25 de Feb de 2020

Cultura

El fin de la privacidad

Un joven sentado en su sofá, cambiando de canales sin encontrar nada que le llame la atención para ver, aburrido y decepcionado por su p...

Un joven sentado en su sofá, cambiando de canales sin encontrar nada que le llame la atención para ver, aburrido y decepcionado por su poca fortuna en encontrar un buen programa, se para a buscar su celular. Lo había dejado en la cocina, al lado del horno, justo cuando se sirvió cereal. Agarra el celular, abre su cuenta de ‘twitter’ y ‘tweetea’ este mensaje: ‘No hay naa en la TV, q movie pritty tiene el cine?’. Es Alexander Cuadra, tiene 20 años y escribe de 10 a 30 ‘tweets’ por día. No lo hace con ningún fin, dice. Menos para exponerse, aclara. Pero enseguida comenta las actividades que ‘tweetea’: ‘Yo lo que escribo con más frecuencia son cosas como parkins con mi frenes, pensamientos, cuestiones en las que estoy en contra, algunas que hago y me divierten, ese estilo de cosas’, dice Cuadra.

Como él, cientos de jóvenes juran que no usan las redes sociales para exponerse. Entonces, ¿por qué la mayoría de actividades que hacen las plasma en ese muro abierto para el que quiera leerlo?

NARCISISMO

La pregunta que hicimos arriba la podemos contestar con otra. ¿Será que la juventud panameña se está volviendo narcisistas?. Según explica Ferran Masip en una publicación, psicólogo clínico por la Universidad de Columbia, las redes sociales ayudan alimentan el ego de los jóvenes y los reafirma: "El narcisista tiene una autoestima muy baja, necesita retroalimentarse en exceso. Y las redes sociales se basan precisamente en eso: el perfil es tu presentación al mundo, tu vitrina o muro. Es un continuo yo, yo y yo", explicó Masip.

Benigno Almillategui, que tiene por hobbie publicar sobre su vida en todas las redes sociales posibles, incluso pasa gran parte de su día en zona de chats como en Blackberry Massenger, aclara y practica la teoría de Massip: ‘A todos nos gusta hablar de nosotros mismos, nos deja sin privacidad pero nos encanta que los demás se enteren qué hacemos o qué nos gusta’. Concisa, clara y sin escrúpulos la respuesta de Benigno: cada vez a más jóvenes panameños le gusta exponerse y ser más extrovertidos. Al menos en las redes

¿Y LOS TÍMIDOS?

Seguro se preguntarán por esa gente a la que que les cuesta establecer relaciones con otras personas. ¿Cómo harán si hoy en día hay una gran ola de egos en la adolescencia panameña?

Un estudio realizado por la American Academy of Pediatrics, bajo la dirección de la pediatra Gwenn O’Keefe como, indica que las redes sociales causan una especie de confusión emocional a los chicos, pero el doctor Masip explica que para muchos son un refugio, un laboratorio social donde aprenden a socializar. Claro que ‘el refugio esconde un peligro: si los adolescentes se encierran en ese espacio de seguridad, no ejercitarán unas habilidades comunicativas que ya de por sí tienen mermadas’, acota Ferran.

Pero, ¿los jóvenes lo verán así? Emily Torres, de 16 años, se considera tímida y concuerda: ‘Me dan pena las reuniones y momentos sociales. En las redes sociales, en cambio, puedes encontrar la confianza para establecer amistades por el simple hecho de que no estas cara a cara’.

También nos da su visión del panorama de los chicos tímidos en Panamá. Dice que hay muchos que, por lo sociales que son en este país, se consiguen un grupo de amistad rápido, capaz igual de penosos que ellos, así tienen cosas en común.

En fin, queda claro que Twitter, Facebook y Flickr son océanos de detalles personales. Y esa compulsión a mostrar no es privativa de los jóvenes: hay adultos que muestran hasta las fotos de las ecografías de sus hijos. Internet y las redes movieron la frontera de lo privado y lo público. Una nueva valorización de la intimidad.

No queda otra que asumir que cuando se está haciendo algo online, es como si -o exactamente igual a- se estuviese haciendo en público, delante de millones de ojos.