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01 de Dec de 2020

Cultura

Amor y romanticismo en la Plaza de San Pedro

El romanticismo, la emotividad y la ternura invadieron este viernes los muros de la Ciudad del Vaticano con la presencia de más de 20 mi...

El romanticismo, la emotividad y la ternura invadieron este viernes los muros de la Ciudad del Vaticano con la presencia de más de 20 mil prometidos de todo el mundo que acudieron a celebrar SanValentín, la fiesta del amor, junto al papa Francisco.

Como si el santo patrón de este día hubiera intercedido, un sol espléndido recibió a los enamorados que acudieron a la plaza de San Pedro provenientes de 28 países de todo el mundo.

Bajo el lema de "La alegría del SÍ para siempre", las jóvenes parejas vivieron una gran fiesta, tanto religiosa, con los consejos del papa, como musical, con la interpretación de clásicas baladas románticas.

La inolvidable "Love is all around", banda sonora de la película "Cuatro bodas y un funeral", sonaba a todo volumen mientras los enamorados recibían un pequeño cojín blanco para las arras firmado por Francisco, como obsequio especial para su próxima boda.

Parejas jóvenes en su mayoría, pero también algunos matrimonios maduros y consolidados se intercalaban en los asientos de la Plaza, en una celebración en la que, sobre todo, se enalteció el valor de las familias asentadas en la fe cristiana.

Globos y algunos corazones rojos ponían la nota de color frente a la sobriedad del centro neurálgico del catolicismo, que acogió por primera vez un evento de estas características, con el cual la Iglesia intenta devolver el sentido religioso a una fiesta clavada en el imaginario colectivo como pagana y comercial.

El matrimonio fue el eje central de la ceremonia, en la que el papa argentino animó a los presentes a no temer este "paso definitivo", en un discurso en el que recurrió a su habitual sentido del humor provocando en varias ocasiones la carcajada general del público asistente.

El pontífice dio fin a la ceremonia saludando desde el "papamóvil" a los enamorados mientras sonaba la mítica canción de Aretha Franklin "I say a little prayer for you" con sus coros de "forever, forever".

El mensaje del "para siempre" quedó pues claro en el Vaticano, pero sólo el tiempo dirá cuantas de las parejas allí presentes lograrán ganar esa batalla diaria.