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21 de Apr de 2021

Cultura

Me siento como el huevo contra la piedra

Ataviada con un elegante traje sastre color turquesa que resalta su piel morena y rodeada de las fotos de sus cuatro hijos y sus diez ni...

Ataviada con un elegante traje sastre color turquesa que resalta su piel morena y rodeada de las fotos de sus cuatro hijos y sus diez nietos, Gloria Moreno de López es una mujer que rebosa pasión. Pasión por su trabajo, pasión por la política – bien entendida en su opinión – pasión en sus críticas y en sus rencores y pasión por su carrera, ahora bastante abandonada.

¿Qué hace una cirujana en la aduana? Preguntamos con muy poca originalidad, puesto que esa misma pregunta fue la que ella le formuló a Ricardo Martinelli cuando pocos días después de haber asumido el mando, la invitó a hacerse cargo de la aduana. ‘Para que apliques lo que sabes de administración y lo hagas con honestidad’, le dijo el presidente. ‘Eres la persona adecuada para este puesto, no te vas a dejar tentar y no quiero que me metan un gol’, reforzó Martinelli. Y hoy Gloria considera que lo aprendido en sus puestos administrativos anteriores y especialmente haber leído ‘Economía de la pobreza’ de Paul Krugman, la están ayudando a hacerlo correctamente.

‘Me gratifica haberme ganado el cariño y aceptación de la gran mayoría de los funcionarios que han entendido que se debe trabajar con honestidad’, dice la directora. ‘Pero al mismo tiempo me frustra que algunos no quisieron cambiar y me obligaron a llevarlos a la fiscalía anticorrupción’, agrega quien tiene a su cargo una institución que debido a la naturaleza de sus funciones está siempre al filo de la corrupción.

Pero las cosas no han sido fáciles y pese al entusiasmo de la doctora – que ha conseguido dotar a la institución que lidera de nuevos equipos de control y más personal a nivel nacional – y al reconocimiento que ha recibido Panamá internacionalmente por su lucha agresiva contra el contrabando de cigarrillos, este delito ha ido en aumento. Así, mientras las empresas tabacaleras advierten que casi tres de cada cinco cigarrillos que se consumen en Panamá provienen del contrabando y han hecho de conocimiento público los puntos de venta de la mercadería ilícita, la ANA reveló que en lo que va del año 2010 se ha decomisado casi el doble de lo recogido en todo el año anterior.

Pero Gloria Moreno no se desanima. Y con una energía no muy común en una mujer de 72 años también le ha plantado cara al ingreso ilegal de medicamentos por medio de las estafetas de correo en pequeñas cantidades para evadir los controles de calidad y el pago de impuestos. Igualmente se ha enfrentado a los fabricantes de productos médicos por el control de calidad de aquellos que llegan al país o ingresan en tránsito. ‘Me han dicho en mi cara que quién soy yo para pararles su mercadería y yo les advierto que no soy aduanera sino médica y mientras yo esté en la aduana no va a haber otro caso como el del dietilenglycol’, advierte con decisión. ‘Es como el huevo con la piedra’ dice pensativa. ‘Yo soy el huevo y ellos la piedra’, agrega con un dejo de queja.

Aún así Gloria Moreno asegura que no le teme ni a la muerte. ‘Estoy preparada y quiero que me entierren con una gran fiesta donde nadie llore y que después de cremarme lleven mis cenizas a Río Indio en el Valle de Antón’. Allí donde desea que esparzan sus cenizas es donde hizo su internado cuando recién graduada volvió a Panamá después de haber estudiado en México y Estados Unidos. Allí fue que mientras ejercía la medicina conoció de cerca las necesidades de la gente del campo. Y allí, en su casa del Valle de Antón, que se llena de gente en busca de atención médica es donde asumió el compromiso de usar la política para servir y no para enriquecerse, según afirma.

Y esa convicción es la que la ha llevado a integrarse a Cambio Democrático, formar parte de su comité político y apoyar, con un entusiasmo que no disimula, la candidatura de Ricardo Martinelli a la presidencia primero y su gestión de gobierno después, aún a pesar de no haber aceptado la invitación que le hiciera para acompañarlo en la fórmula presidencial como candidata a vicepresidenta en las elecciones de 2004 ‘por estar decepcionada de la política’.

Como tampoco tampoco disimula su apasionada seguridad – que casi raya en fanatismo – en que el gobierno de Ricardo Martinelli ‘lo hará bien’, así como su esperanza de que durante la presente gestión disminuya ‘la pobreza de la gente que le impide educar a sus hijos o evitar su llanto por hambre’ y su deseo fervoroso de que el futuro presidente sea el actual vicepresidente Juan Carlos Varela.

Igualmente franca es al manifestar su decepción por el papel de algunas mujeres que han llegado a distinguirse en la vida pública ‘una como presidenta y otra como candidata a la presidencia, que no han dejado una estela de honestidad, de pureza o de cumplir con lo prometido’, dice Gloria Moreno en clara alusión a Mireya Moscoso y Balbina Herrera. ‘A Mireya no podemos perdonarle el habernos desacreditado en política (a las mujeres) y el habernos traicionado nombrando a su hermana como primera dama, después de haberse comprometido a eliminar ese despacho y utilizar ese presupuesto para educar a la mujer del campo’, dice sin poder esconder su disgusto.

Aunque enseguida se recompone y advierte que por unas pocas no puede descalificarse a todas. ‘De todos los presidentes que tuvimos en Panamá – 49 desde 1904 – , ha habido una sola mujer y porque ella falló no podemos culpar a todas, si fuera así entonces tampoco podríamos votar por un hombre y vamos a tener que hacerlo por un perro, tenemos uno muy bien entrenado para detectar droga en la unidad canina (de la aduana)’, dice con una buena dosis de ironía.

Y a pesar de que está convencida de que la mujer está actualmente mejor posicionada en la sociedad panameña, pues ocupa cargos a los que antes no llegaba, ‘no se trata solamente del empoderamiento de la mujer sino de enseñarle al hombre cómo comportarse cuando las mujeres llegan al poder’, advierte. Y también enfatiza en la necesidad de que se produzca un cambio en la mentalidad de las mujeres que son quienes tienen la mayor responsabilidad en el machismo imperante en nuestro medio ‘porque somos nosotras quienes asignamos los papeles en el seno de la familia’, afirma Moreno de López.

La directora de la aduana, que en el ejercicio de su profesión ha manejado al tema de la sexualidad humana, adversa decididamente el proyecto de ley de salud sexual y reproductiva que fue encarpetado durante el gobierno de Martín Torrijos, y opina que la mejor educación en este tema para los menores viene de la mano de mayor información y educación, pero sobre todo de más vida en familia. ‘Por eso el señor presidente quiere el metro para ya, para darle una mejor calidad de vida a las familias, para que las madres puedan tener un mejor control sobre los hijos y los orienten’, plantea.

Esta mujer que aún a pesar de que no quiere tener una tumba donde poner un epitafio, quiere ser recordada como alguien ‘que nació para servir y sirvió hasta morir’ desde todos los ámbitos en que se desempeñó. ‘Desde un hospital, desde la asamblea y desde la aduana’, dice para finalizar enfatizando que su sueño es dejar una institución aduanera ‘saneada, modernizada, honesta y funcionando con transparencia’.