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25 de Feb de 2021

Cultura

¡Qué viva el color!

U na casa en la playa es el sueño dorado de todos, pero la realidad que sólo muy pocos tienen acceso. Pero esto no es impedimento para q...

U na casa en la playa es el sueño dorado de todos, pero la realidad que sólo muy pocos tienen acceso. Pero esto no es impedimento para que el ambiente veraniego sea aplicado en algún rincón de casa, donde la luz será el complemento perfecto a su paraíso marino. Aquí se conjuga una decoración que hace del sol el elemento vital para lograr el escenario soñado que podrá recrear con algunos detalles y una pizca de color.

En el Caribe existe una interesante oferta pues los hoteles de la zona, han sabido enriquecer el concepto de “paraíso playero”. La sugerencia en Bocas del Toro y Colón, por ejemplo, son los tonos de color con relieves para brindar mayor espacio.

El refugio a las altas temperaturas producen un efecto de resguardo y aquí los tonos blanco, crema y beige invitan a la tranquilidad. Pero para lograr un mayor efecto, se pueden matizar tonos verdes y azules, pues son los mejores aliados a la hora de dar un soplo de aire fresco a las habitaciones, la sala y el comedor. Igualmente los tonos fríos rebajan la temperatura del ambiente y proporcionan una agradable calma, ideal para descansar tras una larga jornada al sol. Además, el azul es empleado para restar luminosidad a una sala que con pocos elementos reciba la reciba en exceso. El blanco fortalece el efecto del sol, haciendo brillar  la estructura del espacio de modo espectacular.  Los accesorios preferiblemente deben ser ligeros, pues liberan la atmósfera y donde había sobrecargas e incomodidad, los materiales cobran vida. Las fibras naturales como el ratán o las maderas frescas son perfectas para este tipo de lugar, sin despreciar a los sintéticos, que resisten mejor las inclemencias del tiempo.