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23 de Nov de 2020

Cultura

Lo que no se ve, existe

La vergüenza o el miedo al rechazo social fueron los culpables durante muchos años, pero también las burlas o el que dijeran ‘algo habrá...

La vergüenza o el miedo al rechazo social fueron los culpables durante muchos años, pero también las burlas o el que dijeran ‘algo habrá hecho’. Un conjunto de razones que durante siglos hicieron que las mujeres se aguantaran los golpes, porque así era y porque así tenía que ser. Para eso eran mujeres, para estar calladitas y sumisas obedeciendo a su señor, el hombre, porque así lo decretó el Todopoderoso, que por cierto, siempre nos lo mostraron como hombre, malencarado y con una barbota que daba miedo. Pero durante los últimos años la balanza se ha inclinado totalmente a favor de las mujeres, pobrecitas ellas, delicadas florecillas sin rastro de maldad en su corazón y todos a una hemos decidido que ya está bien, que hasta aquí. Que como sociedad no podemos permitir que se maltrate a una parte de nuestra población. No nos lavemos las manos, denunciemos el delito. Perfecto. Es cierto y hay que hacerlo. Pero esta columna surge hoy como un apoyo a otra parte de la sociedad que está sufriendo ahora la misma invisibilidad que sufrieron las mujeres hace años, los hombre maltratados. Porque no todo el monte es orégano. Hace unos días en El Siglo apareció una noticia que me hizo reflexionar, el pasado 1 de septiembre cumplió nueve años de existencia una asociación de hombres maltratados, fíjense ustedes y dense cuenta de que han esbozado una sonrisa al leer esto, ¿Cómo se sentirán los protagonistas de esas historias cuando tratan de contar su caso y pedir ayuda y se encuentran con esa medio sonrisa en la cara del interlocutor? Me asombró leer las declaraciones de un funcionario del Instituto de Mujeres Maltratadas negando incluso la existencia de tal cosa como los hombres maltratados porque (según ese cerebro preclaro) ‘cuando un varón recibe represión de alguien es porque anteriormente él lo ha hecho’. O sea, que se lo merece. Me parece completamente asombroso leer esto, ya que es un calco de las respuestas que hace unos años se leían acerca el maltrato a la mujer ‘si le pegaron es porque se lo merecía’ ‘a saber lo que haría para hacerle perder la paciencia a Fulanito’. O sea, que no podemos concebir que existan mujeres malas, que sean capaces de maltratar física y psicológicamente a sus compañeros, ahora preferimos pensar que todas las mujeres son unas almas puras a las que tenemos que proteger de sus malvados abusadores. Pues permítanme decirles que, al igual que hay hombres buenos y hombres malos, hay mujeres que son unas malas pécoras, y no hay que extender los defectos o las virtudes de unos u otras al resto del colectivo. No cerremos los ojos en ninguno de los casos, no permitamos que la burla y la negación ahonden las heridas de unas personas que como tales, sean hombres o mujeres, tienen derecho a nuestro apoyo y a que todo el peso de la ley caiga sobre los maltratadores. Y dejémonos de una vez de discriminaciones, ya sea de un lado o de otro ¿porqué en vez de Instituto Nacional de la Mujer Maltratada no se crea un Instituto Nacional de Violencia en la Pareja? Así cualquiera podría acercarse sin vergüenza y exponer su caso, y pedir ayuda. Por ahora envío mi apoyo desde aquí al Club de Hombres Maltratados de Chepo y un aviso al resto de la sociedad: las cosas ocultas y escondidas se pudren y terminan por convertirse en un forúnculo.