Colón, pandillas y tecnología: el reto de la Policía Nacional

Pandillas, homicidios, percepción de inseguridad y depuración interna marcan la agenda de la Policía Nacional. Su director, Jaime Fernández, analiza operativos, tecnología, control territorial y los procesos disciplinarios dentro de la institución

Homicidios, pandillas, percepción de inseguridad y el uso de tecnología en la labor policial son temas que preocupan a la ciudadanía y que marcan la agenda de la Policía Nacional.

En este contexto, Jaime Fernández, ingeniero y director general de la Policía Nacional de Panamá, hace un balance del panorama delictivo del país, las zonas de mayor incidencia, los avances operativos y los retos pendientes, con especial atención en la provincia de Colón, una de las regiones más sensibles por su ubicación estratégica, actividad portuaria y presencia de grupos criminales.

Fernández reconoce que el país enfrenta desafíos complejos, pero sostiene que las cifras y la operatividad reflejan avances importantes en comparación con años anteriores.

“Cuando analizamos el mapa de calor de los delitos de impacto, identificamos zonas que históricamente registra mayor incidencia, como Colón, Don Bosco, Panamá Este y San Miguelito... Sin embargo, al comparar los indicadores de un año a otro, observamos una reducción en homicidios en varias de estas áreas, lo que nos ha permitido fortalecer una operatividad más sostenida”, explica.

Operativos masivos

Uno de los pilares de la estrategia de la Policía Nacional representa el despliegue de operativos de gran escala. Fernández detalla que, a inicios de año, se ejecutaron operaciones como Odiseo Fase 1 y Fase 2, que implicaron una movilización inédita de personal.

“En la primera semana de operaciones se desplegaron más de 17,500 unidades, muchas de ellas sacrificando franquicias para estar en la calle. Posteriormente, en la segunda fase, junto con el Servicio Nacional Aeronaval (Senan) y el Servicio Nacional de Fronteras (Senafront), redujimos la cantidad de unidades, pero con un enfoque claro: lograr sostenibilidad”, señala.

El director subraya que la estrategia ya no se limita a operativos puntuales, sino que se transformó hacia recorridos diarios y permanentes por zonas policiales, con énfasis en el control territorial y la contención de pandillas. “Ya sabemos qué nos funciona y cuáles son los pasos que debemos seguir. Hoy hablamos de una presencia constante, no de acciones aisladas”, puntualiza.

Pandillas, el desafío

El control de las pandillas sigue siendo uno de los mayores retos de la seguridad pública. Fernández confirma que actualmente la Policía Nacional tiene identificadas y judicializadas unas 180 pandillas a nivel nacional, muchas de ellas producto de divisiones internas de grupos más grandes.

“Sabemos quiénes son, dónde operan y cómo se mueven. Tenemos información clave y varias investigaciones en curso, sobre todo relacionadas con microtráfico, narcotráfico y contaminación de contenedores en puertos”, afirma.

Desde inicios de año, la institución ejecutó más de 1.2 millones de verificaciones, logrando capturas de personas requeridas por homicidio, narcotráfico y otros delitos. Fernández adelanta que en 2026 se ejecutarán más de 30 operativos antipandillas, como parte de una estrategia que se viene reforzando desde el año pasado.

El director advierte que uno de los principales objetivos es evitar que estas estructuras criminales migren hacia el interior del país, aunque reconoce que ya se detectaron intentos de expansión. “Hemos hecho incautaciones importantes en Los Santos, desarticulado grupos en Penonomé y detectado operaciones en Bocas del Toro. La contención es clave”, señala.

Colón, el punto de recepción

Al referirse a Colón, Fernández es enfático en que se trata de una provincia estratégica y prioritaria. “Colón es sensible por múltiples razones: sus puertos, su ubicación geográfica y la concentración de grupos pandilleriles. Por eso mantenemos operativos semanales en áreas portuarias, donde logramos incautaciones significativas”, indica.

