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30 de Jun de 2022

Cultura

Literatura infantil, un género de oportunidades

Nuestro país es uno de los peores calificados en cuanto a comprensión de lectura. ¿Pueden los cuentos para niños hacerle frente a este desafío?

Loqueleo, el novel proyecto de literatura infantil y juvenil de la editorial Santillana, ha sumado las obras de dos nuevos autores panameños a su colección de títulos.

El jardín de mamá Charo y Bajo el manguito de Gloria Melania Rodríguez y El síndrome y otros cuentos , de Gonzalo Menéndez. A partir de noviembre, tendrán un mayor número de lectores. La población a la que apuesta el sello: niños y jóvenes iberoamericanos.

‘O CONOZCO UN SOLO ESCRITOR QUE ME HAYA DICHO QUE NUNCA EN SU VIDA HABÍA LEÍDO ALGO O QUE DE PEQUEÑO NUNCA NADIE LE DIO UN LIBRO'

GLORIA RODRÍGUEZ

ESCRITORA DE LITERATURA INFANTIL

Según la editorial, el sello busca la mejor producción de América y España, con títulos adecuados a cada etapa lectora. Uno de sus objetivos es integrar familias, colegios y librerías en un objetivo común, que se consolida dentro del aula gracias a los docentes.

COMPRENSIÓN DE LECTURA

A través de esta iniciativa, Loqueleo apuesta por mejorar la capacidad de comprensión de lectura entre las nuevas generaciones, un desafío que comparte la región.

Esto se vio reflejado en la prueba internacional de aprendizajes PISA 2009, cuyo enfoque fue en la lectura. De los nueve países latinoamericanos participantes, Panamá ocupó la penúltima posición y a nivel global, la 62 de 65. Chile, el mejor calificado, obtuvo la posición 44 .

Un reporte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) destaca que el 50% de los estudiantes panameños no alcanzó siquiera el nivel 2, considerado como lo mínimo necesario en lectura.

‘Los estudiantes que no alcanzan el nivel 2 tienen dificultades para realizar la mayoría de las tareas cotidianas de lectura, y constituye el umbral que marca las habilidades esenciales para participar efectiva y productivamente en la sociedad', explica el mismo.

Esto se evidencia en las cifras de las pruebas para ingresar a las universidades. En 2015, por ejemplo, 7,273 estudiantes de escuelas públicas tomaron el examen de admisión a la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP). Solo un 44,6% lo aprobó. Muchos simplemente no comprenden lo que les pide resolver el problema.

Para Gloria Melania Rodríguez —cuyas dos obras fueron merecedoras del Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil Carlos Francisco Changmarín—, la literatura infantil y juvenil juega un papel muy importante en cambiar esta tendencia con miras al PISA 2018, cuyo enfoque será nuevamente en la lectura.

Uno de los objetivos de Loqueleo es que los docentes se sumen al proyecto y lo introduzcan en sus escuelas el próximo año. Esto lograría mayor afinidad entre los jóvenes lectores y la literatura.

‘Mucho de lo que se consume en los colegios no es contemporáneo ni local. Podemos crear afinidad con los niños y jóvenes, ofreciéndoles literatura actual y panameña', destaca Rodríguez.

Es recomendable, además, permitir que los niños lean lo que les llama la atención. Los adultos que acompañan el proceso, por su lado, pueden emplear distintas estrategias para influir sobre su capacidad de comprensión.

‘Panamá es un país que ha experimentado muchos cambios, ha crecido muy rápido, pero ¿qué estamos haciendo para preparar a nuestros ciudadanos?', sostiene la escritora. Pareciera que luego de la invasión nos hemos enfocado en reconstruir un país pero solamente en la parte de infraestructura. No existe la cultura de mantener y preservar las cosas, eso todo tiene que ver con educación', agrega.

LITERATURA QUE FORMA

La lectura no debe percibirse como un castigo, pues la imposición solo genera rechazo. ‘Crecimos en una generación en que la literatura para algunos era un castigo. Hay que empezar a cambiar eso, inyectar esa energía de que la literatura es la que te abre puertas, la que te da conocimiento, la que te permite viajar. Con la que puedes hacer muchas cosas, no nada más para la materia de español', asegura Rodríguez.

