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21 de Jan de 2020

Cultura

El retorno de La Pantera Rosa

E ran los años 60, y el cine y la música se destacaban popularmente gracias a tres personajes con un denominador común: una pantera de c...

E ran los años 60, y el cine y la música se destacaban popularmente gracias a tres personajes con un denominador común: una pantera de color rosa. Todos recuerdan ese particular, sofisticado y andrógino animalito de color rosa, que con su cuerpo delgado caminaba cadenciosamente al ritmo de las notas del famoso tema de Henry Mancini, en una de los grandes clásicos de las series animadas. Para sorpresa de algunos, “The Pink Panther” vió la luz precisamente en el largometraje original de 1963, del reconocido director Blake Edwards, quién en su momento solicitó al caricaturista creador de Bugs Bunny, Friz Freleng, crear un personaje con el que ilustraría los créditos iniciales de la película. De esta manera nació uno de los dibujos animados más famosos de la televisión.

Pero al centrarnos en la primera película de “La Pantera Rosa”, que en realidad es un codiciado diamante, surgen tres nombres importantes que revolucionaron las artes de la década de los sesenta; Blake Edwards, Peter Sellers y Henry Mancini. En definitiva, una tripleta ganadora. El primero de ellos, un realizador camaleónico que exploró cada género del cine logrando grandes éxitos como “Desayuno con Diamantes” (Breakfast at Tiffany's, 1961), una bella producción con la que Edwards se consagra como director imponiendo su firma en este importante drama protagonizado por la bellísima Autrey Hepburn y George Peppard (si, el mismo John 'Hannibal' Smith del A-Team), y basado en el libro homónimo de Truman Capote.

Otro de sus producciones es “Días de Vino y Rosas” (Days of wine and Roses, 1962) una historia en la que se involucra en el mundo ejecutivo, humanizando sus personajes revelando secretos y debilidades. Entre muchos otros títulos más se destacan también, “10, La Mujer Perfecta” (1979), una de sus películas más conocidas que contaría con el protagonismo de Julie Andrews, acompañada por Dudley Moore y la “sex symbol” del momento, Bo Derek. Aunque Blake Edwards obtuvo el Oscar honorífico en el 2004, fue solamente con la película “Victor Victoria” (1982) con la que consiguió su única nominación al Oscar en la categoría de mejor guionista.

Pero sin lugar a duda “La Pantera rosa” (1963) es una de sus películas más conocidas. La cinta se convertiría en una de las comedias más importantes del género gracias al excéntrico, genial y a la vez torpe personaje, el inspector Clouseau, interpretado por el genial Peter Sellers. “La Pantera rosa” abrió una brecha importante en el desarrollo posterior de películas similares y personajes con los matices que Sellers le imprimió, gracias a la popularidad que tenía en la gran pantalla británica y que creció irónicamente en un papel no tan cómico, como el que hiciera en “Lolita” (1962), un filme dirigido por el legendario Stanley Kubrick.

Para completar esta terna artística, sólo debemos sentarnos a disfrutar de las obras musicales de uno de los grandes compositores estadounidenses. Se trata de Henry Mancini, creador de los más recordados temas o soundtracks para películas, como la mencionada “La Pantera Rosa”, melodía reconocida mundialmente por su contagiante ritmo, influenciado por el jazz y las corrientes latinas, características esenciales en sus partituras. Mancini fue nominado diecisiete veces al premio Oscar, logrando ganar cuatro galardones precisamente por las bandas sonoras de las películas de Edwards.

Es así como “La Pantera Rosa” y el mismo inspector Clouseau se convirtieron respectivamente en íconos fundamentales tanto de series animadas como de cine de comedia en aquella década.

Clásicos como éste, que sencillamente parodiaba a las películas de misterio con un glamour sorprendente y un humor fino, componen una obra reconocida que actualmente está siendo exhibida en su segunda parte por un remake del comediante Steve Martin, pero que no llega a la altura de su antecesora, dejando una versión para las generaciones de hoy, con un pobre contenido, y una personificación tan débil e insulsa que no permite el término de homenaje a Peter Sellers y la obra de Blake Edwards, si ése era su objetivo.