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01 de Feb de 2023

Cultura

Panamá, república de reinas

‘Es el precio de ser reina’ , señala Moisés Sandoya después de mostrarme todo lo que tiene que colocarse encima la monarca antes de subi...

‘Es el precio de ser reina’ , señala Moisés Sandoya después de mostrarme todo lo que tiene que colocarse encima la monarca antes de subirse a la carroza. Sandoya es uno de los diseñadores más codiciados a la hora de buscar un vestido de fantasía.

Cuando era pequeño, en su casa de Remedios, Chiriquí, se criaban gallos de pelea. Sandoya recogía las plumas y con papel de cigarrillo brillante tejía sus primeras coronas. Siempre en secreto, de forma clandestina para que nadie le criticara. Su tía-abuela tejía y dominaba el drapeado, pero él no tocó una máquina de coser hasta tercero de arquitectura, ya en Panamá. Entonces se vio envuelto en el mundo de la fantasía, creando vestidos para sus compañeras en las novatadas.

‘Antes las plumas eran las que daban valor al vestido; ahora cuantas más lentejuelas y pedrería tiene, más cuesta’, explica en su taller, rodeado de brillos, escarcha, plumas, telas caras y dos maniquís. ‘Los vestidos se han convertido en una joya’, añade. Justo eso, una joya que se exhibe cuatro días al año y después se evapora como si nada.

Stephanie ha preparado sus vestidos con él. Son tres, y es el momento de la prueba del ‘vestido de la pregunta’, como lo llama. Sin él, no se le puede preguntar nada. Sandoya ha estudiado su figura, los materiales que le ensalzan, y el color que debe acompañarla. Pero todo sigue siendo secreto para Sandoya. No puede decir nada (hay espías).

Ha llegado a preparar vestidos de 100,000 dólares –‘tienes que salir a una calle llena de gente, y eso no es fácil sin el vestido adecuado’–, todo ello en un derroche de lujo, fantasía, creatividad, belleza y, sobre todo, grandeza. ‘Es parte de nuestra idiosincrasia, de las dinastías de reinados. Hay reinas en todo, Panamá vive en un constante carnaval; somos una metáfora’.