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21 de Jan de 2020

Cultura

Origamis para El Chorrillo

Tripulantes del ‘Barco de la paz' recorrieron el popular barrio en busca de un intercambio cultural entre ambos pueblos

La mirada nipona se posó la semana pasada sobre los coloridos edificios de El Chorrillo y su gente. Tripulantes del Barco de la paz estuvieron en Panamá y esta vez recorrieron el barrio popular para conocer desde las voces panameñas lo que sucedió en Panamá el 20 de diciembre de 1989.

Justo el mismo año en que la ONG nació oficialmente. Pero el primer viaje de Peace Boat (Barco de la Paz) fue organizado en 1983 por un grupo de estudiantes universitarios de Japón. Su objetivo era buscar una respuesta creativa a la censura del gobierno japonés en relación a la agresión militar de Japón en el pasado, en Asia y el Pacífico.

Los estudiantes fletaron un barco y visitaron países asiáticos vecinos para conocer las experiencias de la guerra a través de testimonios directos, iniciando así un intercambio.

En este periplo, Panamá siempre ha sido uno de sus puntos de paso. Hace 6 meses el barco llegó y ancló para traer la historia de la bomba de Hiroshima y Nagasaki, a través de dos sobrevivientes de más de 80 años. Una charla realizada en las oficinas de las Naciones Unidas de Panamá, ubicada en la Ciudad del Saber.

Leo Kusafuka, coordinador internacional, así lo explica: ‘Siempre quise organizar un programa de estudio sobre la invasión, me llamó la atención y comencé a investigar más sobre el tema cuando vi en los medios la visita al barrio del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro durante la pasada Cumbre de las Américas en Panamá y así comencé a buscar contactos y logramos este recorrido. Por eso este paso por Panamá se lo dedicamos al tema de la invasión de Estados Unidos a Panamá en 1989'.

La tarde transcurría y más de 50 ciudadanos japonenes escuchaban a través de un traductor las palabras de voluntarios que trabajan en la Iglesia Nuestra Señora de Fátima y los distintos espacios que coordinan como: el geriátrico, la escuela y la Casa Hogar.

Una de las voces que contó lo sucedido fue, Olga Cardenas, residente e histórica referente del barrio, quien después de su testimonio de que vivió durante el 20 de diciembre de 1989 y días posteriores expresó su sorpresa por la visita de los turistas japoneses.

‘Ojalá más personas de otros países se acercaran para conocer por nuestra voz lo que vivimos, para que Estados Unidos no se meta donde no debe y estos conflictos violentos no vuelvan a suceder', exclamó Cardenas.

COLABORACIONES Y COINCIDENCIAS

El 2015 no es una fecha cualquiera para los japoneses, ellos recuerdan este año uno de los hechos más dolorosos de su historia, los 70 años de los ataques nucleares a Hiroshima y Nagasaki. En 1945, Estados Unidos lanzó dos bombas atómicas: una en Hiroshima, el 6 de agosto, seguido el 9 de agosto en Nagasaki.

Hasta la fecha, estos bombardeos constituyen los únicos ataques nucleares de la historia de la humanidad.

‘Estoy muy impactada, no sabía que había pasado una invasión militar aquí, en Japón solo anunciaron por la televisión aquellos años que habían detenido a Manuel Antonio Noriega. La actividad que hacen los familiares de las víctimas es muy importante para que no se olvide lo que sucedió', explicó Hurani.

A partir de coincidencias históricas, los visitantes se solidarizaron con los panameños colocando ofrendas de origamis en el monumento de los Caídos del 20 de diciembre de 1989, que se erige en el barrio del Chorrillo.

Además los japoneses contaron parte de lo sucedido con el lanzamiento de las bombas atómicas hace 70 años a los chorrilleros presentes.

‘Contar nuestra historia y conocer de otras, nos ayuda a tomar conciencia y evitar que se repitan', agregó Leo Kusafuka.

Los visitantes caminaron por El Chorrillo y entregaron donaciones deportivas para los niños del lugar, cerrando el recorrido con una oración en el monumento de los Caídos del 20 de diciembre de 1989 y origamis de colores en honor a sus almas.

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POR LOS MARES

Promoviendo la cultura de la paz

Peace Boat (Barco de la Paz) visita un promedio de 15 puertos en cada uno de sus viajes globales con unas mil personas. Durante las estancias en los puertos -de uno a tres días- se desarrollan diferentes tipos de actividades por medio de las cuales se cumple el objetivo general de promover la paz y la sostenibilidad.

Para los coordinadores del Barco de la paz, los puertos son los lugares donde se construyen alianzas y se promueve la solidaridad con diferentes agentes y en diferentes niveles dentro de cada sociedad.

Para más información de intercambios y actividades puede ingresar al: www.peaceboat.org.