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20 de Ene de 2022

Cultura

Las maravillas de Alicia

PANAMÁ. “Me siento feliz, doblemente feliz”, confiesa la pintora Alicia Viteri. Se refiere a la exposición y lanzamiento de su libro M...

PANAMÁ. “Me siento feliz, doblemente feliz”, confiesa la pintora Alicia Viteri. Se refiere a la exposición y lanzamiento de su libro Memoria Digital, el 12 de marzo en la Galería Mateo Sariel, con que realiza un sueño y contribuye a las labores de FUNDACANCER, organización dedicada a crear una nueva esperanza de vida a los pacientes de cáncer en Panamá. Alicia es una sobreviviente de esta enfermedad que define como compleja y difícil, particularmente para quienes no cuentan con los recursos para enfrentarla.

“Elegí FUNDACANCER por la admiración a la labor de Martha Stella de Vallarino y porque organizaciones como estas llevan un poco de alivio a las personas que tienen que lidiar con la falta de medicinas, de un seguro que las cubra, de dinero? Una vez me la encontré en la Arrocha y me dijo somos unas sobrevivientes. A la semana murió, pero me alentó a seguir con el proyecto”. Mismo que ha realizado con sus ahorros, “porque tú ya sabes lo difícil que es conseguir patrocinio para la cultura”. Luego se le fue dando todo, “como si ella me estuviera tirando una toalla desde el cielo, para los 10 años de la fundación”, sonríe.

La autora confiesa que gracias a sus pinturas ha financiado sus proyectos y sus trabajos. Este libro no es la excepción, en adición la compilación íntima, de testimonios de su vida y de quienes le han acompañado en su andar, dejará utilidades para apoyar una causa de solidaridad con los menos favorecidos. Son dos mil ejemplares, cuidadosamente trabajados, hechos a mano, como un álbum familiar, con las esquineras antiguas sobre el fondo negro donde se insertan las fotos, separadas por las hojas transparentes que prolongan la conservación de los retratos.

“El libro se puede sentir y tocar”, como se siente y se toca el alma de Alicia, que corre la cortina para revelar su fecundo mundo. La obra de la pintora de origen colombiano, con residencia en nuestro país desde hace casi cuatro décadas, es arte y vida. Ella fusiona su sentir, su percepción del entorno y lo expresa mediante las fotos que relatan cada etapa de su vida.

Sus colecciones Manos, Retratos de la vida cotidiana, Mujeres, Momias, El príncipe Próspero, Paisajes y ahora Memoria Digital , dan cuenta de la existencia de esta espléndida, honesta, cálida y hermosa mujer, así como de su evolución como artista.

Frente a uno de sus impresionantes cuadros de la colección del Príncipe Próspero, que ocupa una pared de su departamento, se refiere a cómo nace esta serie. Surge de su necesidad de expresar la exageración del poder, de los excesos de la política a fines de los 90, durante la dictadura militar de Noriega. “Me he alimentado siempre de cuanto me rodea y me obsesioné con el Príncipe Próspero. A través de esa metáfora retraté la corrupción de los gobernantes, la opulencia y el terror de una época. Me parece increíble y vergonzoso que las personas se embelecen con tanta superficialidad. Para mi, Próspero está vigente. Sigue vivo aún, pero sin charreteras y tacones altos”.

Las piezas que recrearon a este príncipe tropical, se vendieron todas. Él iba a ser el protagonista de su primer libro, pero no lo pudo llevar a cabo por diversas razones. Piensa retomarlo. Nació primero Memoria Digital , un hijo concebido con madurez y sabiduría, planificado, anhelado.