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07 de Mar de 2021

Cultura

Música alrededor de la mesa

P ensando en voz alta se me ocurre hablar de la música y la comida, el silencio monacal es parte del secreto de una buena comida o un co...

P ensando en voz alta se me ocurre hablar de la música y la comida, el silencio monacal es parte del secreto de una buena comida o un concierto de música clásica o música ambiental. Para gustos los colores cada cual es cada cual y cada uno come con el sonido que le gusta. Es cierto que la música ambiental ayuda a relajarse y estar más pendiente de lo que uno va a comer, pero a la vez también despista y puede hacer cambiar el humor del comensal para bien o para mal. Lo peor es el dichoso móvil o celular, no solo porque incomoda con su sonido al resto del comedor sino porque convierte una comida en interrupciones continuas y hace perder las sensaciones de los platos demasiado rápido. Para disfrutar de una buena comida se debe eliminar el sonido del celular y además tratar de no verlo ni tocarlo hasta haber tomado el café, de esta manera se gozará de cada sabor y textura sin perjuicios y con la atención necesaria. El volumen de las conversaciones ajenas también hace que no se goce de la comida. El exceso de bulla hace que uno no se pueda concentrar y uno llega hasta enojarse si el sonido y las sonrisas son demasiado estridentes. Para colmo los locales con deficiencias acústicas hacen que se vuelva incomodísimo y agotador estar soportándolo.

La música en vivo puede ser relajante y hasta inspiradora pero a veces también se vuelve molesta porque uno a un restaurante va a comer y a disfrutar no a pasar malos tiempos. Otra cosa es cocinar, para cocinar a gusto la música suele ayudar pero en una cocina de restaurante el silencio es colaborador puesto que hay que cantar las órdenes y pedir guarniciones, postres, decoraciones o simplemente dirigir a los otros y se requiere atención, por lo que la música normalmente no ayuda.

La música suele usarse como ruido de fondo para tapar conversaciones y confidencias que no deberían escucharse más allá de la mesa en la que se producen, pero para mí si el repertorio es bien escogido ayuda a que la velada o el almuerzo sean más agradables. Francamente es difícil adivinar lo que a cada cliente le gusta o lo que cada cliente desea en ese momento, lo importante es que nadie se sienta agredido y se logre la conjunción perfecta entre la comida y la música para que todo forme parte de una experiencia confortable y cómoda.

Dicen los expertos que una buena comida o cena debe ser un cúmulo de sensaciones visuales, gustativas y auditivas que produzcan placer. Por eso es tan importante que todo sea en conjunto y forme parte de un paquete que es la oferta de cada local. La música se convierte en un accesorio imprescindible en algunos locales y en otros se convierte en un desastre, arruinando el conjunto.

Escoger las piezas o el tipo de música para cada local es una de las tareas más difíciles que tenemos como restauradores, puesto que solemos inclinarnos por nuestros gustos propios y tratamos de imponerlos a nuestra clientela. Francamente lo difícil es encontrar el balance y huir de la llamada música de elevador que tanto uno escucha y que hasta aburre.

Sin ser erudito en el tema, una música agradable es la bossa nova, puesto que es pausada y bonita, pero sé que sobre gustos no debe haber disputas, así que cada cual va siempre a tener una mejor idea que el otro. Mi consejo es que hagan feliz a la gente y denles lo que les gusta, no los martiricen.

¡Buen provecho!

CHEF