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08 de Apr de 2020

Cultura

Escuela para los padres

D os preguntas importantes que merecen atención por separado: El porqué: lleva a la conclusión de que la sexualidad es un derecho humano...

D os preguntas importantes que merecen atención por separado: El porqué: lleva a la conclusión de que la sexualidad es un derecho humano y tus hijos tienen derecho a ejercer su sexualidad pero de manera ubicada y responsable.

El para qué: atribuye muchos factores de riesgo que deben ser evitados a tiempo. En primer lugar un adolescente bien informado de su sexualidad, jamás se atrevería a embarazar a su chica ni por accidente. Prevención es vida, dicen, y enseñar a tus hijos a protegerse también evitará infecciones como el VIH por ejemplo, entre otros.

No es raro encontrar personas o grupos de personas que evaden tratar este tema importantísimo en forma franca y abierta, por la simple razón de que hablar de sexo o de sexualidad les resulta burdo, soez, e inapropiado.

Los padres evitan hablar con sus hijos de las funciones sexuales normales de su organismo, como si se tratara casi de un crimen moral, un tabú, una degradación o una aberración de tipo irrespetuosa y mucho más cuando se trata de dar explicaciones al menor, sobre su procedencia biológica.

En este marco, no es difícil imaginar que los jóvenes en pleno proceso de desarrollo de sus inquietudes emocionales, se ven forzados a menudo a buscar fuentes de información inadecuadas para satisfacer su curiosidad normal. Y para ello, algunos chicos y chicas se animan a comentar con sus amigos sobre estas cuestiones, otros prefieren comprar revistas de tipo pornográfica o ver películas eróticas, pero la mayoría de los jóvenes tienen que enfrentar este gran reto de manera individual, por temor a ser señalados o etiquetados como “degenerados” o “enfermos”, colocándolos en la imperiosa necesidad de adoptar hábitos solitarios como la masturbación, incluso a veces de forma exagerada y por demás desordenada.

Los jóvenes no saben cómo manejar su energía personal, precisamente porque desconocen el mecanismo de los primeros impulsos sexuales que les revoluciona todo el sistema endocrino y hormonal que se les despierta de manera acelerada, se vuelven rebeldes, inconformes, retadores, groseros, altaneros, soberbios e insoportablemente chantajistas, mostrando en sus actitudes muy obvias, la presencia secreta de su descomunal energía sexual mal dirigida y mal canalizada.

De allí nacen los problemas, tanto para los chicos como para los padres, que no supieron educar sexualmente a sus hijos en el momento en que debieron hacerlo. Las chicas se vuelven hurañas, desobedientes, irascibles, les gusta aislarse de la familia, no atienden ni entienden sus obligaciones y deberes.

Todo su mundo gira alrededor de su príncipe azul y no hace más que desear estar a su lado.

Los chicos por su parte, también se desesperan con verdaderas ansias locas pensando en el momento de volver a estar frente a la princesa de sus sueños, incluso algunos no esperan demasiado y se cuelgan del teléfono por horas enteras escuchando la voz de su amada y disfrutando ambos íntimamente las delicias de sus más profundas sensaciones, exquisitamente sensuales y sexuales.

Todo esto hace sufrir mucho a los muchachos en su conflicto emocional con idilios o arrobamientos por el sexo, vistiéndolo o etiquetándolo de amor. Para los adolescentes, esa etapa se vuelve un verdadero caos cuando no saben cómo actuar en su primer reto frente a la pareja de la que se han enamorado, su mundo se torna en una verdadera confusión. Empiezan las lágrimas, los suspiros, las preocupaciones, las escapaditas de casa, los desvelos dándole vueltas al mismo asunto sin encontrar una salida, les da por leer o escribir versos, poemas y cartas de amor. Idealizan al amor en la persona que les atrae sexualmente, sin imaginar siquiera que se trata sólo de una pasajera y simple pasión, derivada de sus energías personales en acción. www.visionsexual.com