15 de Ago de 2022

Cultura

No voy en tren, voy en avión

P anamá es un país bien tranquilo. En cualquier país orgullosamente temible, las declaraciones del director de Operaciones de Tránsito d...

P anamá es un país bien tranquilo. En cualquier país orgullosamente temible, las declaraciones del director de Operaciones de Tránsito de la Policía Nacional, Teófilo Moreno, hubiesen desatado la ira incontrolable de una horda de manifestantes dispuestos a reventarlo todo. Para los que se la perdieron, el valiente y audaz agente pidió a los panameños levantarse más temprano y usar el transporte público, para evitar el terrible tráfico en la ciudad de Panamá. Claro que vista así hasta parece una idea civilizada y razonable, ¡si este fuese un país civilizado y razonable!

Luego de incontables madrugadas entregadas a la infamia de sostener, a punta de sangre y sudor, este sistema ingrato que considera que aún no nos merecemos ni 500 dólares de salario mínimo, ya ni Dios (en un acceso de complicidad) nos quiere ayudar a madrugar. Desde hace muchos años, un altísimo porcentaje de los habitantes de la provincia de Panamá no tienen otra opción que pararse de la cama entre las 3:00 a.m. y 4:00 a.m., para entregarse a un tranque de dos y tres horas antes de poder llegar a tiempo a sus puestos de trabajo. Y del tráfico de vuelta a casa, mejor ni hablar. Coño eso no es vida, es una tortura que te va comiendo el ánimo y las ganas de vivir. ¿A qué hora se supone que debemos despertarnos, a la 1:00 a.m.? Ya sé, mejor ni dormimos y nos mantenemos listos para trabajar las 24 horas.

Y cómo nos van a pedir dejar los autos en casa y usar el transporte público de este país, si ese es un cáncer que nunca han querido curar. Seguro que en algunas provincias funciona mejor que en otras, no quiero generalizar. Pero acá en capital, donde vivimos y trabajamos casi dos millones de personas, depender de buses y taxis para moverse es la muerte. No sé ni para qué lo explico, si seguramente tú lo padeces todos los santos días. Y si bien con la entrada del Metro Bus parece (ojo) que ha mejorado la calidad del servicio, la cantidad de unidades circulando no satisfacen las necesidades de movilidad dentro de la calurosa urbe. Sin olvidar que los taxis no te quieren llevar ni a la esquina. Entonces, ¿cómo hacemos?

Yo sé que en tiempo de rebusca, lo que sobra es concreto. Pero por qué mejor no le pedimos a la maquina infatigable del Gobierno Nacional que baje un cambio con la cantidad de obras públicas que se están haciendo. Donde quiera que uno mire hay una retroexcavadora al pie del camino. Son proyectos que al final dejarán algo bueno, espero, pero hacerlos todos juntos nos ha confinado a un caos insufrible.

Mejor proponer verdaderas soluciones. Coordinar para que los horarios de entrada y salida de empleados públicos sean distintos a los de la empresa privada, para que no todos circulemos al mismo tiempo. Dar incentivos para que las empresas grandes ofrezcan transporte a sus empleados o implementar un programa de beneficios para quienes quieran compartir su carro y traer un compañero del mismo barrio. Así circulan menos autos de lunes a viernes, ayudamos al medio ambiente de paso y mejora la calidad de vida de todos nosotros.

Pero pedirnos a nosotros que madruguemos y vayamos en bus, me parece una mala pasada. Está como un letrero del MOP que vi esta mañana que decía ‘Peatón, use la acera’. Les falto poner ‘Si la encuentra’. ¡Es el colmo del absurdo! Ya casi que estoy extrañando a Bosco, al menos sus disparates eran graciosos.

PERIODISTA