03 de Oct de 2022

Cultura

Manos ecuatorianas tejen sombreros de paja considerados un tesoro artesanal

El centenario tejido tradicional del sombrero de paja toquilla, que forma parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la...

El centenario tejido tradicional del sombrero de paja toquilla, que forma parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO, está a cargo de laboriosas manos de ecuatorianos, que entrelazando fibra por fibra manufacturan verdaderos tesoros artesanales.

Producido principalmente en la localidad costera de Montecristi (suroeste) y en zonas del austro andino de Ecuador, el mundialmente conocido "Panama hat" (sombrero Panamá) que utilizaron Napoleón III y Eduardo VII toma forma con el procesamiento de la toquilla, una palmera de tallo corto cultivada en las partes montañosas.

Poco a poco, la fibra termina convertida en el accesorio liviano y durable que protegió del sol a los obreros que construyeron el Canal de Panamá a inicios del siglo XX y que ahora es lucido por quienes pagan hasta 35.000 dólares para ganar elegancia e imponer moda.

El sombrero de ala trascendió cuando el presidente estadounidense Theodore Roosevelt lo usó durante una visita a la obra en el istmo centroamericano, por lo que erróneamente se lo conoce como "Panama hat" y adonde se los exportaba desde el siglo XIX.

Los tejedores seleccionan la paja por su tamaño y su blancura y la humedecen con agua antes de tejerla, para lo que se ayudan de plantillas, según la Asociación de Toquilleras María Auxiliadora con sede en la población de Sigsig (sur), considerada una de las más grandes organizaciones de mujeres del país.

Para que la toquilla vaya tomando la apariencia de sombrero también se utilizan hormas y una correa de cinta de cuero que permite apretar el tejido, pues mientras más apiñado será más fino.

Antes de ser terminado y sin cortar las fibras sobrantes, el producto es sometido a diversos procesos como lavado, apretado del remate, blanqueo con azufre, ablandamiento del tejido para obtener brillo, planchado, prensado y decorado.

"Al final aparece un sombrero totalmente liso y que por la calidad puede ser enrollado sin perder la forma ni arrugarse. Su finura no se pierde a pesar de los años", explicó en una ocasión a la AFP Rosendo Delgado, uno de los más reputados tejedores de Montecristi, donde se confeccionan los más cotizados con las fibras más delgadas.

El artesano, cuya familia teje desde hace dos siglos manteniendo aún una difícil postura (de pie y apoyando el pecho sobre una horma de madera), evocó que el "sombrero Montecristi" también ha sido usado por el primer ministro británico Winston Churchill y el mandatario estadounidense Harry Truman.

Los sombreros "made in Ecuador" son muy apreciados en el mercado mundial, sobre todo en los de Estados Unidos, Francia e Inglaterra, de acuerdo a la Asociación María Auxiliadora.

Además, son parte de los principales productos nacionales de exportación que entre enero y setiembre de 2012 generaron divisas por 9,8 millones de dólares (frente al récord de 15,7 millones de todo 2011).

Según la gente de Montecristi, el padre del presidente ecuatoriano Eloy Alfaro (1895-1901 y 1906-1911) exportaba los sombreros a Panamá en el siglo XIX, tradición que mantuvo su hijo incluso para financiar la revolución liberal que lideró hace casi 120 años.