Carnavales con respeto: monseñor Ulloa advierte que algunas tonadas ‘ofenden y hieren’

  • 01/02/2026 10:05
Ulloa defendió la creatividad del pueblo panameño, pero insistió en que esta debe servir para elevar el nivel cultural y transmitir valores con picardía sana

El arzobispo de Panamá, Monseñor José Domingo Ulloa, lanzó una reflexión profunda sobre la búsqueda de la felicidad y el rumbo que han tomado algunas expresiones de los carnavales, al advertir que muchas personas y familias, aun teniendo recursos y habiendo alcanzado metas importantes, viven sin sentido, sin diálogo y sin paz interior.

Durante su mensaje dominical, Ulloa señaló que el problema no es desear la felicidad —“todos queremos ser felices”— sino buscarla en lugares donde no puede encontrarse.

En ese contexto, criticó la cultura del consumo sin límites, del aparentar y del éxito medido por bienes materiales, cargos, títulos o reconocimiento en redes sociales.

“La emoción pasa rápido y deja cansancio, deudas y una carrera interminable por tener más, sin tiempo para vivir mejor”, expresó.

El arzobispo también alertó sobre la falsa felicidad basada en el aplauso y el placer inmediato. Según explicó, cuando el reconocimiento se apaga, queda el miedo al olvido y la sensación de no valer si no se es admirado.

“Una vida sin profundidad termina siendo superficial y tarde o temprano insatisfactoria”, advirtió, al tiempo que llamó a no confundir alegría con diversión constante ni a huir del silencio para anestesiar el vacío interior.

En contraste, Ulloa afirmó que la felicidad auténtica, desde la fe cristiana, no está en acumular sino en dar, no en aparentar sino en ser auténticos, y no en vivir solo para uno mismo, sino para los demás.

“La vida cobra sentido cuando tiene un para qué y un para quién”, subrayó, recordando que las bienaventuranzas no prometen una vida fácil, pero sí una vida con sentido y esperanza.

Al referirse directamente a los carnavales, el monseñor Ulloa manifestó su preocupación por algunas expresiones recientes que, bajo el pretexto de la diversión, han traspasado los límites de la ética y el respeto a la dignidad humana.

Señaló que ciertas tonadas y manifestaciones “no edifican, ofenden y hieren”, y recalcó que nunca se a.debe humillar, ridiculizar o deshumanizar al otro en nombre de la fiesta.

Ulloa defendió la creatividad del pueblo panameño, pero insistió en que esta debe servir para elevar el nivel cultural y transmitir valores con picardía sana y crítica constructiva, sin caer en la vulgaridad ni la chabacanería.

En ese sentido, invitó a compositores, intérpretes, animadores, organizadores y autoridades a asumir con responsabilidad el poder de la palabra y la música, para que el carnaval sea un espacio de alegría compartida, respeto mutuo y celebración de la vida.

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