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27 de May de 2020

Cultura

El dominicano de la diáspora

C. onocí a Néstor E. Rodriguez en Berlín en una conferencia sobre el Caribe y tengo el gusto de presentarlo a los lectores de la Estrel...

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onocí a Néstor E. Rodriguez en Berlín en una conferencia sobre el Caribe y tengo el gusto de presentarlo a los lectores de la Estrella de Panamá, preocupados por encontrar nuevas coordenadas de reflexión sobre el Caribe y América Latina. Él fue galardonado por ‘Escrituras de Desencuentro en la República Dominicana’ con el Premio al Pensamiento Caribeño, organizado en México por la Representación del Gobierno Federal del Estado de Quintana Roo, versión 2003/2004.

POETA, ENSAYISTA, ACADÉMICO ¿CÓMO TE VES? ¿UN INTELECTUAL Y ARTISTA DOMINICANO EN LA DIÁSPORA? ¿CÓMO SE TE REPRESENTA EN LA ISLA?

Quisiera pensar que soy poeta más que cualquier otra cosa. Lo digo con cierta nostalgia porque cuando me embarqué en los estudios literarios lo hice porque quería darle estructura a esa pasión por la literatura que me vino de la mano de la poesía. Paradójicamente, mi preparación académica me ha ido alejando cada vez más de ese oficio que he seguido cultivando ‘a la mala’. Pero, a pesar de todo, tengo que aceptar que la profesionalización también me ha dado grandes satisfacciones. Aprendí a valorar la teoría como herramienta crítica y también a trabajar esa carrera de larga distancia que es la ensayística. Trabajo mayormente en temas relacionados a mi natal República Dominicana, pero también he indagado en la producción cultural cubana y en la literatura de Puerto Rico, país en donde viví por dieciséis años. En Santo Domingo por lo general se refieren a mí como ‘dominicano de la diáspora’ o ‘dominico-boricua’. En Puerto Rico me han incluido más de una vez entre los escritores ‘de la isla’.

¿PARA TI PUEDE HABLARSE DE UNA CULTURA DOMINICANA? ¿Y SI ES ASÍ QUÉ LUGAR TENDRÍA LA OTRA PARTE DE LA ISLA, HAITÍ, EN ESTA HISTORIA Y REPRESENTACIÓN?

Es imposible hablar de una cultura dominicana monolítica como se les inculca a los niños a través de los libros escolares. Habría que hablar de la variedad de culturas que integran eso que llamamos ‘lo dominicano’. Los entrecruzamientos son tan amplios que tratar de definir esa cultura con afán exclusivista constituiría una burda entelequia. Ha costado mucho esfuerzo a la clase intelectual y artística más adelantada modificar la narrativa de la historia oficial de la nación. Pero aún quedan adalides del pensamiento tradicional que predican el terror selectivo a lo foráneo al denunciar la supuesta mala influencia de los inmigrantes haitianos y de los dominicanos que regresan ‘americanizados’ de las grandes ciudades del Norte mientras al mismo tiempo celebran las mieses que trae el europeo que decide quedarse en el país.

¿EN LA LITERATURA, EN LAS ARTES PLÁSTICAS O, EN OTRA REPRESENTACIÓN ARTÍSTICA DE LA ISLA O EN LA DIÁSPORA, SE HA TEMATIZADO ESTE GENOCIDIO DEL 37?

La más consecuente y seria denuncia de la masacre del 37 proviene del discurso literario. Desde El Masacre se pasa a pie de Freddy Prestol Castillo, pasando por la narrativa de Marcio Veloz Maggiolo y la importantísima obra poética de Manuel Rueda, la literatura dominicana se ha encargado de tematizar este cruento y vergonzoso hecho de sangre. También autores haitianos como Jean Stephen Alexis y Edwidge Danticat le han dedicado textos memorables.

EL PRÓXIMO AÑO PANAMÁ LE DEDICARÁ LA FERIA DEL LIBRO A LA REPÚBLICA DOMINICANA. ¿CÓMO VES LA LITERATURA DOMINICANA TANTO EN LA ISLA COMO EN LA DIÁSPORA?

Las letras dominicanas están en un momento importante de ebullición. En realidad se trata de un fenómeno de hace unos diez años a esta parte, y en particular gracias a la obra de autores muy jóvenes. Pienso en la narrativa de Rita Indiana Hernández y Aurora Arias, que se estudia con asiduidad en universidades norteamericanas y europeas. También se da el caso de autores consagrados como Marcio Veloz Maggiolo y Ángela Hernández que han logrado ubicarse en el mercado español a través de Siruela. La poesía vive hoy día su mejor momento de la mano de autores noveles como Homero Pumarol, pero también gracias a la producción consistente de plumas experimentadas como Norberto James, José Mármol, Alexis Gómez Rosa, Fernando Valerio y mi admirado León Félix Batista. En cuanto a la literatura de la llamada ‘diáspora’, es impresionante, por ejemplo, la atención que se le da en la actualidad a la obra de Junot Díaz a raíz de la concesión del Premio Pulitzer a su fantástica novela. Pero me parece que a quien realmente hay que prestarle atención es a Josefina Báez.

¿TU POEMARIO EL DESASIDO ES UN TEXTO SOBRE EL DESPLAZAMIENTO?

El tema del desplazamiento es uno de los ejes temáticos del libro. El desasido es, por así decirlo, la bitácora de diversos anclajes y desasimientos geográficos, pero también estéticos y afectivos. De ese ir y venir siempre se aprende algo, y eso es de entrada una ganancia.

¿Y CUÁLES SON LOS PRÓXIMOS PROYECTOS DE NÉSTOR E. RODRÍGUEZ, COMO POETA Y ENSAYISTA?

Trabajo en un estudio titulado El otro Pedro Henríquez Ureña y tengo en remojo mi tercer poemario: Limo.