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26 de Oct de 2020

Cultura

El otro Túnez

En las últimas décadas, el mundo ha experimentado una urbanización sin precedentes. La ciudad, más que el país o el estado, se ha conver...

En las últimas décadas, el mundo ha experimentado una urbanización sin precedentes. La ciudad, más que el país o el estado, se ha convertido en la unidad política más importante del sistema global. En ningún lugar es este enunciado más cierto que en lo que se suele llamar países en desarrollo. Si algo tienen en común estas naciones —desde Panamá hasta China y desde Hungría hasta Sudáfrica— es una marcada diferencia entre sus poblaciones urbana y rural. Estos fenómenos, es cierto, no son nuevos, y tuvieron lugar hace mucho tiempo en el llamado primer mundo. Pero el hecho de que se estén repitiendo a lo largo y ancho del planeta, a una escala sin precedentes en la historia humana, trae consecuencias realmente profundas y está creando realidades extremadamente complejas.

Hoy en día, un adolescente de clase media en Rio de Janeiro puede tener mas en común con un adolescente similar en Estambul que con otros adolescentes brasileños de áreas menos urbanizadas. Fascinante para algunos. Desgarrador para otros.

El Magreb, y Túnez en particular, no escapan a esta realidad. Túnez, la capital del país, es una ciudad cuya modernidad e infraestructura deslumbran a primera vista. Sus habitantes, especialmente aquellos de estratos medianos o altos de la sociedad, son trilingües (árabe, francés y, en muchos casos, inglés), educados y extremadamente sofisticados.

En total, el área metropolitana de Túnez cuenta con unos 2.5 millones de personas, o sea uno de cada cuatro tunecinos. Pero, como en tantos y tantos países, solo hace falta salir de la capital para entrar en otro mundo completamente distinto.

MÁS ALLÁ DE LA URBE

Tabarka es un enclave costero en el extremo oeste del país, a tiro de piedra de la frontera argelina. Como todo en Túnez, Tabarka tiene una historia que se remonta a los romanos. A lo largo de los siglos fue controlada por vándalos, otomanos y genoveses, que construyeron un hermoso castillo.

A pesar de tantas influencias, Tabarka, como todo el país, es fundamentalmente musulmana. Por eso, en sus hermosas playas es posible encontrar mujeres conversando en la arena completamente cubiertas con hijabs, niños y hombres —el sector de la población que si puede semidesnudarse en la playa sin violar tabúes— chapoteando en el agua.

Tabarka ha sido tradicionalmente un sitio turístico. Este verano, no obstante, los turistas solo podían verse de vez en cuando. La revolución de enero y el Ramadán, que este año coincidió casi totalmente con el mes de agosto, hicieron estragos en la industria turística tunecina.

UN FUEGO QUE SE PROPAGÓ POR ORIENTE

La revolución de enero comenzó en Sidi Bouzid, un pueblo de 40 mil habitantes en el corazón del país. El 17 de diciembre de 2010, una mujer confiscó el puesto en el que Mohamed Bouazizi, un joven de 26 anos, vendía frutas sin licencia. No era la primera vez que sucedía, y Mohamed no podía darse el lujo de perder su trabajo. Era el único que aportaba dinero a su familia, de 8 miembros. Cuando intentó pagar la multa de 10 dinares —unos 8 dólares, el salario de un día— la mujer lo abofeteó, le escupió la cara e insultó la memoria de su difunto padre.

Humillado, Mohamed intentó quejarse ante las autoridades locales, que le negaron audiencia. Una hora después, Bouazizi regresó, se roció un líquido inflamable y se prendió fuego frente al ayuntamiento de la ciudad. Por motivos de seguridad, el edificio no puede ser fotografiado.

A escasos cinco metros del lugar donde se inmoló Bouazizi encuentro una plaza. Un mural al costado del ayuntamiento de la ciudad reza: ’Gloria a los mártires. Manténgase en pie, tunecinos. El mundo entero esta orgulloso de ustedes‘.

CIUDAD SANTA

Otra de las ciudades importantes de Túnez es Kairouan, con 117 mil habitantes, la capital islámica del país. De hecho, Kairouan es la cuarta ciudad más sagrada del Islam, solo por detrás de La Meca, Medina y Jerusalén. Dado que la entrada a las dos primeras esta restringida solo a musulmanes, Kairouan es la segunda ciudad islámica más importante a la que un no musulmán puede ir.

La importancia de Kairouan en el mundo islámico nace de su rol histórico como plataforma de lanzamiento de la conquista del norte de África. Consecuentemente, Kairouan cuenta con una inmensa mezquita, el centro espiritual e ideológico de la ciudad.

Curiosamente, la forzada secularización a la que fue sometido el país en los últimos 50 años hizo que la importancia de Kairouan y de esta mezquita disminuyeran a mínimos históricos. Hoy, nadie hace peregrinajes aquí y las calles de su hermosa medina (ciudad antigua) languidecen a la espera de mejores tiempos.