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08 de Aug de 2020

Cultura

El renegado

NO HAY LIBRERÍA. de Nueva York o Washington que no lo exhiba ni dirigente político que no lo compre. Juan Manuel Santos y Sergio Fajar...

NO HAY LIBRERÍA. de Nueva York o Washington que no lo exhiba ni dirigente político que no lo compre. Juan Manuel Santos y Sergio Fajardo lo tienen en la mesa de noche. Se trata de Renegade -The Making of a President , escrito por Richard Wolffe, el periodista de Newsweek que siguió minuto a minuto la campaña presidencial de Barack Obama.

Han pasado 48 años desde que el género fue inaugurado por The Making of a President , 1960 de Theodore , el reportero de Time que cubrió paso a paso la carrera que condujo a John F. Kennedy hasta la Casa Blanca. Siguiendo ese ejemplo, y en sus 356 páginas, Renegade (‘Renegado’ era la palabra con la que el servicio secreto se refería a Obama) cuenta detalles desconocidos de la vida política y personal de Obama.

Uno de ellos se refiere a su matrimonio con Michelle y revela que las cosas entre los dos no han sido siempre color de rosa. Los líos se produjeron hace nueve años, cuando Obama, después de haber perdido las elecciones a la Cámara de Representantes, decidió presentarse a las del Senado.

A Michelle no le cayó muy en gracia el asunto pues “odiaba la campaña fallida de 2000”, dice el libro. Además, “cuando al año siguiente nació Sasha, su segunda hija, el matrimonio estaba tenso”. No podía ser de otra manera, afirma Wolffe: “Había poca conversación y aún menos romance. A Michelle la enfurecía el egoísmo y el afán de hacer carrera de su marido, y él pensaba que ella era una mujer fría e ingrata”.

Hoy el panorama es distinto. “Una de las razones es que la primera vez que Obama y Michelle, y sus hijas Malia y Sasha viven permanentemente juntos bajo el mismo techo puede ser ahora en la Casa Blanca”, contó Wolffe hace 15 días en la librería Politics & Prose de Washington, donde SEMANA asistió al lanzamiento del libro. Es verdad. Cuando Obama fue senador estatal de Illinois, la familia vivía en Chicago y él trabajaba en Springfield. Y cuando ocupó la curul del Senado hasta su elección como Presidente, su mujer y sus hijas siguieron en Chicago y él trabajaba en Washington.

Según Renegade , la campaña de 2000 no sólo le trae malos recuerdos sentimentales a Michelle, sino que le revive problemas económicos. “Meses después, Obama trató de asistir a la Convención Nacional Demócrata en Los Ángeles, pero estaba quebrado. Trató de tomar en alquiler un carro pero su tarjeta de crédito fue rechazada; intentó conseguir una credencial para el salón principal y no pudo”.

Y continúa: “Aunque él y su esposa ganaban más de 250 mil dólares al año, sus deudas eran muy altas y sus tarjetas de crédito no tenían cupo”. Eso lo hizo pensar que debía alejarse del trabajo comunitario en Chicago y vincularse a un bufete de abogados.

Otro dato curioso del libro sostiene que Obama tuvo muy claro desde el principio que su candidato a la vicepresidencia debía ser el senador por Delaware Joe Biden. Los finalistas seleccionados por el comité fueron no sólo Biden sino el senador por Indiana Evan Bayh, el gobernador de Virginia, Tim Kaine, y la entonces gobernadora de Kansas, Kathleen Sebelius.

Al final Obama prefirió la experiencia internacional de Biden, que como dijo el jefe de prensa de la campaña, “no le va a quitar el puño de la cara a John McCain”, el candidato republicano.

Y no se lo quitó. Cuenta el libro que Biden se enfadó cuando el equipo de McCain quiso relacionar con un escándalo policial a una de sus hijas. Lo llamó varias veces y McCain no pasó al teléfono. Biden esperó hasta un foro sobre servicio público en la Universidad de Columbia en Nueva York y fue a buscarlo. Los asesores del aspirante republicano intentaron impedírselo. Biden no les hizo caso y le golpeó en la puerta a McCain, que no abrió. “¡John McCain!”, gritó Biden. “¡Soy Joe Biden! ¡La próxima vez que le marque, conteste la maldita llamada!”.

La escogencia de Hillary Clinton como secretaria de Estado no resultó difícil para Obama, según Wolffe. Un asesor del hoy Presidente le dijo al autor de Renegade: “En la campaña, la persona más positiva sobre Hillary siempre fue Barack. Él creía que ella era brillante y muy talentosa. Rechazó la tesis de otros asesores que le sugerían que ella le iba a ser desleal”. Sin embargo, antes de nombrarla, Obama se cuidó de averiguar por las donaciones que recibían las fundaciones del ex presidente Bill Clinton.

Uno de los momentos en los que el entorno de Obama creyó que iban a ganar las elecciones del 6 de noviembre del año pasado fue el día en el que McCain anunció como compañera de fórmula a la gobernadora de Alaska, Sarah Palin. “¿Me están tomando el pelo?”, preguntó Pete Rouse, uno de los asesores más cercanos al candidato. “A menos que metamos la pata o que surjan elementos externos, tenemos esta elección en el bolsillo”. Obama había pensado que el aspirante a la vicepresidencia de McCain iba a ser el independiente Joe Lieberman.