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19 de Feb de 2020

Cultura

Lo real y lo abstracto de un ‘hábitat’

La colección de las artistas Cristina Ordóñez y Bárbara Cartier, desarrolla el concepto de ‘entorno’ desde distintos ángulos

La exposición bipersonal de pintura ‘Hábitats’, configurada por las obras de las artistas plásticas Cristina Ordóñez y Bárbara Cartier, se inauguró esta semana en la galería Dgag Contemporary, donde se exhibe hasta fines de ocutbre. Una propuesta que indaga en el concepto de los espacios —reales o imaginarios— y su interacción con los seres y objetos que los componen.

No se trata de una muestra colectiva. A inicios de este año, la artista panameña Cristina Ordóñez se puso en contacto por primera vez con su similar argentina, Bárbara Cartier, para emprender un proyecto pictórico sin forzar la temática y desdibujando los límites en el proceso creativo.

CONEXIÓN ARTÍSTICA

Nunca pintaron juntas. ‘Cada una fue fiel a su investigación’, indica Bárbara, explicando que el proceso de producción de las obras fue individual, y que se complementaba con reuniones para intercambiar ideas—. En el transcurso de ir conociéndonos encontramos muchos puntos de contacto, y nos percatamos de nuestras búsquedas eran similares’.

Esta precoz complicidad permitió que las pinturas, más allá de haber sido elaboradas por separado, se fuesen alineando dentro de un concepto congruente. ‘Creo que precisamente esa libertad y el no forzarnos a que eso pasara, hizo que (el conjunto de obras) sea coherente’, dice Ordóñez.

PIEZAS COMPLEMENTARIAS

Los cuadros de Cristina se caracterizan por desintegrar elementos reales, en muchos de ellos se deja ver una fuerte presencia de la figura humana, todos —según comenta— son personajes muy cercanos a ella, y en algunos casos ella misma; o sea, autorretratos. Pero también procura jugar con la naturaleza del formato. ‘(Intento) crear profundidades dentro del plano bidimensional, que una pintura parezca más profunda y engañe a quien la vea’.

Mientras que, las creaciones de Bárbara incluyen cuadros y también objetos en forma de piedras, que en lugar de tener brochazos en la superficie, están pintados con una técnica que da la impresión de emersión, como si las piedras hubiesen sido sacadas del cuadro, de una mezcla de pintura. Se trata de un tallado en un bloque de ‘foam’. ‘Utilicé pintura automotriz, hice mi intervención con algunos ‘collages’, y después le di un acabado final en el taller de Articruz, que tienen toda la tecnología y los elementos para que todo sea óptimo’.

ATERRIZANDO EL CONCEPTO

Unos dos meses antes de la inauguración de la muestra, ambas empezaron a confeccionar un texto que le explicara la propuesta al público. ‘Siempre hablábamos sobre el tema de espacios imaginarios —recuerda la artista panameña—, porque no necesariamente eran físicos, eran espacios ficticios en los que habían diálogos, o espacios imaginarios en los que habitaban organismos o seres’. Fue así que se encontraron con el concepto de hábitat, que abarca —esclarecen— todo lo que tiene que ver con las relaciones posibles para que un espacio sea habitable. ‘Tanto en el sentido antropológico de su obra (la de Cristina Ordóñez), como en la abstracción del paisaje en la mía’, detalla Cartier, a la vez que identifica en ambas obras una inquietud por la forma y el color en el espacio, además de los elementos y las referencias constantes en cuanto a la técnica del ‘collage’.