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02 de Apr de 2020

Cultura

Tarantino, el “enfant terrible”

En 'Bastardos sin gloria', Brad Pitt, convertido en el cazador de nazis Aldo Raine, exclama mientras tatúa una esvástica en la frente de...

En 'Bastardos sin gloria', Brad Pitt, convertido en el cazador de nazis Aldo Raine, exclama mientras tatúa una esvástica en la frente de una de sus víctimas: "Creo que esta podría ser mi obra maestra". Quizás esa frase resume lo que su creador, Quentin Tarantino, piensa sobre su nueva cinta, pues recientemente afirmó que aunque "a algunas personas les gustará y a otras no, la realicé con toda mi pasión". Quizás el cineasta quiso interpretar a su público, que convierte cada uno de sus estrenos en todo un acontecimiento. No sólo porque a veces tiene que esperar años, sino porque siempre se pregunta intrigado: ¿Con qué se saldrá esta vez?

A Tarantino le gusta experimentar con cada uno de los géneros, como con las artes marciales en “Kill Bill”, y el cine negro en “Jackie Brown”. Ahora escogió la guerra y se atrevió a cambiar el curso de la historia: en el filme los judíos salen a matar soldados alemanes y hacen temblar a Hitler con su venganza.

'Bastardos sin gloria', estrenada hace poco en EE. UU. y más recientemente en Panamá, rompió un récord en la carrera del director: en su debut recaudó más de 65 millones de dólares, la mayor cifra que una de sus cintas ha obtenido en su primer fin de semana. Fue nominada a mejor película en el Festival de Cannes, donde uno de sus protagonistas, el austríaco Christoph Waltz, fue aclamado como mejor actor. Sin embargo, las críticas que acusan a Tarantino de exagerar una violencia gratuita siguen acompañándolo, aunque él no parece prestarles atención. Con Kill Bill ya había reconocido sin tapujos que "lógicamente es una película violenta, ¿qué esperaban? es una cinta de Tarantino. Uno no va a ver un concierto de Metallica para pedir que bajen el volumen". Y por su nuevo filme advirtió en el diario “The Guardian”: "Si la gente se ofende, no me importa, seguiré haciendo lo que hago". Algunos también han señalado que se le fue la mano con su versión alternativa de la Segunda Guerra Mundial, pues creó una historia inverosímil.

Algunas reseñas cuestionan que sus obras reciclan otras películas, así que es incapaz de decir algo del mundo real. Tal vez no han entendido que a Tarantino no le interesa mostrar la realidad como es, sino los géneros del cine, parodiarlos, caricaturizar sus personajes y citar escenas no sólo de grandes clásicos, sino de cintas marginales. Como afirma “The New York Times”, "en esta historia el cine puede salvar el mundo". Y hace mucho salvó al propio Tarantino. Su mamá, Connie Zastoupil, irlandesa-cherokee, abandonada por su marido, "quería ponerle un nombre que llenara una pantalla", como dijo en 1994 y se inspiró en un personaje llamado Quint, interpretado por Burt Reynolds en la serie “Gunsmoke”. Quentin además era uno de los protagonistas de uno de sus libros preferidos ‘El ruido y la furia’. De niño las películas y las series de televisión lo rescataron de su soledad y de los abusos de su abuela alcohólica. Ya en ese entonces veía todo tipo de cintas, de sexo, violencia, terror, que escandalizarían a cualquier padre de familia. Mientras en el colegio sobresalía por sus malas notas y pésima ortografía, pese a su coeficiente intelectual de 170, asombraba con su memoria prodigiosa que lo hacía capaz de recitar diálogos enteros del cine. Dedicó sus primeras creaciones a su mamá, a quien le escribió un cuento en el que la retrataba como una mujer fastidiosa que al final moría trágicamente. "Lo siento muchísimo, pero así me salió el cuento. Sigues siendo la mejor mamá del mundo aunque tengas que morirte", le habría dicho. Tarantino asegura que se educó con el cine. A los 15 años, consiguió trabajo en un teatro de películas porno. Tomó clases de actuación y se dio el gusto de ver todo el cine que quiso como vendedor de videos. ©PUBLICACIONES SEMANA