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04 de Apr de 2020

Cultura

18 años han pasado ya?

En este país llevo dieciocho años dedicándome todo el tiempo a trabajar en mi oficio. Al poco tiempo de estar en Panamá tuve la oportuni...

En este país llevo dieciocho años dedicándome todo el tiempo a trabajar en mi oficio. Al poco tiempo de estar en Panamá tuve la oportunidad de conocer a la que es mi adorable esposa. Tengo dos maravillosos hijos que me llenan de bendiciones y a los que desgraciadamente no puedo dedicarles el tiempo que se merecen. Somos propietarios de uno de los restaurantes conocidos en la ciudad. En fin, tengo todo lo que soñé y todo se lo debo a esta patria.

Y hablando de patria, se avecina el mes de noviembre y mi única manera de homenajearla es dedicar mi esfuerzo en el área que más conozco para enaltecerla: la cocina. Por ello, voy a poner mi e-mail a disposición de las personas que me leen con el fin de recopilar recetas originales panameñas para, de alguna manera, darles la vuelta y adaptarlas para construir una nueva gastronomía panameña.

Por mi parte, aportaré todos mis conocimientos culinarios para obtener, al menos, unos diez platillos que se pudieran identificar como panameños aunque el resultado final sea una fusión de mi cultura gastronómica con la del país que me acoge. Cabe destacar que, parto con la ventaja de tener ya dos totalmente definidos porque los he podido experimentar y los he transformado en platos geniales. Uno sería el arroz meloso de costilla ahumada con guandú, que no es más que un guacho chiricano convertido con arroz español, un toque de azafrán y aceite de oliva en un plato totalmente fusionado. El otro sería los palmitos a la parrilla con picadillo de ajo y perejil que de panameño tiene el increíble palmito natural cultivado en Capira y de español, el picadillo.

A partir de este punto dependo de mis seguidores o lectores y de sus contribuciones para trabajar juntos en la elaboración de otros diez platos que se puedan fusionar, dejando de tomar en cuenta los evidentes como el arroz con pollo o el sancocho, que no es que los obviemos sino que ya están demasiado desarrollados y el reto sería minúsculo comparado con otras recetas que ustedes me podrían aportar para lograr un objetivo común.

No es mi deseo que sientan que me beneficio más que ustedes con esto, ya que al uso de su receta me comprometo a mencionar el nombre y apellido de quien me la hizo llegar. Pero es que no encuentro método más original de llegar a construir un menú de platos panameños, que sin la colaboración de quienes guardan como tesoros aquellas recetas que los hicieron o hacen felices y sienten que éstas se perderán o por falta de pericia para recobrarlas o simplemente por falta de ganas o aburrimiento de verlas siempre igual.

¿Por qué recurro a ustedes? Fácil, ustedes tienen la particularidad que nacieron aquí, así que conocen más que yo. Dirán que mi familia es panameña, pero por desgracia, no tienen más recetas secretas que la del guacho que ya hago. De esta manera les hago participes de la oportunidad de dar a conocer esa receta y cómo no, probarla gratis después de su transformación.

Este mes hace dieciocho años fue que llegue a este hermoso país que me ha acogido con cariño y me ha dado lo que tengo. Sí, soy feliz en este maravillosos lugar rodeado de ustedes los panameños de nacimiento y los de residencia, que llenan el espacio a mi alrededor haciendo mis sueños realidad.

Suena cursi y ridículo, pero es la verdad. Es lo que realmente siento por esta mi segunda patria: la patria que me ha visto cumplir casi todos mis sueños. Realmente me gustaría entonar o que escuchen junto con este artículo la canción de Rubén Blades, “Patria”, para que como a mí se les ponga la piel de pollo al seguir sus estrofas.

¡Buen provecho a todos!