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02 de Feb de 2023

Cultura

En el 2014, Aquaman presidente

A quí en el país de las maravillas, durante los últimos tres años el servicio de agua potable colapsa cada tanto. No porque se trate de ...

A quí en el país de las maravillas, durante los últimos tres años el servicio de agua potable colapsa cada tanto. No porque se trate de una crisis del sistema, qué va. Lo que pasa es que la calidad del agua panameña es tan buena, que no hay tubería que la resista. Por eso se rompen. Dicen las autoridades que son ‘accidentes fortuitos’, pero mienten. Son más bien cortes programados intencionalmente, para que los habitantes de Happy Land recuerden que la nación es maravillosa, más no perfecta. Y algunas cosas deben funcionar así, a medias, para que el progreso económico y el tan ansiado y finalmente alcanzado ‘primermundismo’, no nos haga olvidar jamás nuestra esencia subdesarrollada.

Por eso es que así como se va, vuelve. Fíjate si no, que al final nadie hace nada y nunca se declara de ‘urgencia notoria’ el tema del ‘vital líquido’; porque, entre otras cosas, solo es ‘vital’ para los colegas comunicadores que creen que es de suma importancia para la expansión del vocabulario nacional, buscarle sinónimos al agua. Si seguimos así, muy pronto estaremos hablando también del ‘elixir’ o del ‘néctar de los dioses’, pero del agua nada de nada. Y de la falta de agua, menos. Puede que uno que otro día nos quedemos sin bañarnos, oh gran cagada, pero si algo hemos aprendido muy bien en Panamá es ha guardar las apariencias. Porque engañan.

Mejor no hablar de ciertas cosas, pudiendo hablar de otras. De fútbol, por ejemplo. Bastó con que el Excelentísimo apareciera vestido de Marea Roja para que la maza crítica (¿cuál?, pregunta el poeta) se olvidara de la desesperación y las penurias de todo un día haciendo filas, cargando baldes de un lado a otro, mendigando por un triste chorro para cocinar. Resultó más oportuno preguntarle lo obvio (aunque todos estuviésemos hediondos) y así enterarnos del auspicioso pronóstico presidencial que anunciaba la gloriosa victoria panameña frente a Canadá. Ojalá y hubiese errado, a ver si una falla en el balompié termina costándole el puesto, siendo un tema más trascendental. Quedarse sin agua es a todas luces una nimiedad frente al promisorio futuro mundialista de la pujante Panamá.

Lo que no saben los queridos amigos del Gobierno Nacional, concientes de sus limitaciones proverbiales, es que no hace falta apostarle al colapso del IDAAN (Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales) para recordarnos que el mentado progreso no es más que una ilusión óptica. Una fachada que solo sirve para mercadearnos internacionalmente como el gran Shopping de América, no para mejorar la calidad de vida de los compradores compulsivos que viven en él. Ya lo dijo ese viejo y conocido proverbio chino: La mona es mona, así se compre un penthouse en el Donald Trump Tower.

Como si no tuviésemos a la Asamblea Legislativa y sus maratónicas (¿o era macarrónicas?) sesiones en beneficio del poder político, pero nunca del bien común, para darnos cuenta que primero clasificamos al próximo Mundial de Fútbol, y de paso nos quedamos sin agua, antes de llegar al Primer Mundo. Ojalá y ahora que aparentemente las candidaturas independientes tendrán futuro en el 2014, venga Aquaman y se postule para presidente. A él si le debe importar el abastecimiento de agua potable, porque a nosotros tal parece que no.

COLUMNISTA