06 de Oct de 2022

Cultura

¡Play it one more time, Cholo Pérez!

Cosas curiosas: en pleno mes del chicharrón y la carimañola, el jazzista panameño Danilo Pérez ha sido nombrado esta semana Artista de l...

Cosas curiosas: en pleno mes del chicharrón y la carimañola, el jazzista panameño Danilo Pérez ha sido nombrado esta semana Artista de la UNESCO por la Paz; una distinción internacional de peso que recibió en la ciudad de París, la cual le otorga mayor prestigio y respeto a su exitosa carrera artística.

Antes de seguir, quiero aclarar que yo soy un tipo que no entiende el nacionalismo, al que jamás escucharán identificarse como ‘orgullosamente panameño’, porque acepto mi lugar de nacimiento como el resultado de un confín de probabilidades cósmicas (nací aquí pero bien pude haber sido chino o brasileño); no establezco diferencias, valores o motivos de orgullo entre una nacionalidad y otra; y, principalmente, porque sospecho que el sentimiento nacionalista solo sirve para justificar guerras, comprar armas para defender y/o invadir territorios, y promover la venta de entradas a partidos de fútbol (cualquier coincidencia con la realidad, es a propósito).

Sin embargo, confieso que los logros de este pianista panameño me emocionan hasta el tuétano. Es más, deseo reconocer que la existencia del Cholo Pérez es una de esas cosas de Panamá que aprecio y me hace sentir, soñar y pensar que este país tiene futuro. Y no porque lo diga la UNESCO o porque haya ganado un sinfín de premios musicales, sino porque lo conozco desde hace unos 20 años aproximadamente, cuando yo era un adolescente y él despuntaba en la música despertando elogios de la crítica internacional. He tenido la oportunidad de verlo crecer y madurar hasta convertirse en la mega estrella del jazz que es hoy.

Recuerdo patente en la década del 90 sus participaciones en la Feria Jamboree (que en paz descanse), en las que siempre estaba dando algún taller de improvisación, demostrando su amor por la educación y sentando desde entonces las bases de la movida tan valiosa que desarrolla hoy a través de su fundación y del gran Panama Jazz Festival, que en breve cumplirá 10 años de existencia. Tanto como recuerdo con alegría el momento en que compré sus primeros discos, como el Panamonk y Central Avenue (que aún conservo autografiados), con el entusiasmo de quien se sabe poseedor de un tesoro incalculable. Qué iba a saber yo entonces que el joven pianista se convertiría en la gran figura que ahora es.

Pero más allá de su música y de su éxito, la razón por la que me siento contento y (sí, jaja) orgulloso de compartir el lugar de nacimiento con este increíble músico, es porque es de las pocas figuras públicas que verdaderamente tienen un discurso que es consecuente con su obra. Un tipo que al tiempo que se fajó para cosechar los aplausos del mundo, se remango las mangas y se propuso crear las estructuras para que muchos otros músicos pudiesen vivir y experimentar las oportunidades que el vivió; porque es consciente y nunca se olvidó, aún codeándose con los más grandes, de lo difícil que fue para él salir de Panamá y llegar a donde está.

Ojalá todos tuviésemos un poco de tu tesón y tu grandeza Cholo, este país sin duda sería otra cosa. ¡Gracias por tanto amor y tanto jazz!

COLUMNISTA