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31 de Oct de 2020

Cultura

El blog que mueve a Cuba

Hace seis años, la filóloga cubana Yoani Sánchez era sólo una emigrada más a la que le iba regular. Vivía en Suiza, adonde había llegado...

Hace seis años, la filóloga cubana Yoani Sánchez era sólo una emigrada más a la que le iba regular. Vivía en Suiza, adonde había llegado ′empujada por el desencanto y la asfixia económica′, y allí criaba a su hijo, Teo. Yoani tenía 28 años, y trabajaba en una librería y en lo que podía. Nunca había pensado en crear un blog, pero la vida resultó tan terca como ella.

En 2004, por razones familiares, Yoani regresó a Cuba saltándose todas las normas del Gobierno contra el regreso de exiliados si no es de turismo. En La Habana, junto a su marido, el periodista Reinaldo Escobar, se metió de lleno al mundo de la informática y fundó la revista independiente de “Consenso”. En abril de 2007, aburrida y hastiada, Yoani creó “Generación Y” simplemente como ′un ejercicio de exorcismo personal′.

Al principio, su bitácora fue sólo eso. Sin pretensiones políticas Yoani no tenía conciencia de que las ′desencantadas viñetas de la realidad′ que colgaba en el ciberespacio podían llegar a convertirse en un emblema contestatario y de denuncia del régimen. A lo más, aspiraba a ser una voz de su generación: los nacidos en la Cuba de los 70 y 80, jóvenes ′marcados por el racionamiento, las escuelas en el campo, los muñequitos rusos, el paternalismo, las salidas ilegales, la doble moral y la frustración′.

Yoani hablaba en su blog del problema del transporte. De la discriminación de los cubanos en las instalaciones turísticas. Del anacronismo del permiso de salida, o los muros impuestos a Internet, o el estado calamitoso de los hospitales, o el deterioro de los valores en su país. Todo en un país en el que no hay libre acceso a Internet y donde una tarjeta de una hora de conexión equivale a una semana de salario de un profesional de nivel.

El atrevimiento y el estilo retador de Yoani, así como la frescura de sus palabras, alejadas del mensaje de la vieja disidencia, llamaron la atención de internautas y periodistas. Y llegaron las primeras entrevistas… ′La vida no está en otra parte, está en otra Cuba′, dijo en la primera que realizó con este diario, allá por noviembre de 2007. Las autoridades, al principio, la ignoraron; pero estaba claro que no les hacía gracia su irreverencia en un área sensible y difícil de controlar como Internet.

En abril de 2008, Yoani obtuvo el Premio Ortega y Gasset de periodismo, concedido por EL PAÍS. Fue seleccionada por la revista Time entre las 100 personas más influyentes del mundo, en el apartado de Héroes y Pioneros. “Generación Y” fue elegido en 2009 entre los 25 mejores blogs del mundo. Además, fue distinguida con el máximo galardón de los Premios BOB y una mención especial en el Premio de periodismo María Moors Cabt, de la Universidad de Columbia. Y otros honores más.

En septiembre, “Generación Y” registró 14 millones de entradas, y sólo en español, ya que la bitácora está traducida a 16 lenguas. En noviembre, las referencias a Sánchez en Google se acercaban al millón, y su biografía en Wikipedia era casi del mismo tamaño que la de Fidel.

Paradójicamente, el fenómeno Yoani ha ocurrido de espaldas a la mayoría de los cubanos. Además de que el acceso a Internet en la isla es muy reducido, desde marzo de 2008 las autoridades utilizan un filtro que bloquea la entrada a “Generación Y”. Sin embargo, algunos escritos circulan en memorias flash o a través de cadenas de correos electrónicos. Yoani no puede acceder directamente a su plataforma ni ver su blog, por eso dice que es una ′bloguera ciega′. Esto la ha hecho recurrir a la ayuda de colaboradores en el extranjero, a quienes envía sus correos por e-mail o les dicta los textos por teléfono.

Varios son los factores de su éxito. Según Yoani, ′había un fermento necesitado de una chispa y una generación que había callado durante mucho tiempo′, lo que, sumado a la aparición de las nuevas tecnologías, la convirtió a ella en las ′dos piedras que se frotan′. ′Yo camino sobre un terreno nuevo que permite que la voz se amplifique a unas dimensiones increíbles′, dice, consciente de que hoy con un teléfono celular y una camarita se puede ′hacer temblar al poder′. ′Todo lo que sucede en Internet es así, arrasador. Pero eso no significa que antes no se hicieran cosas valiosas, sino que no se disponía de esa herramienta′.

Con independencia de ideologías y posiciones políticas la propuesta de Yoani tuvo una formidable pegada. El académico exiliado Haroldo Dilla lo resume así: Yoani rescata ′el derecho de ella, de sus amigos y amigas blogueros y de los varios millones de cubanos (exiliados incluidos) a vivir en su país, opinar libremente y obrar en consecuencia′. Y en segundo lugar está ′el deber que tienen los que detentan las posiciones de poder de abrir los espacios públicos a todas esas opiniones′.

¿Ciberdisidente? No. En todo caso, ′ciberactivista′, dice. Yoani rechaza ser opositora y tener programa político, ni siquiera un ′color político′. Hace dos años lo dijo: la gente de su generación ′no se define ni de izquierda ni de derecha; éstos son conceptos cada vez más obsoletos′. Estas palabras provocaron la reacción de Fidel en junio de 2008. En un prólogo a un libro sobre Bolivia, lamentó que hubiera ′jóvenes cubanos que piensen así′ y criticó a aquellos que amplificaban su discurso y la premiaban.

Ella se lo tomó como ′una condecoración′. Pero también como el primer cruce de espadas. Poco a poco Yoani fue abandonando el ámbito privado de su blog. Y de las reflexiones en voz alta pasó a las acciones de calle. Desplegó una pancarta en un concierto pidiendo la libertad del rockero Gorki Ávila. Tomó el micrófono durante una acción plástica en la décima Bienal de La Habana, y defendió la libertad de expresión.

Simultáneamente, Yoani empezó a acumular permisos denegados para salir del país a recoger sus premios. Sus detractores dijeron que cada galardón y cada facilidad que recibía eran interesados y la fabricaban como opositora a la medida, en sintonía con las posiciones de Washington y Miami.

A principios de 2009 lanzó Voces Cubanas, plataformade opinión para los blogueros de la isla. Después se coló disfrazada en un debate sobre Internet, organizado por la revista Temas. El 6 de noviembre de 2009, Yoani denunció que, junto a uos amigos, fue ′secuestrada′ durante 20 minutos y golpeada por presuntos agentes de la policía secreta para impedirle asistir a una manifestación en un céntrico barrio de La Habana.

Según Haroldo Dilla y otros analistas, Yoani, a sus 34 años, ′es la figura emblemática de un nuevo tipo de oposición política que da aire a los agotados disidentes′. Ella asegura que no pretende ocupar ningún espacio, aunque sí piensa que los blogs están llamados a ser un motor de cambio en Cuba, no en el sentido político, pero sí ′ciudadano′. En su opinión, el verdadero factor de cambio en su país ′es que la realidad es cada vez más opositora′. ©ELPAIS.SL.