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26 de Jan de 2021

Cultura

‘El impostor de Cervantes'

Santiago Roncagliolo dictó una conferencia en la Academia Panameña de la Lengua que puso en perspectiva el valor de ‘El Quijote'

Mientras más problemas tiene un país, más necesita el humor para asimilarlos. Quizás también sea un rasgo de la idiosincrasia panameña. Pero esto, en la literatura, lo inaugura Miguel de Cervantes con ‘Don Quijote de la Mancha'.

Luego de las risas en un salón de la Academia Panameña de la Lengua, fruto de un chiste sobre corrupción en Perú contado por Santiago Roncagliolo, el escritor hispano-peruano conduciría su discurso hacia el contexto en el que nació ‘El Quijote', para luego poner sobre la mesa la existencia de un ‘falso Quijote'. Un segundo tomo escrito por un desconocido que propulsó el verdadero talento y perpetuo éxito de Cervantes.

SANTIAGO RONCAGLIOLO

‘Todas las vicisitudes que vive El Quijote nos hablan de lo que piensa Cervantes, de cómo necesitamos la ficción para sentir que la vida es mejor'.

Escritor

PIONERO

‘El mundo que conoció Cervantes era un completo desastre', diría Roncagliolo. Era una España donde había hambre, pobreza, pero además existía este discurso de imperio.

Es justo por esta convicción de lucha por el nombre de España que Cervantes pierde una mano –a partir de ahí, llamado ‘El Manco de Lepanto'–, pasa cinco años secuestrado por los moros y cuando regresa a la península ibérica nadie lo recibe ni reconoce como un héroe. No es escogido para ir a las ‘Indias', y es enlistado en un ejército que luego es derrotado. En paralelo, se erigía como el epítome del eterno aspirante a escritor.

Quería ser dramaturgo, que era lo más cercano al cine hoy, continuaría Roncagliolo. Y no es hasta que escribe Don Quijote de la Mancha que sale del anonimato. ‘Don Quijote es un personaje que a través de la ficción, trata de superar lo terrible que es la realidad', esbozaría el escritor hispano-peruano.

‘Todas las vicisitudes que vive El Quijote nos hablan de lo que piensa Cervantes, de cómo necesitamos la ficción para sentir que la vida es mejor, y hace algo que no se había hecho hasta entonces que es descubrir el humor, la ironía', agregaría el autor de La noche de los alfileres (2016), que se presenta este martes en el Mall Multiplaza, nada menos que en la librería El Hombre de la Mancha.

CRÍTICA

En aquel entonces, los grandes géneros eran las novelas de caballería ‘que son las películas de la acción de la época, en las que el héroe siempre triunfa sobre el mal'.

Estaban también las novelas pastoriles, ‘que son las comedias románticas, las historias de amor que siempre ocurrían en el campo'. Además, la novela picarezca ya tenía presencia como en El Lazarillo de Tormes , ‘que se burlaban de los personajes sociales'. Cervantes une todas estas y se burla de ellas.

Se burla de la España en bancarrota, desde los ojos de un hidalgo. ‘Y no por casualidad', compartiría Roncagliolo, ‘un hidalgo es un hombre que no tiene un céntimo, pero si algo tiene, es la perfecta convicción de que no va a trabajar nunca'.

Con este título menor –del que ya se había burlado El Lazarillo de Tormes – Cervantes nos habla del ideal del amor, con Dulcinea, quien nunca aparece en el libro. Reflexiona constantemente sobre la realidad, sobre el bien y el mal desde la locura de El Quijote. Se mofa incluso de la audiencia desde sus primeras líneas impresas: ‘Desocupado lector…', reza el prólogo, leído por el escritor hispano-peruano la noche del jueves pasado.

El caso es que el libro tiene un gran éxito. Lo hace famoso. Cervantes vuelve a la poesía y vuelve al teatro. Pero vuelve a fracasar. Opta entonces por el pragmatismo y se pone a escribir ‘Don Quijote: The Return', diría Roncagliolo, o la segunda parte de esta historia; con tan mala suerte que seis meses antes de publicarla, otra persona lanza otro segundo tomo de Don Quijote.

