21 de Feb de 2020

Cultura

Gracia para repartir

PANAMÁ. Cuando vi a Johanna por primera vez fue en su papel de DJ en televisión, la impresión de verla llegar a un puesto como jefa de ...

PANAMÁ. Cuando vi a Johanna por primera vez fue en su papel de DJ en televisión, la impresión de verla llegar a un puesto como jefa de Relaciones Públicas de Digicel, motivó esta nota para destacar a esa juventud valiosa con que cuenta un país igualmente joven.

De la radio y la televisión pasa a una posición envidiable, gracias a que su jefa, Mara Samaniego, creyó en su talento “y en el potencial de desarrollo que tenemos los jóvenes”, dice al tiempo que agradece a Ego, tomarla como referencia para incentivar a otros jóvenes a encaminarse sin miedo hacia sus metas.

Cuando Johanna era muy pequeña perdió a su padre. Sus tías, abuelos y madre le dieron todo el amor. A los 18, también tuvo que decir adiós a Gina, su mamá. Desde entonces fue protegida, cuidada y amada por toda la familia. “Crecí con mucho amor en mi vida y con muy buenas amistades”. Ellos son, según la chica, los responsables de inculcarle valores, seguridad y educación que le han permitido abrir las puertas a cada vez mejores oportunidades.

Johanna se declara una admiradora de su abuelo, quien creó una empresa solo, donde se involucró y “ que hasta el sol de hoy, a sus 78 años, mantiene”. Orgullosa de llevar el apellido y legado de su padre, a quien cada día conoce por las anécdotas de viejos y nuevos conocidos, “¡me fascina escuchar las anécdotas de sus amigos.. creo que me cortaron con la misma tijera”, agradece la independencia que le aportó su mamá.

Esta joven posee una especial comprensión de su entorno, de la vida, con una madurez inusual en veinteañeros como ella. Tal vez producto de haber crecido entre adultos. Sabe escuchar, se deja guiar, pero toma sus propias decisiones. “Uno debe concentrarse en lo que realmente quiere y ser persistente para conseguirlo”.

A la niña extrovertida que siempre le encantó el contacto con la gente, recitar, bailar y cantar, apoyada por su mamá que la llevaba a todos los castings, “porque yo la sofocaba con que quería salir en todo”, no le faltaron trabajos. Poco a poco éstos le permitieron “pagarme una ida al cine o comprarme la ropa que me gustaba” y sobre todo hacer buenos contactos.

A la pregunta de qué la inspira, asegura “el amor de mi vida.. mi esposo.. su constante apoyo y detalles me hacen seguir adelante. Es mi batería”. Pero en contraste la desalientan los sentimientos y pensamientos negativos, sin los cuales, dice, habría menos pobreza y más gente exitosa.

Su mensaje a otros jóvenes es que se dediquen a algo que les apasione, que escuchen a sus padres, estudien y trabajen arduamente para conseguir lo que quieren y “sobre todo que se valoren”. Es una convencida que el éxito se basa en la perseverancia y no en la casualidad. “Mi padre de locutor llegó a ser ministro de Gobierno y Justicia. Eso no es casual es causal”. Ella tiene la ventaja de contar con dos ángeles, “mis padres me cuidan siempre, es increíble pero siempre los siento a mi lado”.