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21 de Jan de 2020

Cultura

Una mirada a la historia

PANAMA. El Carnaval de Las Tablas es una celebración que goza de renombre y fama en el ámbito nacional e internacional. Las alegres to...

PANAMA. El Carnaval de Las Tablas es una celebración que goza de renombre y fama en el ámbito nacional e internacional. Las alegres tonadas de las murgas y tamboritos, los tradicionales culecos, la rivalidad entre las reinas de ambos bandos han hecho de estas fiestas un atractivo para el turismo. Aunque su génesis data de muchos años atrás, no fue sino hasta 1950 cuando se establece la tradición de escoger a una soberana por sector. Mitzi Sandoval de Osorio y Eneida Decerega fueron las primeras afortunadas en lucir la corona de Calle Arriba y Calle Abajo. El primer carro alegórico fue confeccionado por el maestro Olegario Brandao con pencas de palmas, cajas de madera, tanques de kerosene, cartulinas, telas de baroné y rejillas de madera pintadas de blanco y escarchadas. Al llegar el sábado de Carnaval los jóvenes y los niños reciclaban latas, baldes de aluminio y recipientes para la tradicional mojadera. Las detonaciones de bombas y cohetes se escuchaban por todos lados. Uno que otro volador se esparcía en el cielo, la atmósfera de fiesta y alegría se sentía hasta el último rincón del pueblo. Eso es lo que relata Edgardo De León Madariaga, folklorista panameño que sin embargo, advierte, “nuestra tuna ha perdido la mística de lo tradicional, esto es inadmisible”. Hoy día las festividades son el resultado de la evolución y las adaptaciones sufridas por el folklore, no siempre para mejor.