‘EL QUIJOTE APÓCRIFO'

El impostor se hacía llamar Alonso Fernández de Avellaneda. Nadie sabe quién es. Solo se sabe que odia profundamente a Cervantes. Lo curioso es que en el prólogo de este segundo ‘Quijote apócrifo', no solo menosprecia al autor original, sino que le tira flores a Lope de Vega, uno de los más grandes poetas y dramaturgos de la época.

Aquí se abre un gran debate entre los estudiosos del Quijote. Muchos se inclinan por la teoría de que el verdadero autor de este libro haya sido Lope de Vega, quien era todo lo que Cervantes quería ser en el mundo de las letras.

Roncagliolo, quien advierte no se considera un estudioso, también se inclina por esta deliciosa conjetura. Sobre todo porque le autor misterioso se pasa todo el libro elogiando a Lope de Vega y citándolo constantemente, e insultando a Cervantes.

DIFERENCIAS

En el apócrifo sale Dulcinea. ‘Y es horrible, tiene la cara rajada incluso', detallaría el autor de Abril rojo. ‘Parte del ideal del primero era que nunca apareciera. Esto rompe un hechizo en la narrativa'.

Sancho, por su parte, es realmente tonto en este ‘Quijote apócrifo', es vulgar; mientras que en el de Cervantes está lleno de ternura. ‘Quizás (en el segundo) sea más realista, pero justamente El Quijote original habla de ideales y no de contrarealidades'.

Asimismo, en este segundo libro El Quijote no tiene un ápice de sabiduría. En el primero, en cambio, El Quijote está siempre reflexionando sobre nosotros, las letras, la cultura y España, desde la locura.

También hay otro elemento muy sutil que aborda la tesis de que haya sido Lope de Vega y es la imagen del poder, según Roncagliolo. El Quijote de Cervantes siempre está mostrando su sabiduría e impresionando a los poderosos. Mientras que, en el de Avellaneda, los poderosos y nobles lo usan como títere y se ríen de él.

‘El Quijote es una crítica ferozmente moderna a cómo nos gobiernan', desglosaría el escritor hispano-peruano. Sin embargo, para Avellaneda los poderosos están bien y El Quijote está loco. Esto sugiere que sea Lope de Vega porque precisamente él era el artista más cercano a los poderosos, que es lo que quiso ser siempre Cervantes.

LEGADO

‘Lo que sí hizo este impostor fue poner furioso a Cervantes, y en el segundo tomo del Quijote habla sobre este ‘Quijote apócrifo' dentro de la historia'. Con esto, el Quijote aprovecha todas las oportunidades que tenga para hablar mal del Quijote impostor.

Al incorporar esta falsedad dentro de la historia, Cervantes daba un paso más. Ya había introducido el humor, la metaliteratura –el hablar de otros libros–, la crítica social sarcástica y la ironía.

‘Pero al aparecer este falso Quijote, empieza a hablar de lo relativo que es la verdad y la falsedad', indicaría Roncagliolo, ‘empieza a hablar metalingüísticamente de sí mismo como una ficción y empieza a hacer un juego de espejos que no va a volver a aparecer en la literatura hasta el siglo XX, hasta películas como La Rosa Púrpura del Cairo , de Woody Allen. La ficción y la realidad ya no tienen un límite'.

Un ‘Quijote apócrifo', propulsó a Cervantes a dar el paso más moderno de sus descubrimientos, que hasta hoy sigue fascinando a creadores, cineastas y contadores de historias de todo el mundo. Así se despedía Roncagliolo.

‘Haya sido quien haya sido, sabemos que él no importa mucho, y que de él no hemos hablado casi nunca, y que posiblemente ustedes no lo conocerían si no me hubiese puesto yo a hablar de él ahora, aquí. Y que, en cambio, El Quijote, en su primer y segundo volumen, se convirtió en la gran novela que inaugura la literatura en nuestro idioma, y de hecho, al final, Avellaneda lo ayudó a lograr uno de sus grandes avances'.

Roncagliolo considera que después de haber visto a los escritores pelearse en tantos países durante muchos años, esta es la pelea más maravillosa que ha tenido la historia de la literatura. ‘Es el triunfo más hermoso de una pelea que yo haya visto en mi vida'.