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28 de Feb de 2020

Cultura

Sobre ritos y legados, los masones en el istmo

La Gran Logia de Panamá celebra los 100 años de su fundación, por ello algunos de sus miembros hablan de la cultura masónica

‘El cincel es la inteligencia y el maso, la voluntad con que se esculpe el ser humano', es la interpretación de un hombre tallando en piedra, el símbolo de los masones. Aquello representa la formación intelectual y espiritual, que son los objetivos de la masonería.

Al dejar de lado las numerosas interpretaciones ocultistas, la masonería podría ser definida como una asociación discreta de personas, unidas por vínculos de fraternidad; por lo que se llaman entre sí ‘hermanos', y están organizados en una red jerárquica de núcleos llamados ‘logias'.

Cuentan con un código de símbolos y rituales propios, al tiempo que combinan ideales humanistas y de justicia social, como ‘libertad, igualdad, fraternidad', que llegaron a América en tiempos de la colonia española.

El 16 de abril de 1916, se fundó la ‘Muy Respetable Gran Logia de Panamá', que hoy subsiste y es el cuerpo de la Masonería Simbólica en el país, con jurisdicción sobre todas las logias. El primer Gran Maestro (1916-1917), fue el historiador y político panameño Guillermo Andreve.

CARLOS ALBERO MENDOZAABOGADO Y MASÓN

‘El masón aprende a respetar a sus hermanos como garantía al respeto que siente por sí mismo'

Nueve años después de fundada la Gran Logia, el 7 de marzo de 1925, se inauguró el Templo Masónico en la ciudad de Panamá. Actualmente, el primer Gran Maestro es Carlo Rognoni.

Para dar a conocer más sobre esta sociedad, que a los ojos de la mayoría de la población resulta intrigante, 58 cajas de textos sobre masonería fueron donados a la Biblioteca Interamericana Simón Bolívar, de la Universidad de Panamá, por el escritor y abogado Carlos Alberto Mendoza.

Entre los documentos, se encuentran cuatro tomos en tapa dura de color azul, que guardan información sobre reuniones de masones latinoamericanos y discursos del insigne panameño, quien fuera guía de la Gran Logia de Panamá por algunos años.

En uno de los archivos, Mendoza plasma su sentir sobre la práctica que lo reviste desde hace más de 40 años. ‘No dejo de admirar la infinita variedad de sus enseñanzas, del espíritu siempre abierto de su atmósfera , de multiplicidad de criterios, de intelecto'.

‘El masón aprende a respetar a sus hermanos' -prosigue- ‘como garantía al respeto que siente por sí mismo. Siente respeto por las ideas de los demás, en la medida en que acrecienta su bagaje intelectual. Escucha con atención en busca de contradicción u apoyo a su línea de pensamiento. Desprecia la prepotencia y es consciente de su crecimiento espiritual, evidente en su pensamiento, intenciones y obras'.

REALIDAD, FICCIÓN Y PERSECUCIONES

A pesar del carácter contrapuesto que han tenido la iglesia y la masonería, no fueron pocos los sacerdotes masones durante las gestas independentistas en América, como los teólogos y curas José Félix Blanco (Venezuela), Juan Pablo Fretes (Argentina), José Cortés de Madariaga (Venezuela/Chile) y Fray Camilo Henríquez (Chile).

Siempre fue un movimiento rechazado por varios pontífices por medio de declaraciones y encíclicas. En 1987, Osservatore Romano reiteraba ‘la vigencia de la pena de excomunión para los católicos que se inscriban en una sociedad masónica'.

Monarcas absolutistas, como el Zar Alejandro I de Rusia, habían prohibido y perseguido la masonería por sus ideales liberales. A pesar de ello, para la época de la revolución francesa, la masonería era una fuerza ideológica importante y creciente que incluía entre sus miembros a Fichte, Goethe y Schiller en Alemania. Robespierre, el Marqués de La Fayette y Napoleón I, en Francia.

El paso del tiempo no mermó la persecución; Hitler, al igual que Mussolini, Franco y otras dictaduras fascistas, prohibieron la masonería.

Contrario a lo que señalan sus detractores, uno de los requisitos para ser masón es creer en Dios.

‘El gran arquitecto del universo es simplemente el creador de todo, lo que no quiere decir que no se respete la religión de cada uno. Todas las religiones son bienvenidas en las logias masónicas, somos tolerantes y diversos', señala desde sus escritos el Gran Maestro Carlo Guillermo Rognoni Arias, actual líder de la ‘Muy Respetable Gran Logia de Panamá'.

