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25 de Jan de 2021

Cultura

¿Cómo leer una obra de Julio Zachrisson?

Gladys Turner nos ilumina con la lectura de tres piezas del pintor en grabado

Se desvanece cualquier rasgo de pretensión cuando se observa un retrato suyo, allí, sentado al pie de la máquina. Es Julio Zachrisson que nos remite —como escribía María del Socorro MoraC sobre él— a las palabras de Rodin: ‘Trabajar como un honesto obrero'. Una sonrisa interna parece asomarse. Es serio y lúdico a la vez. La dualidad, en su expresión, no es algo secundario. Es más bien una pista de lo medular en sus composiciones.

Porque Zachrisson y su obra son uno. Así por lo menos lo ha revelado la galerista —y cómplice del autor—, Mirie de La Guardia. Ese dualismo como parte de un todo, ese encuentro de conceptos, hombre y mujer, la inmensidad de la mitología, todo esto coagula la personalidad de su repertorio artístico. Pero es incluso mucho más que eso.

De la Guardia se encargaría, junto al propio artista y a Gladys Turner, del proceso curatorial y elaboración de la muestra Imprescindible Zachrisson . Son 126 piezas expuestas al público hasta el 23 de agosto en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Panamá. Por eso, nos detuvimos por un momento para acercarnos a las creaciones del maestro.

Escogimos tres obras para que sean desglosadas por una de las curadoras de la muestra, Gladys Turner. Tres piezas para sumergirnos de una vez en el universo zachrissoniano. Una iniciativa, al igual que sus creaciones, indispensable, por tratarse de un autor complejo, difícil de entender con una lectura breve. Pero un artista reconocido alrededor del mundo, enraizado en el Istmo. Un artista necesario.

EL PRIMER CONTACTO

Turner cuenta que conoció por primera vez la obra de Zachrisson cuando aún estaba en la universidad. Hay un recuerdo en particular, las series circenses y el retrato del escurridizo personaje urbano —que dice nunca haber conocido pero saber de él por su padre—, Cándido ‘Chaflán' Díaz, cuando recorría el MAC de Panamá.

El espectro que Turner más admira dentro del conjunto de las cualidades del maestro es su capacidad para crear un universo tan personal, que a la vez que apela a nuestras mitologías colectivas tiene esa veta humorística tan panameña. ‘Es obvio que cada grabado que realizó en su vida fue disfrutado por él —detalla la también artista, arquitecta y curadora—. Hay algo lúdico, algo de juego simbólico en su obra'.

Y, por supuesto, destaca su maestría en el uso de todas las técnicas del grabado ‘que, por cierto, usa muchas en un solo dibujo'. Una facultad que solo puede atribuírsele a su práctica incansable, al estudio de métodos y el aprendizaje en el hacer.

Hoy, se prepara un catálogo de lujo de edición limitada, al que Turner se refiere como un tomo vital para todo aquel que sea amante de la obra de Zachrisson. ‘Paralelamente se tienen pensados otros eventos en el MAC, como visitas guiadas y algunos conversatorios. Actualmente, el programa educativo incluye unos cursos familiares de grabado básico para entender la obra de Zachrisson', agrega.

De hecho, las obras que se muestran al público en esta extensa exposición tienen un valor particular. Algunas son de la colección personal de Zachrisson. Otras, explicó De la Guardia, al tratarse de grabados en ediciones limitadas, se habían agotado encontrando espacio en colecciones públicas o privadas; pero el autor siempre mantuvo un ejemplar, por eso, la inscripción en las fichas de información en el museo que indiquen ‘PA', significan nada menos que ‘Prueba de Artista'. Uno de los tantos deleites que reúne esta retrospectiva, que incluye las tres piezas mostradas a continuación, con lectura de Gladys Turner para Facetas .

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BAJO LA LUPA

‘Toro lúdico'

‘Julio Zachrisson ha sentido una gran fascinación por la tauromaquia, dada la influencia que han ejercido México y España en su vida. La ‘fiesta brava' como también se le llama, es un duelo entre hombre y bestia, que generalmente acaba mal para la última. En estas series, así como en la serie ‘Toro volandero' y las diversas obras relacionadas con la muerte del toro, Zachrisson invita al espectador de su obra a mirar la otra cara de la moneda en un gesto de simpatía hacia la noble bestia. En ‘Toro lúdico', el toro aparece coronado por una corona de flores, y observado por personajes en diversas actitudes (parejas humanas en actitud erótica, gente ofreciéndole flores, etc.) como si quisiera extraer al animal de la arena de lidia, para insertarlo en la vida cotidiana. En estas composiciones, el cuerpo negro del toro domina todo el espacio de dibujo' —G. Turner.

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BAJO LA LUPA

‘Panamá, 20 de diciembre'

‘Esta obra surgió en 1990, al calor de la indignación y el dolor del artista tras la invasión norteamericana a Panamá en diciembre del año anterior. Como puede verse, la experimentación formal de Zachrisson lo había llevado hasta una mayor abstracción de la figura humana. Es una obra muy fuerte, de denuncia. La familia panameña aparece como centro de la composición, destacando su papel de víctima en la conflagración. Se acentúa aún más su protagonismo al estar colocada sobre una mancha de luz en el grabado. A ambos lados de esta familia, a todas luces muerta, aparecen imágenes de los invasores, las fuerzas militares panameñas y multitud de cadáveres. Esta obra pertenece a una sección de la exposición que hemos titulado ‘Testigo de su tiempo', donde también aparecen obras antibelicistas dedicadas a la gesta del 9 de enero de 1964, y a la guerra del Vietnam. Zachrisson siempre ha tenido una mirada crítica sobre la sociedad y el mundo' —G. Turner.

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BAJO LA LUPA

‘Autorretrato'

‘Una aclaración; esta obra no pertenece a su periodo formativo que transcurre en los años 50. Esta obra es de los años 70, específicamente de 1976. Para ese entonces ya Zachrisson había desarrollado un estilo muy personal con el que solía descomponer y distorsionar anatómicamente a los seres humanos. Su propia imagen no escapa a ello. Y no contento con esto, desgarra la imagen exponiendo su osamenta en un gesto de voluntaria honestidad. Debo añadir que en varias de las obras mostradas en la exhibición, el artista inserta pequeños autorretratos dentro de la composición. Sólo hay que estar atentos. Un ejemplo sería ‘El gran circo' de 1970, donde aparece la figura del artista sentado bajo un tórculo, que no es más que la prensa que se utiliza para imprimir grabados a través de la presión ejercida en láminas metálicas sobre papel. La obra fue colocada al inicio de la exposición para acompañar la biografía del artista. ¿Qué mejor retrato que esta pieza, para acompañar sus datos de vida artística?' —G. Turner.