26 de Feb de 2020

Cultura

Naturaleza en relieve

A menudo, un jarrón con flores pudiera ser el complemento a la sala, terraza o comedor, pero muy por el contrario, la diseñadora Héléne ...

A menudo, un jarrón con flores pudiera ser el complemento a la sala, terraza o comedor, pero muy por el contrario, la diseñadora Héléne Breebaart considera que es la esencia del hogar.

Reconocida por su fuerte apego a la naturaleza y la diversidad ecológica, esta amante del color pretende inundar con su toque las residencias panameñas, y su propuesta la fundamenta en su primera colección hogar 2009.

Procurando mantener los toques elegantes, Breebaart concibió esta idea hace dos años y no fue hasta hace algunos días que la presentó al público nacional.

Su oferta es variada. Cojines, manteles, servilletas, tapetes y porta-vasos, componen los elementos básicos en su mesa.

La armonía sigue siendo única y compleja.

La pureza del blanco predomina en cada accesorio y los tonos eléctricos como el fucsia, verde, rojo, azul y amarillo le devuelven la intensidad en cada uno de los finos bordados con que están elaboradas las piezas.

Acentuar los matices de cada bordado es para Breebaart, la clave de la naturaleza en el hogar.

Figuras de peces, mariposas y flores son algunas de las formas que dominan su trabajo apasionado y con los que en variados tonos ofrece alegría al hogar.

Esta interesante propuesta de color, va ligada —a juicio de la diseñadora— a los grandes espacios y la iluminación, que aportan un estilo más reservado a cada rincón de la sala, comedor, terraza o recibidor.

Para ello, requirió encontrar las telas precisas que enmarcaran este ‘amor por la naturaleza’, que para ella, son clave en la impresión que se busque crear en el invitado.

Sus recomendaciones son básicas para que la naturaleza prevalezca.

En la sala, aconseja si los sofás son en color blanco, cojines pequeños en tonos azul, fucsia y verde; pero si la integran colores más oscuros, cojines en amarillo y rojo.

En el caso de las mesas de centro o de esquinas, considera un elemento perfecto, los jarrones grandes con flores rojas y helechos.

Para los comedores, un centro de mesa con conchas marinas o caracoles acompañados de flores pequeñas en rojo, brindarán ese toque de sobriedad que su mesa requiere.

Breebaart señala que si las mesas son oscuras en madera o vidrio, lo importante es emplear cubiertos con alegorías animales como peces o mariposas, pero de un sólo tono, pues pudiera cargar el tapete y servilletas del invitado.

Igualmente, los colores principales deben descansar sobre el verde caña, azul eléctrico y el rojo vivo, pues aportan vitalidad a su mesa.

De ningún modo, los cubiertos deben ser coloridos, pues acabarían con la estructura de la mesa.

En el caso de las terrazas, están a diferencia de las sala sy comedores, brindan el verdor de las plantas y los helechos, por lo cual deben contar con grandes ventanales en blanco con alegorías de aves, preferiblemente.

Considera apropiados, los guacamayos o loros para que puedan balancear la variedad de tonos verdes naturales del lugar.

Otra sugerencia, pueden ser, centros de mesa de frutas y algún tipo de adorno (escultura o artesanía) animal con mucho color.

En el caso de las lámparas, deben ser altas y con mucha luz blanca, pues garantizan los destellos de color apropiados en el lugar brindando notoriedad y firmeza, una herramienta ideal a la naturaleza.