Según el director, durante el año anterior se logró incautar más del 49% de la droga decomisada a nivel nacional, principalmente a través de la Dirección Nacional Antidrogas. A esto se suman allanamientos constantes y un refuerzo de las requisas en centros penitenciarios de la provincia, donde se decomisaron celulares, drogas y hasta antenas satelitales.

No obstante, Fernández insiste en que es necesario diferenciar entre realidad y percepción. “Colón tuvo menos homicidios que el año anterior. Sin embargo, la percepción de inseguridad sigue siendo alta. Tenemos que ser responsables al comunicar, porque decir que Colón está desbordado de violencia cuando las cifras no lo reflejan también genera daño”, advierte.

Aun así, reconoce que el problema de las pandillas en la provincia persiste y requiere un abordaje integral. “No solo es acción policial, también es trabajo con la comunidad, con los actores sociales y con las instituciones. Si hay una situación negativa, hay que decirlo, pero con datos”, enfatiza.

Otro eje central de la gestión de Fernández es la incorporación de tecnología. Destaca como un avance clave la aprobación de un proyecto de ley que establece el uso obligatorio de cámaras corporales para los agentes.

“Las cámaras no solo sirven como evidencia, también protegen al policía frente a denuncias infundadas y nos permiten corregir errores cuando los hay”, sostiene. El reto, admite, es conseguir los fondos necesarios para su adquisición.

En paralelo, la Policía Nacional avanza en el uso de drones, tanto propios como alquilados. “Tenemos un modelo mixto. Contamos con drones adquiridos y otros alquilados, porque necesitamos construir capacidades: talleres de reparación, más operadores, infraestructura. La tecnología debe ser sostenible”, explica.

Actualmente, la institución cuenta con más de 25 operadores de drones, lo que permite realizar vigilancia nocturna, apoyo en capturas y fortalecimiento de investigaciones entregadas al Ministerio Público.

Protestas y derechos humanos

El manejo del orden público durante protestas sigue siendo un tema sensible. Fernández asegura que la Policía Nacional trabaja de la mano con la Defensoría del Pueblo y otras instituciones en capacitaciones y revisión de procedimientos.

“La mayoría de nuestras operaciones resultaron consecuentes con los manuales y respetuosas de los derechos humanos. Eso cuenta con la verificación por el Ministerio Público y la Defensoría”, afirma, aunque reconoce que siempre hay aspectos que mejorar.

En este punto, vuelve a destacar la importancia de las cámaras corporales para ofrecer versiones completas de los hechos y evitar interpretaciones parciales basadas en fragmentos de videos.

Fernández también aborda el tema de la depuración interna. Durante 2025, se abrieron más de 1,000 procesos disciplinarios, y se aplicaron 176 destituciones, relacionadas con delitos como narcotráfico, violación y actos ilegales en centros penitenciarios.

“La Policía Nacional se depura sola. No hay favoritismos. Si hay que sancionar, se sanciona; si hay que eximir, se exime. Ese equilibrio es fundamental para la confianza ciudadana”, recalca.

Sobre la percepción de inseguridad, Fernández insiste en que debe manejarse con responsabilidad. “El año pasado solo se registró un robo a banco, y la persona fue aprehendida en el mismo lugar. Hay delitos, sí, pero también hay avances que deben reconocerse”, apunta.

En este contexto, Colón vuelve a aparecer como ejemplo de la brecha entre percepción y cifras. “Tenemos retos claros, especialmente con pandillas, pero también resultados que muestran mejoras”, afirma.

Finalmente, el director se refiere a la Ley Orgánica de la Policía Nacional. Considera que sigue siendo una norma robusta, aunque reconoce que requiere ajustes periódicos. Destaca cambios recientes en materia de ascensos, orientados a mayor transparencia y meritocracia.

Fernández cierra con un llamado a la ciudadanía: “La seguridad es una responsabilidad compartida. Denuncien, colaboren y vean a la Policía como una aliada. A nuestras unidades, gracias por esa milla extra que han dado por el país”.

Jaime Fernández
Director de la Policía
La Policía Nacional se depura sola. No hay favoritismos. Si hay que sancionar, se sanciona; si hay que eximir, se exime. Ese equilibrio es fundamental para la confianza ciudadana
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