que tu hijo permanezca junto a ti en la maternidad.

En el hospital, la matrona te enseñará la técnica y las posturas para dar de mamar: pídele que observe al menos dos tomas para corregir posibles errores. Ten en cuenta que la mayoría de los problemas de la lactancia, como dolor, grietas o mastitis, suelen producirse porque el niño no se agarra bien al pezón o no abarca la areola con la boca.

Como orientación, se considera normal que el bebé mame de 8 a 10 veces al día, pero lo bueno es que lo amamantes a demanda, cuando él lo reclame buscando tu pecho. Lo mismo vale para la duración de la toma: tu hijo decidirá cuándo no quiere más.

Los primeros días vas a emplear tiempo en alimentarle, pero cuando adquiera práctica no tardará más de 10-15 minutos en vaciar cada mama.

Durante las tomas, necesitarás silencio, intimidad, luz tenue y un ambiente cálido. Así podrás disfrutar de la gratificante experiencia de la lactancia.

Toma el pezón con los dedos, deslízalo sobre la lengua del bebé, nunca por debajo. Es importante adentro de su boca todo el pezón y la areola.

Es fundamental comprimir el pecho con los dedos pulgar e índice para que el niño pueda respirar bien. La madre deberá prestar atención a que no se chupe el labio inferior o la lengua mientras esté comiendo.

Luego de que el niño termina de tomar el pecho, es importante que eructe, para evitar los desagradables cólicos.