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21 de Jan de 2020

Cultura

Páginas llenas de colores y matices

En “Me llamo Rojo”, el escritor turco Orhan Pamuk pone de manifiesto su gran calidad como artista y poeta. Premio Nobel de Literatura en...

En “Me llamo Rojo”, el escritor turco Orhan Pamuk pone de manifiesto su gran calidad como artista y poeta. Premio Nobel de Literatura en el año 2006, Pamuk ha escrito las obras más importantes de la literatura contemporánea. En definitiva, unas verdaderas obras de arte.

De niño quería ser pintor, más terminó siendo un gran escritor. Su obra muestra los colores y los distintos matices de la vida, la riqueza y el poder del imperio otomano de manera magistral. Atesora la tradición y aborda el problema de la identidad.

La magnífica novela coral “Me llamo Rojo” plasma el dolor del artista que crece en una tradición producto de una cultura milenaria. Presencia, con tristeza y preocupación, la infiltración de estilos extranjeros. Resiente cómo la escuela europea desplaza sus tradiciones, la indiferencia del mundo con respecto al arte miniaturista.

Se trata de una novela sobre el arte, un estudio de las ilustraciones islámicas. “En realidad la gente no busca sonrisas en las pinturas de la felicidad, sino la propia felicidad de la vida. Los ilustradores lo saben , pero eso es algo que no pueden pintar. Así pues, sustituyen la felicidad de la vida por el gozo de la vista”.

Resume la historia del sofisticado arte miniaturista, marcado por la nostalgia del pasado y el sufrimiento humano en un diáfana prosa y con gran maestría literaria.

Pamuk (Estambul, 1952) nos introduce en el esplendor y la decadencia del Imperio Turco. El Sultán Otomano Murat III, (1574-95) desea inmortalizar su figura en un lienzo, para enviarlo al gran duque de Venecia, más la ley islámica lo prohibe. Al final, vence la tentación y cuatro artistas trabajarán en secreto, elaborando un libro lleno de imágenes de miniaturas nunca antes pintadas. Hasta que Maese Donoso, uno de los mejores ilustradores, desaparece.

El sobrino negro de Enishte, acaba de regresar a Estambul después de 12 años de ausencia. Revive una antigua pasión amorosa por la hija de Enishte. Le pide a Negro que encuentre al asesino de su padre. Sheküre, su esposo fallecido en batalla, tiene otros pretendientes. Describe pinturas antiguas en versos poéticos y prosa, historias sobre los grandes miniaturistas de la historia, debate sobre la formas y estilos relacionados con el arte y la moral en la sociedad turca. Discute sobre su religión así como los efectos de las ideas occidentales, el futuro de la iluminación otomana y el significado de la ceguera.

Por tres noches pasarán el Maestro Osmán y Negro revisando las obras de los grandes miniaturistas para poder identificar al asesino, que es uno de los maestros miniaturistas. Al verse descubierto por el tío que los había mandado a realizar el libro, lo mata, aprovechando que su hija y sus nietos no estaban en casa.

Por mucho que sea el talento de un ilustrador lo que hace perfecta la figura es el tiempo, éste se termina y acaba por morir. La ceguera y la memoria es uno de los temas más bellos, el miedo eterno y cómo el artista busca los recuerdos de Dios e intenta ver el mundo cómo él lo ve. Una vez consigue esto decide quitarse la vista y con un alfiler se ciega los ojos y se enfrenta a la ceguera.

Pamuk transporta al lector al extraño y maravilloso mundo del arte islámico, donde las nociones occidentales no tienen sentido ni importancia, en este mundo de interpretaciones nos encontramos cruzando un puente entre la herencia de la cultura oriental. Es también una novela negra que presenta el misterio de dos asesinatos, una historia de amor ubicada en medio de la represión religiosa en pleno siglo 16. “Me llamo Rojo” es una obra de ficción histórica y un rompecabezas filosófico lleno de fantasía. Es una meditación sobre el arte oriental.