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26 de May de 2020

Cultura

Primera cosecha de sommeliers

‘ Gracias, sobre todo a los familiares por la paciencia que han tenido con los estudiantes, sé que verlos hacer cosas raras con las copa...

‘ Gracias, sobre todo a los familiares por la paciencia que han tenido con los estudiantes, sé que verlos hacer cosas raras con las copas y los decantadores no es sencillo’, dijo Basilio Barros, director de la Escuela Argentina de Sommeliers en Panamá al iniciarse el acto de graduación de su primera promoción. La audiencia reía, pero recuperó la seriedad con las siguientes palabras de Barros, ‘Van a ver muy buenos resultados pues esta es una carrera con una gran proyección’.

Para el acto, que tuvo lugar en un hotel de la localidad, estuvieron presentes Marina Beltrame, directora de La Escuela Argentina de Sommeliers en Buenos Aires, Sede Central y Juan Muñoz, Director de la Escuela de Hotelería y Turismo de la Universidad de Barcelona, quien tuvo a su cargo el examen final de los nuevos sommeliers.

‘Son seis los estudiantes que se gradúan, todos trabajan en la actividad: distribuidoras, restaurantes, para nosotros es un primer año de logros, porque se trata de una carrera nueva, una profesión nueva en el país. Con mucho esfuerzo cada uno de los alumnos que han cursado durante el ciclo lectivo hoy llegan a su desenlace’, declaró Beltrame.

Y es que estos nuevos profesionales llegan en un buen momento para Panamá. Con la apertura de nuevos hoteles y restaurantes, se hace necesario.

‘Sirve la comparación de que en cada país en que la gastronomía se ha desarrollado y crecido tuvo un buen lugar la sumillería. Creemos que Panamá va a seguir los pasos de Argentina, de Colombia, de Perú. En todos los países donde crece la gastronomía se necesita de sommeliers para que el vino y todos los otros productos que toman parte de su formación encuentren un lugar en la mesa’, asegura.

Otro elemento es importante para la profesión en este momento. ‘Panamá crece inmobiliariamente, turísticamente, hay un gran desarrollo económico pero falta impulsar el servicio. Hay que dar el gran salto en el campo gastronómico y eso es lo que buscamos, que cada estudiante vele por eso. Si se sabe atender al cliente, gana la industria, ganamos todos’, dijo Barros.

Muñoz, personalidad internacional en el mundo de la sumillería, estableció que ‘los exámenes que se aplicaron en Panamá son los mismos que en Barcelona, Madrid, Buenos Aires, Milan, París, Tokio, Nueva York o Montreal’, lo cual significa que la calidad del profesional graduado en Panamá es igual a la de un graduado en cualquier otra parte del mundo.

¿Qué cualidades se buscan en un sommelier? Ganas de estudiar y de seguir aprendiendo. Debe ser una persona muy preparada para el servicio, que pueda atender a cualquier tipo de cliente y sobre todo, vender su país, específicamente, todos los productos que en él se den.

‘Hay zonas turísticas en las que se consumen muchos productos que se pueden ofrecer. Que haya hoteles y restaurantes y no haya sommeliers es como tener bancos y no tener banqueros. Si hay hoteles, restaurantes y casinos, se necesitan chefs, una buena cocina, que la hay, y sommeliers. Y además, una buena prensa gastronómica’, recalcó Muñoz.

Seis estudiantes recibieron sus certificados: Leonor Alcántara, Valérie Avila de Montule, Bienvenido Duarte, Patricia Porras, Elías Rangel y Amed Sánchez.

Durante la ceremonia, Muñoz se dirigió a los graduados haciendo referencia a los inicios de la profesión en países como España o Argentina, que a pesar de ser productores de vino, recibieron la sumillería como una sorpresa, hace pocas décadas.

Mal comprendida por algunos, esta profesión se mira más como una afición sibarita, sin embargo, ‘es un estudio muy complicado, hay que saber de muchas cosas, hay que examinarse de muchas cosas’, detalla Muñoz. ‘Somos parte de una élite internacional que solo tiene un handicap: tenemos que seguir estudiando a partir de hoy pues mañana saldrán nuevas cosechas, nuevos quesos, un caviar nuevo, aceites, vinagres, jamones ibéricos, vinos, cavas whiskies, cafés, tés, cognacs. Todo esto hay que estudiarlo. Es un trabajo complicado esto de tomar vino y nosotros nos ofrecemos a hacerlo, pero después de haber estudiado mucho’.

El invitado alertó a los nuevos profesionales, estableciendo que si bien son parte de un grupo elitista, deben mantener los pies en el suelo.

‘Deben ser humildes, sobre todo a la hora de calificar porque detrás de un vino hay una familia, una hipoteca, muchas personas que trabajan y nosotros no podemos tirar por tierra lo que varias generaciones llevan trabajando si su producto salió menos bueno este año. En otro año saldrá mejor. Nuestros juicios habrán de ser justos, muy honestos. La profesionalidad se expresa así, apoyando la actividad del vino’, agregó.

Y también hay que cuidar de sí mismos. ‘Toma mucho esta gente, dicen de nosotros, pero miren qué hermosos estamos. Lo cierto es que prácticamente no existe el alcoholismo en nuestro trabajo. Si algo conocemos es de licor. Sabemos tomar y sabemos aconsejar. Sabemos que todo se disfruta con moderación’.

Por la naturaleza de su trabajo, ‘tienen a todo un país a sus pies’, dice Muñoz, son solo seis quienes ostentan el título, más adelante se les unirán más, pero hay mucho por hacer.

‘Vayan con la cabeza muy alta pero también con mucha responsabilidad. Tienen un certificado de la Escuela Argentina de Sommeliers y de la Escuela de Hotelería de la Universidad de Barcelona. Somos parte de los que damos felicidad, pero recuerden que un país que tiene grandes hoteles, que empieza a tener grandes restaurantes, que tiene un turismo de mucho nivel, necesita un personal también de mucho nivel. Y estamos preparados para eso’, concluyó Muñoz.