CON TOQUE DE MUJER

Desde el 20 de octubre del 2014, circula por Youtube un video en donde la actual mandataria chilena Michelle Bachelet habla de los aportes de la masonería a su formación personal, a partir de la influencia de su abuelo materno y de su padre, el general de la Fuerza Aérea de Chile, Alberto Bachelet.

‘Me siento honrada por el regalo de este hermoso albano de la auto-construcción y lo entiendo también como un reconocimiento de los valores republicanos y democráticos. Pienso también en la cultura masónica como la influencia permanente del laicismo, el valor de la educación, la tolerancia y la diversidad y con un permanente aporte al desarrollo de la sociedad. Han sido los grandes aliados para los proyectos de avanzada de nuestro país: como el perfeccionamiento de las construcciones, las instituciones republicanas, el logro de la educación pública y el avance de la separación de los poderes del estado y la iglesia', señala Bachelet en su discurso en la sede principal de la Gran Logia de Chile.

‘Los masones han sido perseguidos por desconocimiento', afirma Ligia Ulloa de Cedeño, quien ostenta el cargo de Venerable Maestra y es ejemplo de la representación femenina dentro de esta sociedad.

Con 71 años, jubilada, con cuatro hijos y ocho nietos, Ligia se distancia de la idea misteriosa de la masonería y apuesta por su búsqueda de la sabiduría a través del intercambio de trabajos e ideas en sus reuniones.

De las paredes de su casa cuelgan cuadros de todo tipo. Es serena, organizada y a diferencia de los masones que describen las películas, no se viste con capas oscuras.

Café de por medio, explica que es masona hace seis años. Para ella, es simplemente una forma de vida que hace al ser humano una persona fraterna, libre y humanista. Un ser humano que busca la verdad y que está en constante formación intelectual y espiritual.

Católica y casada con un masón desde hace 42 años, es la Gran Maestra de la logia Armonía del Istmo N° 26, bajo el auspicio de la Gran Logia Femenina de Chile.

‘Con un grupo de mujeres, también esposas de masones, comenzamos a buscar formar una logia. Eso fue hace 10 años y hace seis, la oficializamos con al apoyo internacional de las hermanas masonas de Chile', detalla la mujer, rodeada de revistas sobre el tema.

A medida que buscaban, se daban cuenta que la masonería femenina en Suramérica se había desarrollado al punto de que Chile tiene una Gran Logia Femenina, con 33 años de existencia.

Según la organización masónica, para formar una logia se debe consultar y pedir la carta de aceptación por parte de un país que tenga una organización con su debido reglamento general y declaración de principios. Por eso que el capítulo de Panamá (con 14 hermanas), depende actualmente de Chile.

‘Estamos en busca de integrantes. Las únicas condiciones son tener buenas costumbres, creer en Dios, poseer valores éticos para cumplir los principios de la orden, disponer de tiempo para reuniones e intercambio de ideas, situación económica para auto financiarse y ser mayor de edad. Lo único que evitaría el ingreso de una persona a la logia sería tener un caso pendiente con la ley', explica Ligia y agrega que trabajan por los mismos postulados de libertad, igualdad y fraternidad.

REFERENTES DE LA REGIÓN

La relación entre la masonería y el movimiento de independencia latinoamericano es extendida. Sin embargo, debido a su disciplinado secretismo, sus contornos son difíciles de precisar.

Según el libro El largo parto de un pensamiento propio. Historicidad y generalización histórica en América Latina , de Ricardo Jiménez A., ‘es notable la gran cantidad de importantes figuras que sí compartieron su calidad de masones con la de notables luchas sociales, entre los que estuvieron algunos de la talla del puertorriqueño Ramón Betances, el mexicano Benito Juárez, el cubano José Martí y el presidente mártir chileno Salvador Allende. Incluso, aunque la presencia femenina masónica ha sido, menor, también Flora Tristán'.

Y Panamá cuenta con una Gran Logia, que cumple 100 años, con más de dos mil ‘hermanos', organizados en 29 asambleas.

En el marco de su centenario, los masones panameños se preparan para recibir a sus ‘hermanos' de las grandes todas las logias del mundo. Panamá será la sede, en el 2017, de la reunión mundial de los masones.

Una cultura con mística propia, que no permite el ingreso de no masones a sus ritos, pero que a través de sus integrantes siguen el camino de la autoconstrucción a través de conocimiento.