13 de Ago de 2022

Cultura

El puente que todos debemos cruzar

PANAMÁ. Cada Día del padre, el galardonado poeta Salvador Medina Barahona recuerda aquella madrugada del ocho de agosto del 2005, cuando...

PANAMÁ. Cada Día del padre, el galardonado poeta Salvador Medina Barahona recuerda aquella madrugada del ocho de agosto del 2005, cuando una llamada telefónica lo despertó.

Apenas intercambiaría un par de frases con la persona al otro lado del teléfono. Pero lo que escuchó fue suficiente para sacarlo de la cama en medio de la noche. Todo fue muy rápido: llamar a la agencia, reservar los pasajes, hacer las maletas.

No fue sino hasta que se encontraba volando a miles de metros de altura, en un vuelo entre Chicago y Panamá, que tuvo oportunidad para asimilar lo sucedido. Las sensaciones que experimentaba ante la muerte de su padre eran diversas: dolor, nostalgia y gratitud. ‘Fue un buen padre. Tenía 85 años y sufría de una enfermedad degenerativa. Nunca estás preparado para esto. Fue un duro golpe’, rememora el ganador del Premio Ricardo Miró en la sección de poesía.

‘Entre el dolor y el rigor’ de esta pérdida, Medina Barahona comenzó a escribir La hora de tu olvido. Sería una tarea que se extendería por más de treinta años y cuyo producto final sería una obra que consta de veinte apartados divididos por un ‘intermezzo, un epílogo y un post scriptum’, los cuales recogen los momentos más cruciales de la vida del vate, plasmados en un lenguaje transparente, imaginativo, metafórico.

‘Hijos de diversas latitudes encuentran a sus padres en estos versos. Algunos se han reconciliado con ellos en la vida’, expresa el autor de Pasaba yo por los días, Viaje a la península soñada y Mundos de sombra.

Asegura que el proceso de sanación fue extenso y lo llevó a través de una vorágine de emociones, ‘del dolor a la rabia a la comprensión y de allí a la resignación’. ‘El mar se sosiega con el tiempo y te es más natural decir: ‘Cuando mi papá vivía’... A mí la escritura me ayudó a cruzar el puente’, señala el escritor, que en el 2001 se hizo merecedor al Premio Centroamericano de Literatura Rogelio Sinán.