Para el escritor Gonzalo Menéndez —cuyo libro para adolescentes obtuvo el ‘Premio Signos de Minicuento ‘Rafael De León-Jones'—, la instrucción literaria desde la óptica de un buen docente puede servir para sembrar en los niños valores éticos y habilidades.

El autor la considera también una herramienta no solo de recreación, sino para despertar curiosidad sobre ciertos temas. En su caso, la geografía e historia de Panamá.

Su libro empieza con un personaje que percibe la ciudad desde una óptica de 60 años atrás pero en el presente. ‘Por ejemplo, se va a bañar al río Juan Díaz pensando que es un balneario, cuando a nadie en su sano juicio se le ocurriría ir para allá hoy en día', cuenta.

Ese tipo de historias logra despertar en los jóvenes un interés por conocer más acerca del Panamá de ayer.

AUTORES EN PANAMÁ

No son pocos los que dedican sus letras a los más pequeños

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escritores panameños vivos escriben literatura infantil y juvenil.

6 AÑOS

tiene el autor más joven, Nicolás Gasnell Vindas, que presentó su primera obra en la XII Feria Internacional del Libro de Panamá.

Menéndez considera que, en este sentido, los escritores tienen el deber de rescatar las historias de tradición oral que se transmiten de generación en generación y están en riesgo de perderse para las siguientes.

Para Carlos Fong, encargado de la unidad de promoción de lectura del Instituto Nacional de Cultura (Inac), la influencia de los cuentos desde la primera infancia permite la creación de conexiones éticas y cívicas, nociones de pertenencia, solidaridad e identidad.

‘Aprendemos a través de un personaje a sentir lo que el otro siente', destaca. ‘Un tema muy importante es el de las personas que son distintas a nosotros, y eso se puedes trabajar a través de los cuentos'.

En su extensa experiencia como cuentacuentos Fong recuerda una época en que trabajó con niños de El Chorrillo el cuento El domador de monstruos de Ana María Machado. Al concluir el relato, siguió una actividad en que los pequeños construirían sus propios monstruos.

ENCUESTA DE LA FIL 2015

Datos recolectados por Javier Stanziola sobre la literatura infantil y la lectura

Un 58% de los encuestados reportaron que cuando eran niños sus padres les leían cuentos o libros. Un 38% reportaron que sus padres no les leían cuentos o libros cuando niños. Un 4% dijo no recordar.

Los encuestados que reportaron que sus padres les leyeron cuando eran niños presentaron una tendencia a reportar ‘libros' en lugar de revistas, periódicos y redes sociales como su material de lectura al que recurren con más frecuencia. Al mismo tiempo, tienen una tendencia más alta a ser omnívoros en sus preferencias de lectura (leen de todo, desde revistas y periódicos hasta novelas y textos escolares).

‘Cuando dibujaron los monstruos no había ni uno solo sin pistolas en las manos', dice. ‘En el fondo muchos de ellos querían ser pistoleros cuando fueran grandes'. Pero el narrador continuó su trabajo en el barrio y al crear otros monstruos más adelante, el panorama había cambiado.

‘Ya no tenían armas. Los monstruos querían ayudar a limpiar el barrio, ir a la biblioteca, quería hacer cosas buenas, se habían quitado de su imaginario que ser pistolero es bueno', expresa Fong.

Anayansi Barrantes, encargada de la Sala Infantil y el Bibliobus de la Biblioteca Nacional de Panamá, tiene una perspectiva similar.

Desde el 2010, el servicio ambulante visita semanalmente comunidades y centros educativos de Panamá Este que no cuentan con bibliotecas. Entre marzo y septiembre de este año, logró atender a 2,576 personas y prestar 2,252 libros.

‘El objetivo principal es hacer que el niño ame la lectura', explica Barrantes, quien desarrolla los programas del bibliobús con el apoyo del Municipio de Panamá y el Inac. La iniciativa también le brinda a los docentes herramientas para fortalecer la comprensión de lectura de sus estudiantes.

Barrantes, que además atiende a los niños que visitan la biblioteca en el Parque Omar, se regocija al ver cómo la lectura los ayuda a desarrollarse como mejores personas, pero también les permite mejorar su escritura y vocabulario.

