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02 de Ago de 2021

Cultura

El cine que nos hace sentir

PANAMÁ. Si hay algo fascinante en el cine, como en la literatura, es que nos permite apreciar un sinnúmero de maravillosas historias, q...

PANAMÁ. Si hay algo fascinante en el cine, como en la literatura, es que nos permite apreciar un sinnúmero de maravillosas historias, que dentro de su ficción, exponen realidades ocultas, y más cuando se trata de muestras verídicas de la sociedad actual, nos encontramos ante una ventana que nos permite llegar hasta el último rincón del planeta, gracias a realizadores osados, que sin importar el apoyo económico de una gran productora, se adentran a ciudades, barriadas, tugurios, letrinas o donde quiera que el ser humano en su más bajo estado, nos manifieste esa gota esperanzadora por surgir, una declaración de vida impulsada por la belleza reflejada en los ojos del ser amado, una motivación propia por la ilusión y el deseo inherente en cada uno de nosotros.

Con Slumdog Millionaire, el director inglés Danny Boyle nos sorprende nuevamente presentando lo que a partir de ahora será una pequeña joya del cine, destacándose por ser un trabajo tan inmaculado, diferente a cualquiera de sus obras anteriores, y que ahora es llevado a un nivel tan especial en su cinematografía, que toca el alma del espectador de manera natural, avalado precisamente por la sencillez y pureza del filme, que conmueve precisamente por la misma realidad del entorno, su atmósfera, sus personajes.

Aquí no existen las imposiciones digitales, ni montajes en computador, el escenario es uno sólo, las angostas callejuelas del suburbio de Dharavi en la ciudad de Mumbai, India, en donde cada ambientación es tan sólo una pequeña muestra de la crítica situación en el que viven atrapados cerca de diez millones de habitantes, detallado ejemplarmente en el libro “Q&A” del escritor indio Vikas Swarup, y que son bases para que el guionista británico Simon Beaufoy (The Full Monty – 1997), se haya tomado la tarea de viajar y experimentar personalmente tales condiciones, además de la interacción con sus residentes, elementos únicos capaces de lograr esa sinergia que transmite el director Boyle a través de las cámaras.