‘Cuando comencé con un círculo de lectura en el Parque Omar, los niños tenían entre siete y ocho años. Algunos ahora son universitarios y siguen siendo usuarios de la biblioteca', manifiesta. ‘Para ellos estudiar no ha sido difícil porque ya tienen el hábito de la lectura. Son excelentes estudiantes'.

NO ES UN SUBGÉNERO

Algunos escritores tachan la literatura infantil de un subgénero literario, en el que se recogen leyendas, se habla de animalitos o se emplea un lenguaje simple.

Para Rodríguez esta percepción no podría ser más errada: ‘No puede ser un subgénero literario porque un niño es primero lector y un escritor es primero niño y lector de literatura infantil', subraya. ‘Yo no conozco un solo escritor que me haya dicho que nunca en su vida había leído algo o que de pequeño nunca nadie le dio un libro'.

Por otra parte no es fácil escribir para niños. ‘Para un adulto, fantasear con el mundo, el lenguaje e intereses propios de un niño requiere una habilidad muy particular que no cualquiera logra. Es realmente complicado para el que se lo toma en serio', explica Menéndez.

Fong concuerda con esto. ‘Un escritor que no tenga una relación estrecha con el imaginario infantil no puede escribir para niños', admite.

Pero con ello viene una gran responsabilidad, pues se introduce durante un periodo crítico de formación.

‘Uno como escritor de literatura infantil y juvenil tiene la posibilidad de formar lectores y ver su evolución', dice Rodríguez.

Ella considera que la labor literaria debe cumplir con cuatro pilares: formar, informar, recrear y re-crear (reformular las cosas). Más que ganarse premios literarios,, el escritor tiene una labor social. Debe preguntarse: ‘¿A quién le estoy enseñando?'

‘Estoy convencida de que esta es la única llave que puede abrir la puerta de todo y cambiar la sociedad para mejor', concluye la escritora.

Investigación

Teatro fusionado con tradición oral
- Las artistas Alba De Obaldía y Diana Mellado iniciaron recientemente un proyecto de investigación a través del cual fusionan las herramientas teatrales y el movimiento con la tradición oral, creando una experiencia mágica para niños.
- El proyecto apuesta por la promoción de lectura a través del cuenta cuentos, al tiempo que desarrolla la imaginación y la confianza de los pequeños.
Para ello, las actrices han creado dos personajes, las ‘Viajeras por naturaleza'. Se trata de una bruja y un hada, hermanas que viajan juntas alrededor del mundo, recolectando historias de tradición oral.
- Sus primeras tres intervenciones fueron con niños de El Chorrillo entre los 4 y 11 años. La experiencia les abrió los ojos ante el esfuerzo adicional que implica trabajar con una población en riesgo social.
- ‘Son niños que han visto más cosas. Ya hay algo de adulto en ellos', dice De Obaldía. ‘Hay un castigo a la inocencia, porque viven en un ambiente hostil'.
Sin embargo, tratándolos con dulzura, como los niños que son, lograron envolverlos en la magia de los cuentos. ‘Se aprendían las cosas de memoria y nos pedían que no nos fuéramos', recuerda.
- Hoy volverán a visitar a los pequeños, su última vez antes de presentar formalmente a las ‘Viajeras por naturaleza' el 16 de octubre.
- Con el proyecto, las actrices desean demostrar también toda la investigación que involucra la creación artística. En su caso implica definir los movimientos y la voz de cada personaje para forjar su identidad. Que no sean percibidas como ellas mismas disfrazadas.
Además les toca aprender de memoria los cuentos, crear guiones, ensayar y hacer montajes.
- ‘Le dedicamos mucho tiempo a cada elemento. Por ejemplo, esta semana debo crear la mascota de mi personaje, una araña que se llama Raquel y se comporta como perro', detalla De Obaldía. Para ello tiene que crear alrededor de cinco prototipos y ver cuál le funciona.
Pero el sacrificio recompensa. ‘Todo lo que hay detrás de un texto o una composición teatral tiene un valor e impacto social en la vida de los niños', concluye.